martes, 11 de noviembre de 2014

La obsesión con la manipulación

Con frecuencia vemos a muchas personas quejándose del “sistema”, y de la necesidad de levantarse en contra del “sistema”, sin definir nunca qué es el sistema. Aún sin tener claridad en este asunto, este tipo de personas suelen recurrir al siguiente argumento para animar a otros a “cuestionar todo”, a “rebelarse”: “Todo está manipulado”.

¿Qué es todo lo que está “manipulado”, según estos conspiranoicos? Efectivamente, todo, aunque suelen centrarse en dos cosas: los medios de información y la educación. Que este sistema de educación sólo sirve para hacer ciudadanos acríticos; que los noticieros sólo muestran una cara de la noticia; que el gobierno sólo les da pan y circo a los ciudadanos; que la televisión sólo entretiene y no educa; y un largo etcétera.


Es irónico que las personas que suelen hablar de la “manipulación de la población”, que quieren ver “hombres detrás de la cortina” en todas partes, tienden a apoyar ideologías y regímenes que son, por sí mismas, sumamente restrictivas con la diferencia de opinión. Irónico que haya gente enumerando las Estrategias de Manipulación Mediática, y confíen en medios como RT, que bullen de noticias conspiranoicas sin fundamento y fraudes descarados. Muy irónico que la gente se queje de las materias o información que se imparte en nuestro sistema educativo, mientras alaban la educación en Cuba, que por muy pública que sea, su carácter adoctrinante (este sí) es incuestionable.

Cinismo en su máximo esplendor...

Empecemos por los cuestionamientos a los medios de comunicación, particularmente la televisión. Se le reprocha principalmente por ser un medio que vende principalmente entretenimiento y no educación. Sin embargo, ¿por qué se reprocha esto? ¿Hacen mal los canales de televisión que no ofrecen programas educativos? No, porque esa no es la labor ni el propósito de la televisión. Esta se diseñó originalmente como medio de entretenimiento e información, y ha servido muy bien para conectarnos no sólo con sucesos que antes podían tardarse semanas o meses en llegar a nosotros, sino también para verlos con nuestros propios ojos. Si algunos canales deciden impartir educación en su programación, bienvenido sea, pero ninguno está obligado a hacerlo.

La otra tanda de críticas se enfoca en el sentido de que la información de los noticieros siempre es sesgada y poco objetiva, o que dejan de lado eventos importantes a nivel mundial. En algunas ocasiones, esto es cierto, particularmente en los canales privados. Sin embargo, en su calidad de privados, tienen precisamente el derecho de presentar la información que ellos consideren más relevante. Y hay que decirlo: la mayoría de los comentarios acerca de “información sesgada” suelen venir de personas que se molestan porque no muestran el enfoque que ellos quieren. Nunca estarán contentos. Si se muestran las dos caras de la moneda, entonces se dice que hubo más enfoque en una que en otra; si muestran la información a medias, están ocultando cosas; si muestran lo que ellos quieren, dicen que es información somera o que lo hacen para “congraciarse”.

Lo mejor es ignorar a estos inconformes. Y recordarles que, anteriormente, gente como Jean-Paul Sartre y Noam Chomsky decía que la información acerca de las atrocidades cometidas en China y Camboya era “manipulación mediática”… y ya sabemos lo que ocurrió en esos países.

La crítica final es que, según estas personas, hoy no es más que un medio de adormecimiento mental para las personas. Según, que a punta del popular “pan y circo”, se le lava el cerebro a las personas, haciéndolas dóciles y fácilmente sugestionables ante el poder del gobierno. Todo para mantener el “sistema”.

¿Esto es real? Ni de broma. De eso tuvimos bastante evidencia en la pasada Copa Mundial en Brasil: millones de personas salieron a protestar, descontentas con los exorbitantes gastos en estadios de fútbol e infraestructura relacionada. Edificios que podrían convertirse en elefantes blancos, debido a la presencia de varios estadios en ciudades con poca tradición futbolística. Por mucho que se ame el fútbol en Brasil (la protesta fue tanto de simpatizantes como indiferentes a este deporte), la gente no estuvo de acuerdo con la alta inversión a la Copa en un momento de crisis. ¿Por qué se despertaron? Pues, porque nunca estuvieron dormidos.

Señores, el pan y circo es mayormente una irrealidad, lo mismo que el lavado de cerebro. Introducir a la fuerza una idea en una persona requeriría que el cerebro fuera una masa inerte, sin ninguna capacidad de análisis, y esto es una falsedad. Con los niños es más posible adoctrinarlos, porque están en una etapa de desarrollo: en un adulto, es mucho más difícil. Las personas llevan su diario vivir en medio de las dificultades; por eso, es muy factible que cuando se sientan a ver televisión, prefieren algo que los distraiga de esa realidad. Sin embargo, si se ven afectados seriamente, no dudarán en levantar su voz de protesta, aunque sea contra el simple funcionario que le niega el derecho a una pensión, a unos medicamentos, etc.

Y, después de todo, si usted cree que los “hombres detrás de la cortina” ocultan información al público, ¿cómo es que usted sabe de ellos, y lo que ocultan? ¿Cómo ha llegado a enterarse? Pues, porque existen muchos otros medios de comunicación: periódicos, revistas, radio, Internet. ¡Internet! ¡Este medio ha permitido que miles de bytes en información de todo el mundo lleguen a cualquier parte del mundo! Así que si no le gusta cómo presentan la información en la televisión, no sea perezoso y búsquela por su cuenta.


Ahora centrémonos en el caso de la “manipulación” y el “adoctrinamiento” en la educación. Aquí se suele hablar de lo siguiente: que el sistema educativo actual lleva una labor de adoctrinamiento, para que las personas mantengan las ideas que el gobierno quiere, se mantengan como peones felices, y nunca se atrevan a cuestionar.

Debe admitirse que hay cierto grado de verdad en esto. Nuestro sistema educativo en Colombia es, en el mejor de los casos, mediocre (en el sentido original de la palabra; ni muy bueno ni muy malo), y en el peor, deficiente. Y lo cierto es que es una educación que no contribuye mucho a desarrollar el pensamiento crítico. No obstante, aquí hay que hacer una aclaración fuerte: esto no ocurre porque el gobierno, el “sistema” o los hombres tras la cortina así lo quieran, sino porque simplemente la educación en Colombia no lo estimula. Es simplemente tan floja que no permite un buen desarrollo de la capacidad de análisis y crítica, no porque quieran mantener “dormida”, a la población.

Ahora, si hablamos acerca del adoctrinamiento o lavado de cerebro como tal en Colombia, debo decir que eso es simplemente una farsa. Y aquí voy a centrarme en la educación pública específicamente: las instituciones educativas privadas tienen la potestad de impartir las clases de la forma que deseen, siempre que no utilicen su carácter privado como excusa para alienar u oprimir minorías, como ocurrió recientemente en el triste caso de Sergio Urrego.

Si acaso hay una clase en la educación pública que se imparte de forma adoctrinante, son las clases de religión. Pues, estas se imparten con un enfoque eminentemente católico: conceptos de la Biblia, Evangelios, etc. Apenas se mencionan otras religiones en los cursos finales de bachillerato, y de una forma muy superficial. Ese sí es un ejemplo de clases de adoctrinamiento.

Pero más allá, la visión de la educación como un sistema de lavado de cerebro se desdibuja. ¿Acaso en Filosofía se centran únicamente en el materialismo dialéctico, o en el racionalismo? No: te enseñan las principales corrientes filosóficas, y cómo ha ido evolucionando la filosofía misma a través de la Historia. ¿En Economía y Política te enseñan únicamente del capitalismo? No: te hacen una exposición de las diferentes corrientes económicas, aunque no te hablan mucho de las ventajas y desventajas de cada una (a no ser que sean universitario, en cuyo caso, hay una alta probabilidad de que tu profesor hable maravillas de una sola corriente, sea cual sea). ¿Te fuerzan en Ciencias Naturales a hablar solamente de la abiogénesis? No de nuevo: se mencionan otras teorías del origen de la vida, si bien se centran en la abiogénesis por contar con mayor evidencia científica que las otras (esto no es reprochable; así funciona la Ciencia). ¿Justifican acaso la Conquista en la Historia? ¡No! Simplemente se expone la historia de la Conquista, sin mayores matices; que las ciudades hagan estatuas de los conquistadores que las fundaron es cosa muy diferente. ¿Dónde está, entonces, el espacio para el adoctrinamiento del que hablan?

Por desgracia, aun hablando de todos estos temas, la educación falla en despertar la crítica en los estudiantes, porque no utiliza las herramientas adecuadas para que se haga un mejor análisis de las ideas que se exponen. En eso yo estoy de acuerdo. Pero, de ahí a decir que en Colombia hay adoctrinamiento en la educación infantil y juvenil hay una amplia diferencia. Y, si ese adoctrinamiento y lavado de cerebro fuera cierto, ¿de dónde salieron ustedes, que son tan críticos del “sistema”? ¿Cómo reconocen que hay problemas con la forma en que se imparte educación? ¡Porque tienen cerebro! A pesar de las fallas educativas, las personas siempre mantienen una capacidad crítica que les permite buscar más información, averiguar más, no quedarse con la primera opción.

Y con eso termino. Es claro que hay cosas que mejorar en los medios de información y la educación. Pero es estúpido pensar que todo esto es por obra de una mano siniestra que quiere hacer que la gente piense lo que la mano quiere. Si buscan adoctrinamiento real, son realmente pocos los países que lo aplican a su totalidad hoy en día. Aviso: seguramente usted ya los conoce, pero, o no le importa o se niega a admitirlo. Eso es todo.

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