viernes, 1 de mayo de 2015

El manga y la burbuja inmobiliaria en Japón

A menudo los artistas suelen inspirarse en sucesos reales para representar su visión. Tenemos casos como el Guernica de Picasso, o el cómic Maus: historia de un superviviente, ambos inspirados en hechos bélicos. Otros se centran en experiencias menos traumáticas para crear sus obras, como Dalí y sus cuadros basados en sueños. Y ya que hoy es Día del Trabajo, voy a comentar acerca de un  suceso que le dio mucho de qué hablar a los japoneses: la burbuja inmobiliaria de los 80.


Durante los años cincuenta, y gracias a sus exportaciones, Japón experimentó un crecimiento anual del 10%, lo que parecía impensable para una nación arruinada por la Segunda Guerra Mundial. Este superávit catalizó un proceso de revalorización de bienes inmuebles, los cuales vieron su valor multiplicado enormemente, al punto que para los años ochenta la parte metropolitana de Tokyo valía lo mismo que todo el territorio de Estados Unidos. Los bancos adquirían terrenos, y estos empezaban a aumentar de precio a niveles exorbitantes, lo que generaba un proceso de retroalimentación para las empresas especuladoras en el mercado de inmobiliaria: el valor de las acciones de una empresa subía por el número de inmuebles que poseía, y dicha revalorización se usaba para comprar más inmuebles.

Por supuesto, a finales de dicha década y principios de los noventa, el Banco Central de Japón vio que este proceso desencadenaría una inflación en el país, y decidió subir las tasas de interés. La burbuja estalló. Entre 1990 y 1992 los precios de las acciones descendieron enormemente, al igual que el precio de los inmuebles, y el sistema financiero japonés entró en una crisis que llevaría al país a una década de fuerte recesión económica, de la que aun hoy se sienten sus efectos.

Quizás no parezca tan grave como un bombardeo a un pueblo, o el genocidio de una etnia, pero la crisis económica que sufrió Japón tras el estallido de la burbuja inmobiliaria afectó a millones de personas en ese país. Curiosamente, el período de la burbuja y la posterior recesión fueron años en los cuales muchos mangakas presentaron grandes obras, con algunos tomando la crisis como inspiración para sus personajes e historias. Aquí les presentaré dos ejemplos claros de la influencia que tuvo la burbuja inmobiliaria y la recesión económica en los mangas de la época.

Debido a la sobrepoblación y el urbanismo producido por la especulación en los precios de bienes inmuebles, muchos espíritus y fantasmas empezaron a aparecer en todo Japón, furiosos al ser desplazados de sus sitios de morada y descanso. Por ello, se crearon diversas agencias de cazafantasmas, los cuales por un buen precio exorcizan a los espíritus rebeldes. No, no sucedió realmente: estoy narrando la premisa principal del manga Ghost Sweeper Mikami, cuyo anime conocimos en Latinoamérica como Mikami la cazafantasmas.


El mangaka, Takashi Shiina, utiliza su obra para reflejar el período de recesión económica. Muchos de los fantasmas aparecen en sitios de construcción o casas y edificaciones a punto de ser vendidas o remodeladas, siendo un claro guiño a la burbuja inmobiliaria, además de los exagerados precios que muchas agencias cazafantasmas piden por sus servicios. Entre estas, la más costosa, y por muchos considerada la mejor, es la Agencia Cazafantasmas Mikami, dirigida por, valga la redundancia, Reiko Mikami, la protagonista del manga y anime. Ella también es utilizada para reflejar los aspectos negativos de los especuladores. Adicta al trabajo, y dedicada principalmente a ganar dinero, es sumamente codiciosa y casi una estafadora, pues suele manipular a sus clientes para obtener el mayor pago posible. Es además carente de escrúpulos, puesto que puede trabajar tanto para empresarios honestos como para la mafia yakuza.


Y siendo tan codiciosa como es, Mikami es igualmente mezquina al punto de la ruindad, pagando sueldos ínfimos a sus ayudantes, de forma tal que no tiene sino dos: Tadao Yokoshima, un estudiante pervertido de 17 años principalmente motivado por las oportunidades que tiene de ver desnuda a Mikami, y el sueño de tener una relación más profunda con ella; y Okinu, el fantasma de una joven sacrificada 300 años atrás, que trabaja con Mikami para poder pagarle el exorcismo que le permitirá ir al cielo. Junto a toda una familia de personajes, entre cazafantasmas, espíritus, demonios y hasta dioses, la agencia de Mikami tiene diversas aventuras en un manga shōnen con mucha acción, folclore japonés y comedia a lo largo de 39 volúmenes, de los cuales el anime pudo cubrir únicamente los nueve primeros.


Quizás para algunos Ghost Sweeper Mikami no sea tan conocido, aunque muchos tuvimos la oportunidad de verlo en Latinoamérica, e incluso se convirtió en un referente cultural en algunos países (como decirle Yokoshima a un amigo pervertido). Recientemente el manga fue traducido y se encuentra disponible en Internet para quien desee leerlo: es muy bueno (aunque los últimos volúmenes son de menor calidad).

Sin embargo, si de referencias a la burbuja inmobiliaria en el manga se trata, hay un ejemplo que resalta aún más, y sería difícil encontrar a alguien que no lo haya visto, incluso quienes no sabían que así era. La siguiente imagen lo dice mejor:


Sí, así es. Freezer, quizás el mejor villano de todo el manga y anime de Dragon Ball, tuvo mucha influencia de la burbuja inmobiliaria japonesa. De manera similar a lo que hizo Shiina con Mikami, pero más directamente, Akira Toriyama utilizó a este personaje para representar el lado oscuro de los especuladores inmobiliarios que a la larga terminaron por hundir a Japón en una terrible crisis.

¿Quién es Freezer dentro del universo de Dragon Ball? Básicamente un emperador o un señor feudal galáctico, líder de la Organización Interplanetaria de Comercio, una mafia espacial dedicada a conquistar planetas y luego venderlos al mejor postor, masacrando de paso a sus pobladores, o destruyendo aquellos planetas inadecuados para ser habitados. No sólo eso, sino que los planetas conquistados deben someterse al puño de hierro del imperio de Freezer, o sufrirán una completa aniquilación. Es clara, pues, la intención de Toriyama al caracterizar a su primer gran villano como un capitalista extremista, cuyo único propósito es la dominación universal. Sin dudas, toda una crítica demoledora a los especuladores del negocio inmobiliario.


Y no es que este hecho sea poca cosa dentro de la serie. Freezer y sus acciones son detonantes de muchos hechos importantes en el manga, incluyendo la llegada de Goku a la Tierra como bebé, siendo miembro de los saiyajin y por tanto parte de una de las razas que trabajaban como mercenarios del emperador. De igual forma la influencia de Freezer es patente en otros sucesos como la invasión de Vegeta y Nappa a la Tierra, la posterior anexión de este primero a los Guerreros Z, la creación de Cell y el surgimiento de una de las señas características de la serie: la transformación de Goku en el Súper Saiyajin.

Para muchos, Freezer es el mejor villano de Dragon Ball, y ciertamente uno de los mejores villanos del manga y anime. Y esto se debe no sólo a su personalidad y actitud, sino precisamente a su propósito como regente del Universo, nacido de ser una representación de la burbuja inmobiliaria japonesa. Para explicar esto, comparemos a Freezer con los otros dos grandes villanos en la serie: Cell y Majin Bū. Cell, aunque interesado en la destrucción y el sufrimiento de los humanos, busca principalmente ser el más fuerte del Universo. Desea alcanzar la perfección y probarse a sí mismo contra los más fuertes, lo que es una clara influencia de sus genes saiyajin. Bū, por otro lado, es motivado únicamente por la destrucción: no tiene otro propósito aparte de causar el mayor daño posible a todo lo existente. En comparación, las motivaciones de Freezer son un poco más básicas, y al mismo tiempo son más interesantes. A diferencia de Majin Bū, Freezer no busca simplemente la destrucción al azar, sino controlar todo el Universo, y destruir simplemente a quienes considera débiles, innecesarios o que se opongan a su poder. Y a diferencia de Cell, no desea ser el más fuerte simplemente por competitividad, sino porque es lo que se espera de quien desea ser emperador y gobernante del Universo, y destruirá a cualquiera que pueda representar una potencial amenaza contra su posición (como en el caso de los saiyajin).


Y así termina esta entrada. Interesante todas las ideas que pueden surgir de una crisis económica, ¿no?


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