Como si no tuviéramos suficientes problemas en mi tierra por causa de la pandemia, la crisis económica y en general la pésima (sub)administración de Iván Duque, la temporada de huracanes de este año ha sido especialmente fuerte, con 31 ciclones tropicales registrados hasta la fecha. Hace pocos días, el huracán Iota, el más poderoso de los fenómenos surgidos esta temporada (huracán de categoría 5, con vientos de 60 Km/h) y el huracán más potente registrado en la cuenca del Atlántico desde 1932, dejó una estela destructiva desde el 13 de noviembre, causando no sólo inundaciones en buena parte de Colombia, desde el Caribe hasta Bogotá, sino que además en su ruta hacia Nicaragua destrozó la infraestructura en el archipiélago de San Andrés y Providencia, en especial esta última, dejando de nuevo en evidencia la poca atención que el Estado colombiano tiene con las islas por las que irónicamente litigaron tanto con el país centroamericano .