viernes, 24 de julio de 2015

De Minions, fastidio y pereza crítica

No he visto la película Los Minions, precuela de la franquicia Mi villano favorito, y la verdad es que aunque me gustaron las dos anteriores, esta no llama mucho mi atención. A pesar de eso, creo que tendría que vivir con la cabeza bajo tierra para no conocer el éxito y la admiración que muchos tienen por estos diminutos personajes. Por supuesto, siempre hay personas a las que les molesta, por cualquier razón que se les ocurra, que la gente admire algo con tanto entusiasmo, y siempre buscan formas de desprestigiar ese algo. Así que no tardó en compartirse en las redes sociales lo siguiente:

Ignórese la “excelente” ortografía…

Por supuesto, decenas de personas han compartido la misma cosa, a pesar del hecho de que 1): los supuestos niños tienen prácticamente la misma estatura del marinero al extremo izquierdo de la imagen; y 2): parecen estar en la superficie de un barco, siendo que el campo de exterminio de Sobibór se encuentra al este de Polonia, muy lejos de mar o de río alguno que permitiera un barco. Por otra parte, el Zyklon-B no fue usado para experimentos o ejecución en Sobibór, donde se utilizaba monóxido de carbono en las cámaras de gas. ¡Y son cosas que se pueden averiguar en un par de minutos!

Como era de esperarse, y tal como señalaron muchos en Internet, la historia detrás de la imagen era puramente un fraude. Los supuestos “minions” son en realidad buzos voluntarios probando un aparato de escape Hall y Rees, diseñado en 1908 (una fecha muy lejana de la Segunda Guerra Mundial) por la Marina Real de Inglaterra como un dispositivo que les permitiera a la tripulación de submarinos escapar de la nave en caso de hundimiento -los primeros submarinos tenían esa peligrosa tendencia a hundirse-. No hay relación alguna con los nazis, ni ningún registro del término minion (que en inglés significa esbirro o secuaz) usado con estos hombres. Finalmente, el autor del bulo, un chileno, reveló que lo hizo con el fin de comprobar que la gente tiende a transmitir la información en Internet sin procesarla ni verificarla.


Que este fraude se haya difundido tanto en tan poco tiempo -incluso la página en inglés Snopes, dedicada a desmentir memes fraudulentos, ya le dedicó una entrada- es molesto por dos cosas: revela los extremos a los que llegan las personas a las que les molestan las tendencias populares, y la pésima capacidad crítica que suelen tener las personas cuando encuentran información en Internet.

Lo primero viene más de parte de las personas que lo compartieron que del autor de la broma, aunque pasa también en el caso de los autores. A muchos les desagradan las tendencias nuevas o aquellas cosas que no comprenden, como el uso de los transgénicos, el consumo de Nutella, o este caso de los Minions. Las razones pueden ser variadas, religiosas, políticas o morales: me parecen diabólicos, me parecen extraños, me parece una tendencia frívola, me parece que la gente debería preocuparse de cosas más importantes… los motivos del descontento sobran. Para este tipo de personas, cualquier información negativa al respecto les viene como anillo al dedo, porque confirman su desdén y les permite transmitirlo a los demás. Es precisamente por ese sesgo ideológico que tantas personas compartieron el meme de los Minions nazis, sin verificar ni una sola letra de la información.

Un ejemplo claro de esto se dio precisamente un mes, cuando tras la aprobación del matrimonio igualitario en todos los estados de Estados Unidos, Facebook lanzó un filtro arcoíris para la foto de perfil, Celebrity Pride. Miles de personas en todo el mundo se unieron a dicha tendencia, entre aquellas realmente orgullosas por un avance en el progreso y los derechos humanos en el país, y seguramente aquellos supuestos justicieros sociales que se unen a cualquier causa sin fijarse en argumentos. No tardaron mucho, por supuesto, en hacerse populares memes con perros callejeros y niños desnutridos con filtros arcoíris, como una forma de indicar las causas que estaban dejando de lado por apoyar a la población LGBTI.

Probablemente esto vino de parte de religiosos fanáticos, esos que creen que darles derechos a los homosexuales será el fin de nuestra civilización, y de izquierdistas que ven conspiraciones en todas partes, que creen que cada lucha social existente es manipulación de los poderosos y el Nuevo Orden Mundial (no es mentira: hay caricaturas sobre eso). Lo más hipócrita es que en un buen día, ninguno de los dos se preocuparán realmente de un perro abandonado o de un niño con hambre, y cometen la inmoralidad de demeritar una causa social apelando al sentimentalismo de otra, tal como otros memes en respuesta a dichas críticas lo mostraron.


Lo segundo es algo que ya he comentado en una entrada anterior: pereza intelectual y de análisis crítico, sumado a la falta de educación de muchas personas en pensamiento crítico y escepticismo. Es justo lo que el autor del bulo trataba de probar cuando realizó el experimento. La gente encuentra una información acorde a sus ideales, o al menos interesante o impactante, y se apresuran a compartirla sin que les importe mucho la veracidad de su contenido.

Es irónico, pero la Internet contribuye a la desinformación y la ignorancia. Hay toneladas de información, y la gente no se molesta en usar esa capacidad para averiguar sobre ciertos temas. Al mismo tiempo, la libertad de compartir y publicar en este medio significa que cualquier sujeto sin muchos conocimientos y con muchos prejuicios puede compartir cualquier cosa sin mérito, pero puede estar seguro de que será leída y aceptada por muchos como una verdad de a kilo. Es la razón por la que movimientos anticientíficos como los antivacunas y los anti-GMO se han fortalecido tanto, y se han hecho populares teorías de conspiración como que el ébola, el chikungunya y el SIDA no existen (o fueron creados por el gobierno y las grandes farmacéuticas), o recientemente, que las fotos de Plutón son un fraude.

Tal como conversaba con un lector en Internet, yo no espero que cada persona que entre a Internet sea un Carl Sagan o un David Hume del escepticismo y el pensamiento crítico. Espero, cuando mucho, que sean lo bastante proactivos y curiosos de verificar cada trozo de información que encuentran antes de compartirla sin reparos. Es justo lo que trato de hacer con cada entrada que comparto: que al menos aquellos que lo leen despierten su interés y curiosidad en la ciencia y el pensamiento. 

4 comentarios:

  1. Pues cuando leí sobre el bulo este lo deseche pero no por la fotografía, sino porque sabía de antemano que la palabra minion es inglesa y no alemana, asi que de partida sonaba a falsedad.
    Segundo, al leer la entrada, me vino a la memoria la transmisión de Orson Wells de la Guerra de los Mundos y me produce inquietud que ahora el fenómeno es más repetitivo pero no por una transmisión radial, sino por los mensajes en redes sociales. No es la primera vez que en Chile la reaccion de la gente por mensajes en Twiter es exagerado, o en algunas otras coasiones provocan pánico y luego causan nefastas consecuencias cuando algo real ocurre. (http://ciperchile.cl/2010/08/25/falso-tsunami-de-2005-el-bochorno-que-anticipo-los-errores-del-272/)
    Pero es que cuando se trata de internet siempre se va a dar el fenomeno de predicar al púlpito. La gente buscará las páginas que concuerdan con su modo de pensar preestablecido. La verdad no sé que tanta influencia pueda tener la red en el modo de pensar de las personas que no esté determinado de antemano por su formación.
    Pero claro, esa es mi desinformada y en extremo humilde opinión. (que puede ser equivocada).

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    1. Saludos. A mi modo de ver, el cambio que puede generar la red en una persona formada puede darse, al menos, en su curiosidad y análisis. Lo he visto de cerca en personas que han tenido buena formación; es como si ver tanta información compartida de forma tan fácil los hiciera más sugestionables a creer cualquier cosa de Internet. Pero, tal como dices, la mayoría de las veces se trata de gente que simplemente encuentra alguna tontería acorde con sus creencias e ideología.

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  2. Recordé cuando en un mismo momento hay una crisis y un evento deportivo importante, vamos a decir un ataque terrorista y un mundial de fútbol. A los que no les gusta el deporte salen a descalificar tal evento como si se tratase del "opio del pueblo". Lo que suelo decir en esas situaciones es un: "a ver, bruto, que me guste el fútbol no quiere decir que no me interese la situación del país"!

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    1. Es lo usual. Pasó lo mismo con el atentado al oleoducto en Tumaco: muchos dijeron que no era casualidad que pasara durante la Copa América. Cualquier cosa para señalar al fútbol como una distracción y algo detestable, siendo que sus teorías de conspiración son incluso peores. Y de verdad creen que la gente no se interesa porque están pendientes de la Copa. Pero así son: o te preocupas por algo y dejas de lado lo demás, o realmente no te importa.

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