Ace Week 2026: ¿por qué Jessica Rabbit es un ícono asexual? Sistemática de la atracción

 

Introducción

Como todos los octubres desde hace unos años, estamos de nuevo en la Semana As (25-31 de octubre), la cual ha coincidido este año con el Halloween. Resulta un momento bastante curioso para mí, porque soy muy amante de lo gótico y estas fechas. Y también porque es una fecha vinculada a algunas personas que he querido profundamente a lo largo de mi vida.

Siendo ambas fechas en un mismo período, vino a mi mente el hecho surreal de que Art el Payaso, asesino protagonista de la saga de terror Terrifier, definido como asexual por su intérprete, Thomas Howard Thornton. Esa curiosa interpretación requeriría todo un análisis en sí mismo, pero este año estoy interesado en una cuestión más general relacionada con la asexualidad; en este caso, de la atracción. Y qué mejor personaje para hacerlo que uno de los íconos de ficción más queridos por la comunidad as: Jessica Rabbit.

Sí, supongo que a algunos les puede parecer extraño. ¿Cómo podría considerarse asexual un personaje cuyo principal atributo es, precisamente, su atractivo sexual? Eso, no obstante, es un prejuicio bastante limitante, y podemos ver mucho más de su carácter a través de su relación con su esposo Roger, así como de los estándares socioculturales de los personajes de caricatura. Explorar a Jessica Rabbit me sirve, entonces, para romper con algunas malas interpretaciones acerca de la asexualidad, y para desarrollar mejor de los muchos componentes y formas detrás de la atracción en sí.

“Es una chica con suerte”

No creo que la película ¿Quién engañó a Roger Rabbit? necesite una amplia presentación de mi parte. Es la película que sentó un estándar a la hora de combinar live action con animación, con personajes interesantes, una historia emocionante, y un gran elemento cómico, además de ser un inmenso crossover de varias franquicias de animación como no se había visto. Muchas películas han intentado replicar su éxito en las décadas siguientes, aunque muy pocas se han le llegado realmente a comparar en calidad.

Hablemos entonces de Jessica. En un mundo donde conviven humanos y caricaturas -llamadas “bujos” en el doblaje latino-, ella es la esposa de Roger Rabbit, la estrella más importante de Maroon Cartoon Studios. El pobre conejo es perseguido por rumores de que Jessica está teniendo aventuras con el dueño de la corporación Acme, por lo cual Eddie Valiant, un detective humano que odia a los bujos tras el asesinato de su hermano a manos de uno, es contratado por el dueño de Maroon Cartoon para que investigue dichos rumores. Esto acaba con la aparente revelación de que Jessica sí le es infiel al conejo, y de ahí acabamos en una conspiración en la que Roger acaba siendo incriminado por el asesinato del dueño de Acme.

Jessica Rabbit nos es presentada como el arquetipo de la femme fatale, con una belleza y sensualidad desbordantes, por lo que en un principio suenan todas las alarmas de su responsabilidad. Sin embargo, a medida que la conocemos nos damos cuenta que es una mujer profunda, un tanto melancólica y sobre todo devota a Roger, a quien ama profundamente. Tuvo que posar “jugando al bomboncito” (el equivalente bujo de tener sexo) con Acme para proteger la carrera de su esposo, aun sabiendo que le rompería el corazón, pues Maroon pretendía chantajear a Acme para que le vendiese su compañía y así facilitar la venta de su propia compañía. Como ella misma le dice a Valiant: “No soy mala, es sólo que me dibujaron así”.

Esto da pie para hablar del tema de la sensualidad y el consentimiento. Un estereotipo muy desafortunado en torno a la asexualidad es que una persona asexual viste siempre de modo conservador, algo que llame la menor atención posible en cuanto a su físico, y esto empeora cuando eres mujer. No es novedad que vestimentas ceñidas, de escote generoso, lencería o con otros atributos sean vistas como una “invitación” a admirar el cuerpo, como una señal de que se busca generar un interés sexual en la persona, algo que no necesariamente ocurre. Es ropa que puede lucirse por gusto personal, porque se siente bien para el cuerpo, y no porque se tenga un interés en conseguir sexo o que otra persona se sienta sexualmente atraída. La campaña #ThisIsWhatAsexualLooksLike, de la activista británica Yasmin Benoit, invita precisamente a desvincular la asexualidad de tales prejuicios sobre el erotismo y la sensualidad, lección que bien podría ser aplicada en general con cualquier persona.

La frase de Jessica Rabbit transmite esto. Ella no pretende ser un símbolo sexual, ni está interesada en generar ese interés en los hombres, pero no puede evitar generar ese efecto debido a que fue creada para ser, precisamente, un símbolo sexual. Camina contoneándose de modo sensual, hablando con un tono de voz sedoso que derrite, porque esos son los atributos con los que fue concebida, pero sólo tiene ojos para Roger, y así se lo hizo saber cuando ambos estaban a las puertas de la muerte. Se puede decir que Jessica es una mujer atrapada físicamente en un rol impuesto para ella, algo que ella misma lamenta, pero que aun así tiene una personalidad y un carácter muy distante de lo que suele encontrarse en el arquetipo de la mujer fatal en este tipo de historias. Eso es lo que la ha hecho importante como un ícono para la comunidad as.

Hay otro elemento importante en su interpretación como personaje asexual. En una escena de persecución, cuando Valiant le pregunta qué es lo que ve en Roger para estar tan enamorada de él, Jessica responde con firmeza: “Me hace reír”. Esto es llamativo a primera vista si consideramos que Roger Rabbit, es bueno, un conejo, y no uno que llamarías bonito o guapo a primera vista. Para Jessica, el físico de Roger no es lo importante: lo que la mantiene enamorada y despierta su atracción por él es su mejor cualidad, su gracia y forma de hacer comedia (aunque también ayuda que, como ella misma defiende, es “mejor amante que conductor”). Para muchos asexuales, esto puede leerse perfectamente como su forma de establecer relaciones: no por un atractivo sexual basado en su físico, sino por las experiencias que comparten juntos, por otras emociones que pueden despertar su interés romántico en la otra persona.

Esto tiene una mayor importancia cuando vemos el matrimonio Rabbit desde la perspectiva de los bujos. ¿Nunca se han preguntado por qué Jessica, siendo la esposa de la principal estrella de Maroon Cartoon, era el atractivo principal en un club de segunda frecuentado en su totalidad por humanos -lo que de por sí ya tiene un subtono de segregación racial-, donde bujos olvidados como Betty Boop servían como camareros? Durante su presentación, Valiant es incrédulo de que una mujer despampanante como ella esté casada con Roger Rabbit, y la réplica de Betty Boop es bastante curiosa: “Sí… Es una chica con suerte”. Los bujos existen para generar risas en los humanos: es el motor de su ser; por consiguiente, ellos mismos valoran sobre todo la capacidad de hacer reír. Para nosotros, Roger será un conejo bajito, mal peinado y con el típico diente único del personaje idiota, pero para los bujos, siendo el personaje más cómico de su compañía, es como tener en frente todo el talento de Daniel Day-Lewis en el cuerpo de Henry Cavill.

Jessica, en cambio, fue diseñada con el objetivo de ser un atractivo sexual para los humanos, por lo cual, ante los bujos, tiene su atractivo físico… y poco más: algo así como Gal Gadot. No puede ganarse la vida como la mayoría de los otros bujos, porque no tiene el talento para la comedia que tienen los otros: aunque sigue teniendo algunos detalles cómicos, como el hecho de que esconde una trampa de ratones en su escote, no fue creada para ello, de modo que se ve obligada a actuar numeritos sensuales en un club donde los únicos clientes son humanos pervertidos. Para Betty Boot, es Jessica quien tiene la suerte de que alguien como Roger Rabbit se fije en ella, pues el conejo es de las pocas personas, bujos o humanos, que la valora por su personalidad y no por sus atributos físicos.

Por supuesto, cuando se menciona la lectura de Jessica Rabbit como asexual, el hecho de que ella y Roger estén en un matrimonio y expresen abiertamente su mutua atracción confunde a muchas personas. ¿Cómo podría entonces considerársele asexual? Parece que muchos creen que la atracción sexual es el único tipo que se puede experimentar, o que vale para construir una relación, por lo que esta larga introducción analizando a un personaje de ficción me sirve, precisamente, para ofrecer una perspectiva antes de hablar con detalle de la atracción.

La atracción en distintas formas

Desde que la concienciación en torno al espectro de la asexualidad tomó vuelo en años recientes, el modelo de atracción dividida ha sido una herramienta útil para saber distinguir entre atracción sexual y atracción romántica, y así explicar en qué consiste la asexualidad y otras formas de la misma dentro del espectro. Por ejemplo, hace poco una cuenta lésbica hizo un comentario muy desafortunado acerca de no entender cómo podrían existir lesbianas asexuales, pues según ella, no podrías saber que te atraen las mujeres si no sientes atracción sexual por ellas. Ese es el problema de no distinguir la orientación de la atracción, y la atracción romántica de la sexual: puede que no sientas un interés sexual en una mujer, pero de todos modos tener el deseo de establecer una relación romántica exclusivamente con mujeres.

Y es que ni siquiera existen únicamente la atracción romántica o sexual. Ciertamente son las que más se tienen en cuenta como base de una relación, pero no son las únicas con las que se puede hacer, y de hecho me sorprende la reticencia de algunas personas alosexuales a entender la asexualidad o el arromanticismo -distinto, pero relacionado-, cuando muchos son bien capaces de crear relaciones basadas únicamente en un interés físico, o en establecer relaciones sexuales bastante superficiales. ¿De verdad es tan complicado comprender una relación donde el sexo no sea fundamental, ni siquiera un elemento presente?

Pero divago: estamos explicando la atracción, no haciendo jalones de orejas. En términos de psicología interpersonal, la atracción se define como una fuerza que se despierta en nosotros por causa de otras personas: el efecto que tienen sobre nosotros. Esta atracción puede ocurrir de muchas formas, desde el interés de pasar más tiempo junto a esa persona, hablar con ella con cierta frecuencia, hasta el deseo de tener relaciones sexuales o establecer una relación sentimental con ella. Dicha atracción puede nacer de varios factores, siendo la proximidad y la familiaridad (es decir, el tiempo que pasamos e interactuamos junto a dicha persona) los principales. Eso no significa que no pueda existir atracción por una persona que no conocemos de antemano, o una fugaz por alguien a quien vemos de repente en la calle o hablando en televisión o un video de YouTube, pero por lo general en tales casos es una fuerza que dura poco tiempo.

Hablemos entonces de los tipos de atracción y cómo se caracteriza cada una. Aquí voy a ir en orden alfabético, no en orden de importancia o prevalencia. Algunos de estos tipos pueden tener sus propios subtipos, dependiendo del tipo de relación basada en torno a ella, o cómo actúa la persona de acuerdo a ella; y no son mutuamente excluyentes, sea como distintas atracciones hacia distintas personas o distintos tipos de atracción hacia una misma persona.

Fuente: Secondlina en Deviantart

-Atracción de amistad: la amistad es probablemente la relación más común en nuestras sociedades, de modo que esta atracción es extremadamente común y casual. Es, sencillamente, el deseo de pasar momentos y compartir experiencias gratas con una persona a la que consideramos nuestra amiga. La base de esta atracción yace en que la otra persona nos ofrece confianza y bienestar emocional, de modo que sentimos una gran satisfacción al pasar tiempo junto a su lado, y por ello sentimos la necesidad de que ese tiempo sea más frecuente y largo. No es inusual que las atracciones de amistad deriven en una atracción romántica y/o sexual -y en personas demisexuales, por ejemplo, a menudo es la única forma en que podemos experimentar aquellas-.

Entiendo que a muchas personas, en especial mujeres, les moleste la idea tan presente en obras de ficción de que uno se enamore de un amigo, porque hace sentir que se crea el vínculo afectivo únicamente con miras hacia una relación romántica o sexual, y no es mentira que algunas personas lo hacen así. Lo cierto es que la evolución de una atracción de amistad hacia una romántica es algo bastante natural, sea intencional o no: después de todo, si pasas gran parte de tu tiempo con una persona dentro del perfil de tu orientación sexual, comparten muchas experiencias y momentos gratos, no sería extraño que con el tiempo empieces a sentir algo más íntimo. Por otro lado, debo señalar que la atracción romántica o sexual no es importante en la fuerza que despierta la amistad en sí, y por lo mismo hay muchas otras personas que pueden establecer una relación romántica o sexual con una amistad previa, sin que ocurra lo mismo con otras amistades con quienes comparten experiencias, así como otros -aunque esto es decididamente menos común- que pueden regresar a un vínculo amistoso con una persona con la que han terminado una relación romántica.

-Atracción emocional: esta surge cuando la persona nos despierta un interés basado en su forma de expresar sus emociones o comprender las nuestras. Es el deseo de conocer a alguien por su personalidad, su empatía y su actitud, más allá de su físico o atractivo. Tampoco necesita o implica que haya un vínculo romántico o sexual, sino en la forma en que nos sentimos comprendidos y validados por la persona. Esta atracción es la base del vínculo en amistades cercanas o vínculos familiares, y puede dar pie también a construir vínculos románticos o intelectuales.

-Atracción espiritual: esta atracción no se refiere como tal a una creencia religiosa, sino a la forma en que la otra persona interpreta el mundo desde un plano trascendental y filosófico, espiritual, lo cual puede requerir o no la creencia en deidades o espíritus. Puede surgir cuando compartimos creencias religiosas con la persona, pero también al coincidir en enfoque hacia los temas espirituales, o cuando la admiramos por la forma en que nos inspira y genera paz por su perspectiva espiritual o filosófica.

-Atracción estética: esta atracción surge cuando encontramos a una persona visualmente agradable, sin presencia de un vínculo romántico o sexual. Es simplemente una atracción por el atractivo visual o estético, tal como si se admirara una obra de arte, como una pintura o una escultura. La atracción estética puede verse influida por elementos que la persona a modo individual puede encontrar atractivo en la corporalidad, pero también por normas culturales o cánones y normativas en torno a lo que se considera bello.

-Atracción física: este es un tipo de atracción, valga la redundancia, mucho más física. Va más allá de encontrar un atractivo visual en la corporalidad; se trata de sentir un deseo intenso hacia la persona de interactuar en un modo físico mucho más personal, no sólo como cercanía sino como un contacto físico explícito. Y a pesar de ello, puede o no involucrar atracción sexual.

Relacionada a esta existe la atracción sensual, una forma de atracción física que se manifiesta como el deseo de interactuar de forma física y táctil con la otra persona, pero sin una intención sexual de por medio. Puede darse a través de acciones como tomarse de la mano, abrazar con calidez a la persona o acurrucarse y hacerse mimos, esas cosas que solemos ver en las parejas tumbadas en los parques. La importancia de esta atracción radica en la sensorialidad. También se manifiesta de forma no romántica, como querer abrazar a un amigo, o hacerles cariñitos a nuestros hijos.

-Atracción intelectual: se trata del interés que nos despierta una persona por conocerla a través de sus conocimientos, pensamientos y opiniones; es decir, a través de su aspecto intelectual. Es un tanto similar a la atracción espiritual, pero aquella va más de la mano con perspectivas filosóficas o existencialistas relacionadas con lo trascendental, mientras que la atracción intelectual se basa en conocimientos y opiniones sobre temas más materiales.

-Atracción platónica: la atracción platónica es el interés que sentimos por establecer una relación profunda con otra persona, pero sin que haya un vínculo romántico o sexual. Es difícil de describir, pero este tipo de atracción es más profunda que el interés de construir una relación de amistad, y la intimidad física (o ausencia de ella) no es importante a la hora de definirla, puesto que las personas asexuales podemos establecer relaciones románticas, aunque no haya atracción sexual de por medio. Para la doctora Helen Fisher, la atracción platónica puede distinguirse de la atracción romántica porque hay deseo de cercanía o intimidad sin necesidad de sexo, y un pensamiento en aquella persona sin que ocupe constantemente tu mente.

Aquí debo mencionar a la comunidad arromántica, pues entre ellos existen varias formas de relaciones platónicas o queerplatónicas que no requieren de sexo en sí ni de atracción romántica, sino de conexiones emocionales muy intensas por otra persona, más allá de lo que se considera una simple amistad, algo de una naturaleza más platónica. Por lo mismo, existe también un equivalente arro al llamado crush romántico: el squish, un deseo intenso de establecer una relación platónica con otra persona.

-Atracción romántica: esta atracción también es bastante común, y se trata, como su nombre lo indica, del deseo de establecer una relación romántica con una persona, siendo una atracción bastante emocional y profunda. La atracción romántica surge cuando llevamos mucho tiempo interactuando de una forma cercana con alguna persona, y sentimos el deseo de establecer un vínculo más profundo, que haya una relación sentimental, de pareja. Esto, por supuesto, no requiere tampoco que exista atracción sexual: por ello, en el caso que mencionaba sobre una lesbiana asexual, significa que una mujer así puede sentir atracción romántica por otras mujeres, pero no una atracción sexual.

Relacionado con la atracción romántica existe el concepto de crush, que en español sería como decir “un flechazo”. Es un tipo de atracción romántica repentina en la que sientes el deseo de formar una relación romántica con otra persona, pero donde dicho deseo es más bien transitorio y se desvanece con el tiempo, de modo que a menudo nunca se actúa en consecuencia. Constituyen con frecuencia esos famosos amores de infancia o adolescencia que muchos experimentan.

-Atracción sexual: es un tipo de atracción que va más allá del contacto físico cercano, y manifiesta un deseo muy sexual y carnal por la otra persona, un interés en tener relaciones sexuales con ella. Es un tipo de atracción bastante común y normalizada, al punto que a menudo se confunde su concepto con la orientación sexual, y aunque están relacionadas, no son la misma cosa. La atracción sexual es el deseo de tener relaciones sexuales con una persona, mientras que la orientación sexual es el patrón consistente en el que se manifiesta una atracción sexual, romántica y/o emocional a nivel individual. Dicha atracción sexual puede ser objetiva (influida por el atractivo físico que percibimos) o subjetiva (influida por su carácter y el poder sexual que le atribuimos a ello, independiente de su físico).

Por ello, es importante saber distinguir entre quién te atrae románticamente, quién te atrae sexualmente, si acaso ocurren sólo una o ninguna de dichas atracciones, y con quién tienes relaciones sexuales o románticas. Es por ello que una mujer sí puede ser lesbiana, aunque no sienta atracción sexual por las mujeres; el por qué sentir atracción romántica o tener sexo con una persona trans siendo de orientación hetero no te convierte en gay, bi o pan; y por qué muchas personas LGBTQIA+ mantenían en el pasado relaciones románticas o sexuales completamente desconectadas de su verdadera orientación o identidad, a veces sin siquiera comprender bien ambas cosas. No es particularmente difícil de comprender todo este tema de atracción, romance y sexualidad, pero requiere de una verdadera disposición a hacerlo, y tristemente en estos tiempos parece más difícil encontrarla.

Como comenté al principio de esta sección, estos tipos de atracción no son mutuamente excluyentes, y de hecho pueden ir evolucionando hasta convertirse en otros con el tiempo. Una atracción de amistad puede convertirse en algo romántico o sexual, una atracción espiritual puede transformarse en una atracción intelectual más amplia, o viceversa de modo más focalizado; e incluso una atracción romántica puede cambiar hacia algo más platónico. No hay un único camino, y por lo mismo, conocer bien las distintas formas en que se manifiesta la atracción es muy importante para comprender mejor el espectro de la asexualidad.

¿Cómo entender la atracción?

Cómic de Sally Vinter. Traducido por Asexuales México, con permiso de la autora.

Usemos entonces esta sistemática de las atracciones para evaluar al matrimonio Rabbit. Dejando de lado si tienen sexo o no -pues al final, eso no excluye la asexualidad-, es obvio que la atracción de Jessica por Roger es fuertemente emocional. Jessica se vio atraída por Roger por su carisma y humor, y porque él puede ver más allá de su físico de mujer fatal: es decir, por su personalidad y su actitud. Roger claramente está loco por ella, y aunque en su caso el físico sí parece tener un papel importante, también es obvio que la conoce a fondo y confía por completo en ella, negándose hasta al último momento que pudiese haberle sido infiel. Es obvio que hay una confianza y una fuerte atracción emocional entre ambos, una que derivó en un romance bastante completo.

Hay una experiencia personal que viene recurrentemente a mi memoria, y que puede servir como ejemplo práctico. Fue en mis años de la universidad, probablemente en 2010. Estaba caminando de noche por el malecón, y me fijé por unos momentos en una muchacha joven, quizás de mi edad o un poco mayor entonces, sentada fumando de frente a la playa. Tenía el cabello entre castaño y rubio, y me llamó la atención por el contraste entre la ropa negra que llevaba, pesada para el clima de la región, y el morral rosado a sus espaldas. No la vi más que un corto instante, y un rato después la vi pasando de lejos, y ni me acerqué a ella ni cruzamos palabra alguna. Pero es un recuerdo que viene a mi mente con frecuencia desde aquel entonces.

¿Fue acaso una atracción romántica pasajera, un crush? Por supuesto que no: no la conocía de nada, y verla un par de veces por lo general no es la base para construir algún tipo de atracción romántica. Tampoco diría que hubiese algún tipo de atracción física, pues no sentí ningún interés en acercarme físicamente a ella. Fue más bien un interés estético: como dije, el contraste entre su ropa y el morral que llevaba era bastante llamativo, y en una ciudad tan conservadora como en la que vivo, era bastante inusual en aquellos tiempos, al menos para mí, ver a una persona así en la playa.

Pasemos a un ejemplo hipotético. Imaginemos que tengo una amiga con la que hablo con cierta frecuencia, y aunque nos vemos pocas veces en el año, cada vez que lo hacemos es un momento bastante relajante y significativo. Imaginemos que me siento fuertemente atraído por ella, siento ganas de abrazarla constantemente con mucho cariño. Y que a veces quiero ser un poco más íntimo y físico, pero no siento la necesidad de que haya una relación romántica en concreto, y mucho menos una sexual. Simplemente disfruto de su compañía, y de los momentos que puedo pasar con ella.

¿Qué clase de atracción sentiría por ella en tal caso? Definitivamente hay un componente de amistad, puesto que me siento bastante tranquilo y seguro con ella, al punto que podemos pasar largo rato juntos sin hablar. Ciertamente hay un poco de atracción emocional: aunque a veces su actitud me confunde y frustra, extrañamente es otra de las cosas que me atraen de ella. Y sin duda hay también una fuerte atracción sensual, puesto que siento la necesidad de llenarla de abrazos y cariños, e incluso de hacerle cariñitos en la barriga: en fin, de que haya un contacto físico profundo.

Cómic de Sally Vinter. Traducido por Asexuales México, con permiso de la autora.

Por otro lado, aunque me pueda sentir tan cercano a ella, no me siento impulsado a pedirle una relación romántica. No sólo porque sé que, aunque ella también me tiene cariño, ni de lejos es tan intensa su atracción, sino porque tampoco siento que haga falta. Querría ser mucho más que su amigo, pero el romance o la sexualidad son elementos que no me interesan, y tampoco siento que tenga que ser físico todo el tiempo: como dije, podemos simplemente estar sentados en silencio, y eso ya me llena bastante. Mi atracción se ha transformado, en cierto modo, en algo más platónico, algo que me llena bastante por sí solo, y que, al menos para mí, se siente más profundo que una sencilla amistad. No me quejaría si llegase a pasar algo más íntimo, pero realmente no está entre mis objetivos ni mis necesidades.

Después de desnudar innecesariamente mi interior, y como no quiero dejar detalles sin explicar, abordemos los ejemplos que mencioné en la sección anterior sobre distinguir entre orientación, atracción y comportamiento sexual. En el caso de una lesbiana asexual, tiene todo el sentido del mundo que puedan existir -conozco algunas-, puesto que son capaces de sentir atracción romántica únicamente por otras mujeres, aunque no les despierten jamás una atracción sexual. Nuestras relaciones afectivas son más que sexo, y no entiendo por qué parece así algo inconcebible. Por lo mismo, también hay muchas personas bisexuales que pueden sentir atracción sexual por dos o más géneros, pero que sus relaciones románticas y/o sexuales sean exclusivamente con uno de ellos: su atracción romántica no invalida su orientación sexual, pues su patrón de atracción sexual, sigue siendo consistentemente bisexual.

Hablemos del segundo caso. Muchas personas que se reconocen como heterosexuales no tienen problemas en establecer relaciones con personas trans del género opuesto, mientras que rechazan cualquier tipo de atracción homosexual; al mismo tiempo, persona de orientación homosexual pueden tener relaciones con personas trans de su mismo género, sin manifestar ningún tipo de atracción heterosexual. La atracción sexual y romántica implica mucho más que la configuración genital, y muchísimo más que un simple fetichismo o perversión como suelen implicar los reaccionarios de género -aunque existen, lamentablemente, personas que sí fetichizan y cosifican a personas trans-. Como dije, la atracción en un sentido general viene de las experiencias que se comparten y la seguridad, y si reconoces la identidad de género de una persona y la interiorizas, no es difícil que surja una atracción después de todas esas experiencias, precisamente porque tu orientación sexual la reconoce como una posible pareja, sea romántica, sexual o platónica.

Finalmente, un acto sexual no es necesariamente señal de tu atracción u orientación sexual. Parece anatema decir esto, porque no falta quien cree que estoy relativizando las sexualidades no normativas o empleando algún concepto de performatividad. No es nada tan pretencioso: es simple realidad contrastada con hechos. Históricamente, miles de personas LGBTQIA+ en nuestras sociedades tenían o que vivir su sexualidad/identidad a escondidas, o desconocían su propia orientación por la imposición de roles de género, o se resignaban a suprimirla y cumplir con lo que se esperaba socialmente de ellas. Por ello muchos homosexuales, hombres y mujeres, tenían matrimonios e hijos sin poder salir del clóset; por eso muchas personas trans no tenían una palabra para entender su identidad; por eso muchas personas asexuales han racionalizado el desagrado de sus experiencias sexuales como estar “rotos” o “no encontrar a la persona correcta”.

Ilustración de Just Random.

Pero que un hombre gay conciba hijos en un matrimonio hetero no lo hace menos homosexual; que una mujer trans manifieste su identidad en plena adultez no es “transicionar lo gay”; que una mujer asexual se fuerce a tener sexo con su pareja por complacerla no invalida su asexualidad. Estos actos no son el reflejo de una atracción sexual, ni mucho menos la modifican; si eso de verdad la alterara o la negase, estaríamos siguiendo la lógica detrás de actos terribles como las “violaciones correctivas”. Por ello, me parece absurdo que se niegue la existencia de la asexualidad porque “todo el mundo se siente atraído por alguien”, cuando la atracción puede manifestarse de tantas formas, y la mayoría no requieren de un deseo sexual. Aún más absurdo cuando, sin intención de reproche de mi parte, tener sexo sin involucrar atracción romántica en el acto es un hábito increíblemente común en la sociedad alonormativa.

Pasando a algo más positivo (y en cierto modo, divertido), supongo que a algunos aficionados al arte y el fanfiction en redes sociales les habrá sorprendido la cantidad nada despreciable de personas en el espectro asexual que escriben o dibujan creaciones NSFW. Esto tampoco es un gran misterio. Así como hay asexuales con una percepción negativa o aversiva hacia cualquier aspecto de la sexualidad, hay otros que podemos tener una perspectiva más positiva e interesada hacia aspectos físicos y estéticos, en los que la atracción estética tiene un papel importante. El erotismo es maravilloso para muchos asexuales, porque pueden mostrar la belleza de la figura humana y el sexo sin tener que emplear actos explícitos. Y gracias a su perspectiva ajena a la atracción sexual, aquellos que crean historias mucho más gráficas a nivel sexual las pueden abordar como la representación de las experiencias de otras personas, algo que puede ser interesante y atractivo desde un punto de vista artístico y estético, más no estimulante a nivel sexual.

Una gran parte del problema con la lgbtfobia que vemos en general, y con la propia discriminación que ocurre con cierta frecuencia entre las identidades LGBTQIA+, es precisamente que todas estas complejidades en torno a la atracción son ignoradas o subestimadas. Bueno, “complejidades” en el sentido de que son varios tipos de atracción, no en que cada una sea especialmente difícil de comprender. Claro que, para nosotros los asexuales, tener bien comprendidas las atracciones y sus diferencias es fundamental a la hora tanto de entender como de vivir nuestra propia condición sexual.

Conclusiones

Quienes me han leído por años, saben que me gusta usar historias y personajes de ficción para explorar los temas de los que quiero hablar: en ocasiones es mucho más fácil hacerlo a través de ellos. Por tal razón, tarde o temprano tenía que mencionar a Jessica Rabbit en este blog. Hablar de la asexualidad siempre requerirá hablar de atracción, la base de toda orientación sexual, y usar a un personaje tan reconocido por sus atributos físicos tan sexuales, y a la vez muy querido por la comunidad as, es un premio doble para hacerlo.

Desafiar las preconcepciones, estereotipos y expectativas de la sociedad en general es algo que los asexuales hacemos sin siquiera proponérnoslo, y ni siquiera se trata de un desafío tan grande. Sólo experimentamos poca o ninguna de una atracción específica entre muchas otras que millones de personas a nuestro alrededor también pueden manifestar. Siempre que puedan mantener esto en sus mentes, recordarán que no somos seres incompletos, que podemos vivir el romance y el amor como cualquiera.

¡Feliz Semana As para todos!


Otras entradas de interés relacionadas con la asexualidad:

-Un póquer de ases invisibles

-Un vistazo a la discriminación as

-#AceWeek: lo que significa ser autista y asexual

-Díptico de miserias anti

-Ética y responsabilidad en las relaciones aroace

 

¡Hola! Si les gusta mi contenido y quieren apoyarme para que pueda generarlo más seguido, pueden hacer un aporte voluntario en mi cuenta de Ko-fi. Podrán recibir adelantos de los próximos proyectos de este blog. Así mismo, pueden seguirme en mi página de Facebook, Twitter y Bluesky.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Cuando “debatir” se convierte en una trampa moral

¿De dónde vino el Dios de Israel?

Berserk 83 y la noción de los dioses