jueves, 13 de noviembre de 2014

La reverencia a los abstractos

Como especie social, el ser humano es muy apegado a ideas y conceptos difíciles de descifrar, dándoles un sentido casi espiritual. Tomamos una porción de tierra, la convertimos en nuestra nación, y sentimos que es prácticamente mantenerse atada a ella en todo sentido posible. Decidimos mantener nuestras costumbres como algo propio de dicha nación, muchas veces sin evaluar si dichas costumbres son morales e inocuas, a pesar de que incluso hoy en día contamos con las herramientas necesarias para un análisis racional de nuestro comportamiento. Y eso es algo que nunca he entendido.

Cuando empecé a trabajar en la serie Nacionalismo inútil (la cual aún tiene notas por incluir), pensaba en comentar algo acerca de mi visión acerca de conceptos como “patria”, “nación”, “tradición” y semejantes; no obstante, decidí dejarlo para más adelante por una razón: la defensa de conceptos insustanciales no es única del nacionalismo. Es un rasgo patente en otras áreas como la religión y la política. Con algunos conceptos nacionalistas ya analizados, considero que es momento de hablar acerca de los conceptos abstractos en general.

No siento respeto, o amor, u orgullo, por alguno de esos conceptos. Tampoco vergüenza por ellos. No es algo que nazca de mí, simplemente porque no puedo manifestar ese tipo de emociones por hechos intangibles, e imprácticos. ¿Cómo podría mantener una idea tan confusa como la de “nación”, cuando implica tantos esfuerzos por separar o categorizar a los seres humanos? ¿Cómo seguir la idea de “preservar las tradiciones”, cuando el mundo y la humanidad misma se encuentran en un constante estado de evolución y desarrollo? ¿Cómo podría creer en una entidad suprema, creadora del Universo y todo lo existente, cuando ni sus propios creyentes están de acuerdo en su forma y capacidad?

¿Qué vale la idea de nación o patria para mí? No mucho. Si algo me ata a una ciudad, a un país, es la costumbre, la facilidad con la que me desenvuelvo aquí. Me gusta vivir aquí, y he podido contemplar varias maravillas en Colombia. Pero sólo es eso. Yo podría esforzarme por vivir en otro país si tengo la oportunidad, y no tendría por qué avergonzarme de ello. El orgullo se siente cuando has hecho un esfuerzo, cuando has invertido tu tiempo en lograr algo. Ser de un país es cuestión del azar, no es una cualidad. El comediante George Carlin lo expresaba muy bien: “¡Ser americano no es ninguna habilidad! ¡Es un jodido accidente genético! ¡Es como si la gente por la calle empezara a gritar ‘¡Orgulloso de medir 1,80!’!”. Somos humanos, simplemente. Ciudadanos del mundo, prefieren decirse algunos. Y es un buen concepto para tener en cuenta, en lugar de esforzarnos por mantener burbujas de aislamiento.


¿Qué representa la idea de tradición para mí? Nada. Ya lo expliqué antes: ninguna costumbre debe mantenerse simplemente porque sea antigua. Eso da pie a que exista diversidad de atrocidades. Tampoco el hecho de que sean propias de un país le da alguna prevalencia intrínseca. Esa idea es fruto de la nostalgia, pero lo cierto es que va directamente en contra de querer unir a la humanidad como un todo. Se le da un significado casi místico a lo tradicional. Y no es que yo no valore la espiritualidad (entendiéndola como la búsqueda del significado y propósito de tu vida), pero no es correcto ni adecuado otorgarle un carácter o una interpretación semejante a actividades sociales. La sociedad cambia constantemente, y así también su relación con el mundo, y entre las personas. Las costumbres cambian igualmente, dependiendo de la aceptación popular, el sentido práctico o la evaluación del carácter moral de las mismas. Por eso, pretender que se mantenga una costumbre dañina o un comportamiento discriminatorio sólo por ser lo “tradicional” es una idea estúpida e insostenible.

¿Qué significa un dios para mí? Sólo una idea. Mitología, en el mejor de los casos. ¡Y vaya que me gusta la mitología! Disfruto leer las historias de los dioses escandinavos, de los aztecas, de los egipcios, de los hindúes… Eso es muy diferente a pensar que alguno de esos dioses está detrás de la existencia del Universo. Al día de hoy, nadie se ha puesto de acuerdo en cuántos dioses son, en cómo se ven, en lo que pueden hacer, y en su relación con su creación. No hay evidencia alguna de su existencia. No hay una prueba de que exista dios alguno, ni mucho menos que tienen influencia sobre mi vida. Por supuesto, esto no es lo mismo que decir que no existen. Sin embargo, si no se encuentra ninguna evidencia de que existen, ¿por qué voy a optar en creer que lo hacen? Es poner mi fe en un hecho actualmente incognoscible, altamente improbable y muy posiblemente inexistente. Gastar mi intelecto en imaginar su existencia o no es una irrelevancia para mí. Y no deseo preocuparme por irrelevancias.


Entiendo, por supuesto, que miles de personas creen en estos abstractos no sólo por costumbre, o porque sea lo socialmente “correcto”, sino porque se lleva a cuestas el peso del ejemplo de muchos otros que se sacrificaron en pos de dichos conceptos. Lo entiendo, y lo respeto. Aun así, eso no es un argumento válido para mantener dichos conceptos. Como siempre he dicho, la cantidad de sacrificios voluntarios a favor de una idea no hacen más válida o correcta esa idea. Además, así como a nadie se le debe quitar la vida por una idea, considero que nadie debería sacrificar la suya por una idea. Se pueden lograr muchas más cosas en la lucha por un ideal permaneciendo con vida. Porque los muertos se convierten en ejemplos y mártires. Pero los ejemplos se olvidan, y los mártires se pervierten, ahogados en idealizaciones edulcoradas y manipulaciones absurdas de líderes incorrectos.

Tal vez pueda ser simple al pensar así. Pero eso de: “Si no crees en Dios, no puedes ser moral”, “Si no apoyas a X político, entonces no eres de Y ideología”, “Si no respetas los símbolos patrios, eres un apátrida”, son cuestionamientos mal intencionados, y a la larga son mentiras alienantes. No soy perfecto, pero llevo muy bien mi vida sin ofender ni lastimar a los demás aunque no sea creyente, cosa que Pat Robertson o los miembros de la Iglesia Bautista de Westboro no podrían afirmar (no sinceramente, al menos). Si un político que comparte ideas conmigo manifiesta ideas que no me gustan, no puedo apoyarlo al 100%. Y considero que los seres humanos ya tienen bastantes cosas que los separan, como para aislarse mutuamente por algo tan tonto como una bandera o una “colombianidad”. Hacer cualquiera de estas cosas sería una falta de honestidad conmigo mismo, y estaría en contra de todos mis valores.

Termino diciendo, como es lo usual, que es posible que haya personas que no estén de acuerdo con mis ideas, y que yo los invito simplemente a reflexionar. Usted no tiene por qué mantenerse atado a ideas abstractas e intangibles. No se guíe de cosas como la antigüedad, la herencia o la aceptación social. Si elige o no creer en ellas, que sea por su propia decisión.

11 comentarios:

  1. Me encantan los temas que estás tratando y cómo los abordas. Felicitaciones y sigue el buen trabajo :)

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    1. Como siempre, gracias por el apoyo y la difusión :D

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  3. Me encontré por casualidad con este blog y ahora llevo horas leyéndolo!
    Si bien no estoy de acuerdo en algunos de sus puntos, la gran mayoría de cosas que ud expone las comparto.
    Me ha ayudado a hacer claros algunos puntos que me confundían y a cuestionar o fortalecer otros que creía firmes.
    Admirable la manera clara y sin pedantería con la que escribe, es algo raro en blogs de este tipo.
    Mucha madurez, en especial para alguien tan joven! (soy del 92, ya me gustaría tener esa característica!)
    De ahora en adelante sin duda un blog que seguiré

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    1. Muchas gracias por tu apoyo, Sebastián. Es agradable ver que puedo ayudar a las personas a fortalecer su capacidad crítica.

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  4. Perdón si parezco muy fastidioso, es que me gusta este blog y me agrada hablar con usted porque es más ameno

    Con respecto a lo de la patria, lo que se necesita si bien no es un nacionalismo, algo así como un sentido de pertenencia (no se que entienda usted por ello) pues si no nos apropiamos de lo nuestro ni generamos identidad ¿como pretendes que progresemos y trabajemos por lo nuestro? ¿acaso lo ideal no es que nos responsabilicemos y aprendamos a manejar nuestros recursos que mal manejan ciertos avivatos y entender que es de todos nosotros?. Ademas con respecto a lo de apoyar la industria local, hay razones mas serias mas allá de lo que se podría decir el chovinismo http://ethic.es/2015/03/10-razones-para-comprar-a-productores-locales/ https://es-la.facebook.com/MercadoComunitarioDeTulum/posts/633793466664507 Ademas de que reducimos distancias y apoyamos a quien en verdad lo necesita como el pequeño productor y la industria familiar (que con la tecnología de ahora y con la cantidad de ingenieros que egresan cada año de las universidades y de técnicos que egresan del SENA puede haber industrias medianas y pequeñas y familiares muy productivas) en vez de ser un país importador. Tu que eres biólogo sabes la riqueza tan inmensa que tiene no solo Colombia sino muchos países del llamado tercer mundo. Ademas ¿acaso no te parece ilógico, irrisorio o derrochador que un país con todos los piso térmicos, con todos los climas y todos los suelos como Colombia esté importando mas de la mitad del alimento que consume (país que podría ser auto-suficiente y exportador en ello si ademas se le diera el reconocimiento y respeto que se merece el campesinado)? Te recomiendo las columnas de Mario Alejandro Valencia en las2orillas. Aqui algunas: http://www.las2orillas.co/las-consecuencias-de-los-malos-tratados/
    http://www.las2orillas.co/comercio-si-malos-negocios-no/
    http://www.las2orillas.co/economia-en-ruinas/ y una rticulo interesante http://noalcomunismonialcapitalismo.blogspot.com.co/2014/08/geografia-economica-algo-que-no-se.html y si puedes conseguirte su libro La industria, mejor.

    Pues lo que le falta a este país es cohesión social y sentido de pertenencia e identidad, y así valoraríamos lo que tenemos y no estaríamos arriesgando la tierra y los recursos (y ahora que a los cretinos de las multinacionales quieren demandar al país solo porque hicimos lo que debía hacerse desde hace tiempo que era cuidar los recursos naturales). Pues no mas se refleja en un articulo que escribiste hace relativamente poco sobre la incultura de los samarios.

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    1. Estamos de acuerdo en que no podemos estar de acuerdo. ¿Por qué insistes una y otra vez en un mismo tema, y ahora en distintas entradas? Esta es una entrada un tanto más personal, enfocada en el apego a temas abstractos, no un debate de nacionalismo y economía.

      Yo no estoy pretendiendo que la gente no tenga identidad, y ciertamente no es que eso sea tan indispensable para desarrollarnos más como crees. Lo que estoy diciendo, y no me canso de repetirlo, es que no podemos tomar la actitud de "mi país, para bien o para mal", ni pretender que todo lo del país es bueno sólo porque es del país. Más allá de ello, es libre interpretación. ¿Es tan complicado entender eso?

      Las razones que ponen para apoyar productos locales son muy buenas, pero están evitando el tema de la calidad, que es lo que siempre olvidan muchos. Hay productos que generamos con muy buena calidad en el país, y otros que no, y eso no se puede ignorar. Es una dicotomía extraña: no es preferible comprar productos de mala calidad sólo porque sean nacionales, pero es difícil que haya una mayor calidad en dichos productos si no reciben inversión. Eso va muy relacionado con lo descuidadas que están muchas industrias en este país, que ahora parece sólo estar apostando por la minería y la explotación petrolera. Y es precisamente por todo eso que no encuentro ilógica nuestra situación, por biólogo que soy.

      Es un problema que requiere principalmente intervención y voluntad del Estado antes de apostar por la idea romántica de "apoyemos a nuestros productores". No es mal ideal, créeme. Sólo es difícil corresponderlo con la realidad. Si el sentido de pertenencia, no nacionalismo, puede ayudar, bienvenido sea, pero no hay que estancarse en que es indispensable, porque se necesita mucho más esfuerzo que eso.

      Finalmente, con respecto a "La incultura samaria", yo soy claro al principio en no estar hablando desde un sentido de apego a la ciudad, sino desde las reglas de urbanidad y las responsabilidades que uno tiene como ciudadano para mantener el buen estado de la ciudad. Sí, seguramente eso requiere mucho de sentido de pertenencia, pero si no se tiene, por lo menos algo de respeto por los conciudadanos e interés por lo que viene debería ser suficiente.

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    2. Si yo discuti en esta entrada el tema es por la mencion que hiciste de la patria, ademas de que yo no prentendo que nos volvamos una autarquia, pero tambien debemos valorar lo que tenemos y no dejar que lo controlen o nos lo arrebaten unos pocos avivatos que no les importa hacer lo que sea con tal de apoderarse de nuestros recursos. Pues yo apelé a tu profesion porque sabes como biologo que tenemos una riqueza incalculable, invaluable, irreemplazable, gigantesca y es nuestro deber aprovecharla y protegerla (de seguro ya viste Colombia magia salvaje) y ademas tu como profesional sabes que este país tiene todos los pisos térmicos, gran diversidad de climas y de suelos, y una riqueza natural gigantesca por lo que yo si considero ilógico que estemos importando poco mas de la mitad del alimento que consumimos, pues con toda esa riqueza y diversidad que tenemos (y que mucha tierra está malutilizada o concentrada. Supongo que tu tambien te consternaste por los planteamientos y sabotajes de lafaurie y el procurador) podríamos ser productores para consumo interno y exportadores de alimentos de todo tipo, ademas de que podríamos ser auto-suficientes en muchos productos y bienes de consumo y desarrollar muchísimas industrias de productos locales e industrias familiares, así como industrias bioquímicas y bioteconlogicas. ademas de lo ilógico que también veo que seamos extractivistas (y aun así pagamos una gasolina muy cara, eso sin contar que ahora les dio a las multinacionales demandar al país por hacer lo que debía hacer que era proteger nuestros recursos). Y eso que nos pasa sucede precisamente por falta de identidad y por lo tanto no valorar todo lo que tenemos (pues asi son estos avivatos que quieren privatizar y enajenar nuestro patrimonio, que quieren arrebatarnos y controlar nuestros recursos y sacar tajada de ello, hacer que despreciemos, que subvaloremos lo que tenemos para que lo puedan vender mas fácilmente y bien barato) y que nos están arrebatando unos pocos avivatos como las multinacionales que por poco que desvian e arroyo bruno y se tiran la serrania de la macarena o no mas lo que pasò con isagen o lo que quiere hacer ahora peñalosa.
      En fin, que nos debemos abrir al mundo, pero también valorar y reflexionar sobre todo lo que tenemos y no sacrificar nuestros recursos que son nuestros ni nuestra capacidad productiva, para poder mantener nuestra autonomía y poder administrar los recursos (naturales y humanos) como patrimonio nuestro como debe ser.

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    3. aunque esto ya no tiene nada que ver con lo de la entrada por estas y muchas otras razones necesitamos desarrollar y tener una economía basada en recursos, para valorar los recursos que tenemeos y asi aprovecharlos, transformarlos y acortar de¡istancias reduciendo intermediarios y produciendo lo mas local posible. No necesariamente tiene que ser exactamente como TZM o TVP, seria algo mas bien como una economía colaborativa o la economía azul

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    4. Realmente no veo qué sentido tiene responder una y otra vez lo que repites una y otra vez, y peor, en una entrada que no tiene nada que ver. Toda la entrada está enfocada en el culto excesivo a ideas abstractas; la cuestión de la relación entre patria y economía aquí no tiene nada que ver. Te estás convirtiendo en spam. Y yo no tengo ganas de incomodarte ni incomodar a nadie, pero es la segunda vez que tengo que advertirte algo.

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    5. Tienes muy claras tus ideas sobre cómo el sentido de pertenencia (¡que no tiene que ver necesariamente con patria!) podría ayudarnos a impulsar la economía, y eso está bien. Pero por última vez, yo no veo que eso forzosamente tenga que ver con patria o nacionalismo, cuando podría ser simplemente un ejercicio racional de "si los recursos que tenemos son tan valiosos, ¿por qué no explotarlos nosotros mismos?". Es una idea que no necesariamente requiere de "porque es nuestra tierra", como muchos creen.

      ¿Que si necesitamos una economía basada en recursos? La verdad no lo sé; no comprendo del todo el concepto. Y nuevamente, tal como dices, eso no tiene nada que ver con esta entrada.

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