lunes, 24 de agosto de 2015

Nacionalismo inútil (XIV): El cierre de la frontera

El pasado viernes el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, decretó el cierre de la frontera con Colombia, tras un enfrentamiento con supuestos contrabandistas que terminó con tres policías y un civil resultando heridos. Bajo la premisa de estar combatiendo las bandas criminales, la presencia de contrabandistas y la influencia de los grupos paramilitares, se ha pasado igualmente a la acción de deportar a cientos de colombianos que aparentemente se encuentran viviendo en condición ilegal en el país.


Esto ha generado diversas reacciones entre los habitantes de uno y otro país. Ha ocurrido algo bastante curioso: venezolanos y colombianos están criticando al mismo tiempo a nuestro país, aunque por razones bastante diferentes.

Vamos a tantear el terreno. Empecemos por nuestros hermanos venecos. Y empezamos mal, pues el Ministerio del Poder Popular para la Comunicación y la Información (MinCI) promovió en Twitter las etiquetas #YoApoyoElCierreDeLaFrontera y #DilmaYLulaVencerán. Esto es un gesto de poca buena voluntad por parte del gobierno venezolano, pues se siente de inmediato como si tal cierre fuera un acto vital para el país, o como si culparan a los colombianos por sus problemas. Aunque claro, la campaña ha contado con bastante respaldo por parte de los típicos chavistas. ¡Y de qué manera!

Por si alguien pensaba que era mentira.

Me impresionó más el adefesio gramatical de “todx colombianx párasito”.




Creo que quedó bastante clara la postura de muchos venezolanos con respecto al tema. Que los créditos sean para Luis Carlos Díaz, un venezolano que comprende que la estrategia del MinCI no es más que “una campaña xenofóbica que supera fácilmente las idioteces de Donald Trump, porque se convirtieron en acciones […]. Al chavismo le resulta útil nuevamente movilizar ánimos contra Colombia para construir otro culpable externo de sus propios desatinos”, al tiempo que se disculpa con los colombianos residentes en su país por la estupidez de sus líderes.

¿Qué hay de nuestros paisanos? Aparte de los comentarios xenofóbicos de turno contra los venezolanos, también hay personas que aprovechan la actual situación en la frontera para criticar a nuestro país. Y como no, provenientes de la izquierda, que siempre está dispuesta a defender irrealidades. Para ellos, toda la gente reunida de nuestro lado de la frontera es evidencia del triunfo de la Revolución Bolivariana, pues todas son personas que buscan un mejor futuro en un país que posee educación y salud gratuita, en oposición a nuestros pésimos sistemas para administrar ambos derechos. Que todo esto es evidencia, también, de la desinformación que manejan los medios privados sobre nuestro país. Y además, significa, aparentemente, que no hay escasez.



Después de desgranar las percepciones generales del asunto, pasemos a analizar de fondo los problemas. Dejemos algo en claro: en Venezuela hay escasez. Grave. El desabastecimiento de productos primarios y la devaluación del bolívar tienen maltrecha la economía del país y el diario vivir de los venezolanos. Los tuits que puse al principio, y principalmente las medidas tomadas por Maduro, deberían ser evidencia de que los venezolanos no se están inventando los problemas que vemos en las noticias “desinformantes” de esos demonios particulares de la izquierda llamados Caracol y RCN.

Eso sí, las causas del desabastecimiento y el contrabando son muy diferentes a los delirios conspiranoicos del mandatario veneco. Lo siento, chavistas, pero toda esa crisis de desabastecimiento viene únicamente de la ineptitud de su gobierno. Entre ustedes mismos hay quienes comprenden que Maduro ha llevado al país al desastre, por mucho que sigan fieles al legado de Chávez. ¿Por qué los demás no lo comprenden?

El contrabando es una problemática de vieja data en la frontera colombo-venezolana. Y sí, participan muchos colombianos, pero también venezolanos. No es de extrañar, puesto que su moneda lleva años en proceso de devaluación, y por unos cuantos pesos cualquier traficante puede conseguir montones de productos que venderá a mejor precio de nuestro lado. Sí, es una realidad, y probablemente contribuye a la crisis en las regiones fronterizas, pero eso no lo habrían logrado tampoco si no hubiera traficantes venezolanos que estén comerciando con ello.

Por otro lado, el contrabando y la acaparación para reventas de los productos (el denominado bachaqueo) no son las principales causas de la crisis a nivel nacional. ¿Saben cuáles son? Las pésimas políticas económicas que se han implementado desde los tiempos de Chávez. Las medidas de control de divisas, precios del mercado y de cambio, y las expropiaciones, entre otros, han dejado su mella en la producción venezolana. La importación de alimentos es cada vez más costosa, y eso también produce escasez en sus productos. El incremento de los bachaqueros -que son mayormente venezolanos- y el recrudecimiento de contrabando son más una consecuencia que una causa de los problemas en Venezuela, que termina manteniendo este círculo vicioso con otras acciones como el control de las filas de mercadeo, la regulación del número de productos por persona, y los corralitos.

Dicho esto, pasemos a las críticas de la mamertada. Una de las ventajas de estar en la blogosfera es que encuentras la percepción adecuada de la situación de otros países por personas que viven allá. Tengo precisamente el ejemplo de Venezuela. Las opiniones al respecto, algunas de las cuales vienen precisamente de venezolanos de zonas fronterizas, son contundentes: la migración colombiana es mayormente una exageración.

Analicen mejor la primera imagen, la de las personas agolpadas en la frontera. ¿A nadie se le ocurre pensar que entre ellas hay personas preocupadas por sus seres queridos, por los que puedan ser deportados por ilegales o simplemente por ser colombianos? ¿Y qué hay de los que van a Venezuela a comprar productos más baratos, ya sea para revender aquí o simplemente como una forma de gastar menos en cosas como ropa y artículos caseros que serían más costosos aquí? ¿No estarían también allí? ¿Y los turistas? Es una explicación sencilla: los colombianos que viajan a Venezuela lo hacen principalmente para comprar barato. No necesitan quedarse más tiempo del debido para eso. Y sería muy difícil que realmente pretendieran quedarse en Venezuela, dada la problemática de la escasez, porque si van a comprar allá seguro conocen de primera mano que muchos artículos no son fáciles de conseguir. No ignoro, a pesar de ello, que haya personas buscando emigrar porque creen honestamente que tendrán mejores oportunidades en nuestro vecino. Pero son muchísimas menos de lo que la mamertada cree y lo que el presidente venezolano asegura.

La premisa de la imagen de Maduro con las gafas de “Turn Down For What” (si no sabe a qué me refiero, quizás usted no se divierte mucho en Internet) se cae por su propio peso después de ver lo anterior. Muchos en la izquierda tienen la falsa idea de que gratuito es equivalente a excelente. Y la realidad es que no es así. La educación gratuita sirve de poca cosa si es mediocre y adoctrinante, y la salud gratuita será poco favorable si la educación al personal de salud no es la adecuada. Tal como me dijo Ylmer, un amigo de Venezuela, “usan la misma estratagema que en las posturas castristas. Acá la educación es gratis, pero los útiles escolares están por las nubes. Acá la salud es gratis, pero no consigues medicinas o las consigues a un precio superior a tu salario. ¿Quién gana ahora?”.

No obstante, hay algo a favor de este meme, y es que en Colombia sí nos hace falta un sistema público de salud adecuado e incluyente, y una educación pública mucho más avanzada. Aunque si pensamos en reducir en un 20% el presupuesto a investigación para el próximo año, mucho nos falta por avanzar. No es que eso nos impida emitir opiniones sobre la situación venezolana, pero es conveniente tener en cuenta que los memes nunca parten de la nada, y nuestra situación en ésas áreas es también deficiente.

De una u otra forma, Maduro ha hecho con los colombianos lo mismo que hace con la oposición, la CIA y los Estados Unidos: encontrar a otros a quien culpar de la crisis en la que su propia incapacidad ha sumido a Venezuela. Un digno ejemplo de los conspiranoicos, pero con una gran diferencia: tiene poder, y ha intervenido activamente con arrestos y deportaciones a la fuerza, invadiendo sus residencias con violencia -hay incluso denuncias en Táchira por el marcaje de las residencias de dichos deportados-, porque supuestamente son indocumentados -lo que de hecho varios no son, sino que llevan años viviendo allá legalmente- o están relacionados con paramilitares, lo que puede convertirse en una ola xenofóbica con resultados incluso peores.

Es todo lo que tengo que decir al respecto. A quienes se ofendan o molesten por el contenido, debo recordarles que el mundo rara vez funciona en blanco y negro, y nunca existe una única causa para las crisis económicas de un país, mucho menos cuando dicha “causa” es parte de los delirios de un mandatario inoperante e incapaz.

P.D: agradezco a Ylmer Aranda, de Sabiduría Herética, y a sus contactos en Facebook, por darme las observaciones que inspiraron esta nota sobre la situación en su país.

Adenda: ante las deportaciones a la fuerza de colombianos, lo que es claramente una violación de sus derechos humanos, ¿los izquierdistas de Colombia y Venezuela se molestarán en manifestar su rechazo? ¿O sólo es reprochable si en Estados Unidos se busca promulgar leyes contra la inmigración?

2 comentarios:

  1. Yo no se si ya haya visto este vídeo, pero aquí se explica muy bien lo que esta sucediendo en Venezuela y de manera imparcial https://youtu.be/7udbzg-sr6Y

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    1. No lo conocía, aunque ya tenía claros algunos de esos conceptos. Muchas gracias por el aporte.

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