domingo, 5 de julio de 2015

Cuando la censura en Internet no es tal cosa

En estos tiempos de información desinformativa y corrección política, a menudo nos encontramos con temas que van en contra de nuestras opiniones, y muchas veces sentimos la necesidad de manifestarlo. Sin embargo, como alguien me resaltó hace poco, no todos tenemos la misma capacidad de debatir y argumentar, y no es raro que haya personas que opinan sin presentar evidencia, o recurriendo a insultos o burlas hacia el interlocutor.

Entre los blogueros, con frecuencia esto termina con un bloqueo de los personajes en cuestión de la página de comentarios, o con la eliminación de sus comentarios. Hay casos justificados, como una chica que se dedicaba a insultar e interferir en la calificación de otros comentarios en una entrada de Sabiduría Herética, y otros inauditos, como uno ocurrido hace unos meses en Sin Dioses. En cualquiera de los dos casos, la persona probablemente gritará: “¡Censura! ¡Están violando mi derecho a la libertad de expresión!”. La pregunta es: ¿es esto real en todos los casos? Cuando te bloquean de una página de Internet, ¿realmente se trata de censura?

¿Qué nos dice la ley? La Declaración Universal de los Derechos del Hombre especifica en el Artículo 19: “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y de recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión". Esto tiene sus límites, por supuesto, pero están enfocados en casos de daño a la honra o violación a otras leyes establecidas. A diferencia de lo que algunos creen, sentirse ofendido por un discurso, por más discriminador que pueda ser, no es causal limitante de la libertad de expresión, pues no existe el derecho a no ser ofendido. Y sí, eso incluye los discursos de líderes religiosos fundamentalistas o personajes anticientíficos que muchos detestamos (a menos que inciten a la violencia).

Todo lo anterior es específico a los deberes del Estado: es decir, el gobierno no puede censurarte por lo que piensas, por más ridículo u ofensivo que sea -o no debería hacerlo: ya sabemos que en otros países no es tan fácil llevar la contraria-. ¿Qué pasa con la Internet? ¿Están las páginas y blogs sujetos a las mismas reglas? ¿Cualquier comentario que se borre, cualquier persona que se bloquee, es un acto de censura?

Separemos la censura a Internet en otros países con la censura dentro de Internet en una página cualquiera. Como comentaba en el párrafo anterior, hay censura en otros países. Esto puede deberse tanto a contenido ilegal (por ejemplo, pornografía infantil) como por presión ideológica. Por ejemplo, en Cuba es básicamente delito expresar opiniones en contra del ideal socialista. En China, donde el buscador Google enfrenta una fuerte restricción, palabras como “Tiananmen” no generan ningún resultado referente a la masacre de 1989. Durante la Primavera Árabe, hubo bloqueo al acceso a Internet en países como Egipto y Libia. Incluso en Estados Unidos, aunque no hay censura propiamente dicha, las desveladas prácticas de monitoreo a las actividades en Internet evidencian que no hay una libertad absoluta de expresión.

¿Pero qué hay de las páginas de Internet? ¿Deben regirse por los mismos principios? La verdad es que no. No parcialmente, al menos. Por lo general, páginas como Youtube o Blogger poseen unas condiciones de servicio específicas que se ajustan a los principios de libertad de expresión, dependiendo de cada país: sin embargo, ellos otorgan libertad de acción a sus miembros. En otras palabras, un bloguero tiene toda la libertad de bloquearte de su página si no está de acuerdo con lo que expresas.


Y ese es el punto principal: ¿estamos hablando de censura en esos casos? No. Cada página de blog es como una casa propia, y el administrador pone las reglas. Varios blogueros, de hecho, incluyen una sección acerca de lo que el lector debe tener en cuenta antes de comentar, y son específicos al decir que incumplir dichas condiciones resultará en un bloqueo o eliminación del comentario. Esto, técnicamente, no es censura, pues un administrador no es un miembro del Gobierno, y la libertad de expresión del lector es directamente proporcional a su libertad de echarlo de su “casa virtual”, por decirlo así, si incumple con las normas de su espacio personal.

¿Qué tipo de comentarios pueden ser causales de expulsión de una página? Frecuentemente, los vistos en la caricatura de la imagen superior. Tratemos de ejemplificar los más comunes:

Insultos al autor: esta es la más obvia, y a mí me ha pasado. Me ocurrió en unas entradas de MagufoBusters sobre veganismo, y aquí también. En este espacio, eliminé uno de los dos comentarios y cambié la modalidad de comentarios a miembros de Google, ya que la chica grosera era anónima, y en tal caso son imposibles de bloquear. En MagufoBusters, algunos comentarios los ignoré, y otros los borré cuando empezaron a meterse en las opiniones de otros, pues al no ser administrador no puedo bloquearlos.

No creo que sea necesario explicar por qué se bloquean insultos en una página de comentarios: ningún bloguero o administrador está obligado a soportar cretinos. Los que alegan “¡Censura!” después de ser bloqueados por groseros son descarados que esperan que sus patanerías sean aceptadas tranquilamente con todos. Haciendo una analogía, es como si te echaras un pedo en un ascensor cerrado, y encima esperes que todos te aplaudan felices.

Por supuesto que se tiene la libertad de usar el lenguaje que usted quiera, pero igualmente yo tengo la libertad de creer que usted está siendo un imbécil, y bloquearlo sin miramientos, porque no tengo por qué tolerar descalificaciones sin sentido. Muchos abogan por el derecho a ofender, pero son tan extremistas que creen que eres intolerante si les pides que no los insultes. Y además, sería muy improductivo que un debate se convierta en un intercambio de ofensas bajo la pretensión de la libertad de ofender. Es lo que Ego resume en una entrada al respecto con una pregunta pragmática: “Sí, tienes derecho, pero ¿es buena idea?”.


Burlas/trolleo: una vez borré un par de comentarios en mi página de Facebook porque básicamente se estaban burlando de mí, aunque no bloqueé al individuo -y de hecho hablé con él más tarde, y le expliqué el asunto-. La cosa es así: nadie soporta a los trolls, ni a los que “argumentan” con burlas hacia el administrador o la página. Y tampoco hay obligación de soportarlos.

Hay quienes dirán: “Bueno, pero no hacen daño. ¿Qué tienen de malo?”. Pues que un troll termina llenando la página de comentarios basura, y su comportamiento puede invitar a otros trolls a hacer lo mismo. Una burla no es más que un insulto refinado, pero una ofensa al fin y al cabo. Por otra parte, un troll es una persona que busca llamar la atención a través de la polémica, y en tal caso es más fácil quitarle el oxígeno antes que se presente una discusión interminable.

Insultos a otros lectores: esta es una actitud desagradable. Sucede a veces que cuando la persona que comenta de forma grosera es simplemente ignorada después de los contraargumentos, se lanza contra aquellos que vayan de acuerdo con lo expuesto en la página. Me ocurrió en MagufoBusters en las entradas antes mencionadas, y con las mismas medidas.

No obstante, esto no ocurre sólo con los lectores en desavenencia: a menudo son los lectores a favor de la página los que toman el camino del insulto, y en ocasiones sin provocación. Hay quienes lo toleran; no es mi caso. No me ha ocurrido, pero no es nada útil que otros defiendan tu opinión con groserías y ofensas. Por eso hay administradores en otras páginas que han bloqueado a personas que los apoyaban por esta razón.

Debates sin evidencia: esta debe explicarse cuidadosamente. Cuando en un debate se presenta un argumento y este es refutado por falta de evidencia real, se debe pasar inmediatamente a un argumento diferente. Aferrarse al mismo argumento una y otra vez es permanecer en el error, y eso no es debatir. Soltar varios argumentos sin una sola evidencia que los respalde, o con evidencia sesgada, tampoco es debatir. Es por ello que insistir termina, con frecuencia, en un bloqueo. Esto tampoco es censura: es la mejor forma de zanjar un debate que se convirtió en un alegato inútil.

Un ejemplo: a menudo los creyentes opinan utilizando la Biblia como argumento, lo que termina siendo un razonamiento circular: Dios existe porque está escrito en la Biblia; lo escrito en la Biblia es real porque fue inspirada por Dios. Un “argumento” de ese estilo es básicamente infalsable, y por ello no es una evidencia real, pues ignora todo el contexto histórico, cultural y social de la época en que fue escrito el texto. Responder con algo parecido en un debate religioso es ignorar lo que se está diciendo, y ante eso no tiene sentido continuar discutiendo con una persona así.

Otro: uno de los argumentos veganos que recibí apuntaba a una conspiración por parte de las grandes industrias alimenticias y los médicos para ocultar que la dieta vegana es muy completa, y que el consumo de carne no sólo es innecesario, sino además tóxico. ¿Qué hace uno ante una afirmación así? Pedir evidencia, es lo más lógico. Si no se aporta ninguna, si se argumenta sólo en supuestos -por ejemplo, quienes dicen que es “demasiada coincidencia” que el atentado al oleoducto de Tumaco se diera durante la Copa América. “¿Está el gobierno detrás de esto?”-, el debate se hace inútil, y ante la insistencia el bloqueo es mejor opción.

Como recomendación, le dejo esta imagen sobre las reglas mínimas en un debate serio.


Spam: aquí se incluyen las opiniones diferentes al tema principal (off topic, como suele decirse), las publicidades y el proselitismo. Todos son comentarios inútiles, pues no aportan nada en un debate, ni se enfocan en una opinión seria sobre el tema expuesto. Y cualquiera de ellos es susceptible de ser eliminado.

Un comentario al respecto: nunca falta la persona que te deja una bendición mientras dice no estar de acuerdo con tu opinión en un tema religioso, ni el que te deja un salmo o un pasaje bíblico como “argumento”. A muchos en la blogosfera atea les disgustan ambas cosas, y de inmediato advierten o expulsan a la persona por sus comentarios. No me ha ocurrido aún, pero debo decir que si bien no me molestan las bendiciones en un día cualquiera (caray, mi madre siempre me da la bendición antes de salir a trabajar), tampoco encuentro relevante un comentario de esa naturaleza en una entrada, pues no es un argumento real. Cuando usted hace esto, amigo creyente, está esquivando el debate, y esa es la razón principal de la molestia de muchos. Sea más valiente y exprese lo que opina -por supuesto, ateniéndose a la eventual crítica o contraargumento a sus posturas-.

Opiniones contrarias: esta última situación es la más cuestionable de todas. No falta el administrador o moderador de una página con una muy mala actitud, que bloquea a cualquier persona que no esté de acuerdo con su opinión. Pensaría el lector que esto sólo ocurre en páginas de religiosos fanáticos, justicieros sociales o radicales políticos, pero esto también ocurre en páginas escépticas. Ocurrió, como comentaba al principio, en una entrada de Sin Dioses, donde tras un corto intercambio de opiniones uno de los moderadores -no la autora de la entrada- cerró los comentarios para dicha entrada (pueden comprobarlo al ingresar). Cabe resaltar que esta no es la actitud de todos los moderadores del sitio, ni es el común denominador en sus entradas.

Por si a alguien le quedan dudas...

Ahora pasemos al meollo del asunto: ¿esta actitud es censura? Técnicamente no -mismo principio: cada dueño de un espacio en Internet es libre en sus acciones-, pero es una muy mala actitud para cualquier página que se precie de ser objetiva, sea escéptica, conspiranoica, política, religiosa o de opinión cualquiera. El debate permite una sana confrontación de las ideas expuestas, y que puedan transformarse o desecharse por completo en caso de encontrarse con error. Rechazar la posibilidad de recibir opiniones diferentes, que se abra espacio para la duda, es presuponer la posesión de una verdad incontrovertible y suprimir cualquier intento de crítica hacia ello, aunque sea la más respetuosa posible. Y eso, ideológicamente, sí puede considerarse censura, pues no es una actitud diferente a la que maneja un líder religioso o político de cualquier clase. Por ello, es una acción que no puedo compartir. ¿Dónde está el progreso y la evolución de las ideas en esa actitud?


Posiblemente haya personas que no estén de acuerdo con lo que explico en esta entrada. Como siempre, mi invitación primaria es a reflexionar. Hay formas buenas y formas malas de expresar su opinión. Si usa principalmente las segundas, no espere que se le dé siempre un espacio para hablar. Y sepa reconocer cuándo se le está censurando realmente, y cuándo le están diciendo simplemente que se calle.

4 comentarios:

  1. Vengo a decir groserías:

    Ese tipo de Sin Dioses, Marcelo, es un idiota en esencia, no diferencia la diferencia (valga la redundancia) entre uno decirle idiota a alguien, como he hecho con él, a decir que sus ideas o comentarios son idiotas (el principio de atacar a las ideas), por esto lo restringe a uno, para empeorar, libre en mi blog de comentar, que lo es aún, le pregunté si era el censurador de Sin Dioses, y me acusó de ser creyente, viendo que administro un blog de ateísmo... Es por esto que es un idiota, y se tira las discusiones en esa página.

    Por mi parte yo borro y bloqueo por dos razones, cuando es ya jarto, que es muy extremo y raro, tiendo a ser grosero y dejo que sean groseros. Y por recomendación de alguien que se ve afectado, lo pienso y veo si lo hago.

    Como me pasó con el homeópata alucinante, "Zetetic(variaba números y nombres)", que resultó xenofóbico y le jodió la vida a un montón de bloggeros por criticar la homeopatía, discutí con él hasta el cansancio y lo saqué ya por recomendación...

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    1. Oh, claro que no la entiende: él la emplea con los que comentan allí, y he visto varios de sus comentarios para saber que no todos los creyentes que opinaban allí se merecían un trato tan venenoso, por cuestionables que fueran sus creencias.

      Una cosa que me molesta de algunos ateos es echarle la culpa de todo al pensamiento religioso, y en consecuencia decirte creyente si no les das la razón. Él es uno de esos ejemplos de escépticos desagradables, y a toda regla: rara vez responde sin insultos al que le lleva la contraria, y eso empobrece el debate, si se le puede llamar así.

      Aún no he tenido que bloquear aquí, y espero no llegar a eso en un futuro.

      He visto los casos de Zetetic en otras páginas, y sí: lo mejor era bloquearlo sin más. Es un fastidio.

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    2. Por desgracia, Zetetic sigue lanzando su tontería en otros sitios y nadie lo detiene. Esto incluye la difamación de personas, como acusar a James Randi de pedofilia, por ejemplo. Le llena el blog de comentarios al escéptico Daniel Galarza.

      Su sitio: https://losseudoescepticos.wordpress.com/

      Sus ataques recientes:
      http://elescepticodejalisco.blogspot.cl/2017/06/proteger-la-pseudociencia-con-titulo-de.html

      https://lavenganzadehipatia.wordpress.com/2017/07/20/corrompete-o-muere-el-ecosistema-de-la-mala-ciencia/

      En fin, lástima que no se pueda hacer nada.
      Saludos!

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    3. Lo he visto. Por aquí pasó, y su argumento sobre la toxicología homeopática fue burlarse por una referencia a Frazer.

      Supongo que a estas alturas, los otros escépticos simplemente tomaron la postura de no alimentar al troll, porque sencillamente bombardea con tantos comentarios, al puro estilo de lobo marino, que simplemente agota tratar de responder a cada cosa que dice.

      P.D: su blog tiene un formato tan atroz que además de pseudocientífico lastima los ojos.

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