miércoles, 15 de junio de 2016

La moda de indignarse contra los indignados

¿Recuerdan los lectores que en una ocasión hablaba sobre lo problemáticas que son las personas que siempre están criticando cualquier tendencia popular, como si el hecho de que una película fuera admirada por miles la hiciera inherentemente mala? ¿Recuerdan que en esa ocasión mencionaba también que muchos de estos “criticólogos” suelen compartir la información que les gusta sin verificar que sea verdad? Bien, nuevamente esto ha estado pasando, obra de esas personas desdeñosas que siempre critican cuando se le da cubrimiento a una tragedia en el Primer Mundo. Y si en algún momento sus críticas pudieron tener un fundamento serio, la verdad se ha difuminado en medio de comentarios tontos y publicaciones falsas.

Aún no han pasado cinco días desde la masacre en Orlando, Florida, y ya hay muchos compartiendo imágenes sobre 147 estudiantes cristianos asesinados en Garissa, Kenia. Para la gran mayoría de la policía moral de Facebook, es indignante que se haya hecho un cubrimiento tan grande de la muerte de 50 personas en una discoteca gay, mientras que en ningún medio se haya comentado nada sobre una tragedia aún mayor.


Sólo hay un pequeñísimo detalle con esto: la tragedia en Garissa ocurrió en abril del año pasado. ¡Ups! Qué pena: parece que en el pasado tuve una visión del futuro, y escribí una entrada sobre esta futura tragedia. Debe ser la explicación más probable, ¿no? ¿Será que acaso lo olvidaron? ¿O será que en realidad, como suele pasar, todos estos justicieros sociales, defensores del conocimiento y desveladores de la verdad oculta, no se molestaron en verificar esta información antes de compartirla?

Con todo respeto, no hay una forma amable de ver semejante estolidez. Si quienes compartieron la tragedia de Garissa como si hubiera ocurrido el fin de semana no sabían que esto pasó el año pasado, eso quiere decir que en ese entonces no se enteraron en ningún medio de comunicación ni en las redes sociales, no tienen la costumbre de verificar las publicaciones que comparten, y en un todo significa que no son ni de cerca tan críticos y objetivos como frecuentemente alardean. Si sabían bien todo esto, y lo compartieron igual, significa que estaban usando información falsa para dar a conocer sus ideas, y que no son diferentes a los medios de comunicación que acusan de manipular, entorpecer y falsear la información. Es tan deliciosamente irónico que daría risa, si no fuera porque es una grave evidencia de la falta de espíritu inquisitivo, interés crítico e indignación genuina que abunda en las redes sociales.

Sólo fíjense en la siguiente imagen:

Imagen "donada" a Memes Cristianos 1.0. Hasta ahora no se han molestado en desmentirla.

Por ser cristiano este meme es, a mi juicio, incluso peor. Es peor porque, si es obra de la ignorancia, significa que los cristianos de esta página no se enteraron de la masacre de sus hermanos, y deja muy claro que el espíritu de unidad y armonía en su comunidad no es precisamente brillante. Si es obra de la mala intención, es repugnante que usen a sus compañeros creyentes caídos hace un año como parte de una publicación maliciosa para desacreditar a los que se indignaron por la masacre de Orlando.

Eso me lleva a otra queja muy relacionada. Muchas personas en las redes sociales están muy conscientes de que la tragedia de Garissa ocurrió el año pasado, pero comparten las imágenes como evidencia de la jerarquización de la indignación en los medios de las redes sociales, puesto que, de acuerdo con ellos, no se dio el mismo cubrimiento ni se dieron las mismas reacciones de rechazo “porque no son gays o políticos”. Aquí no hay motivo para dudar de las intenciones: la mayoría de los que comparten este tipo de memes están actuando de forma maliciosa.

Unos, porque encuentran así una forma extra de justificar la homofobia, afirmando que los muertos de Garissa son ignorados porque eran cristianos (sí, muchos hablan de una “cristianofobia en los medios”, cosa muy absurda), y que toda la avalancha mediática de Orlando es porque fue una “masacre gay”. ¿Hace falta que diga que, dado que Estados Unidos es una nación mayormente cristiana, y que gran parte de las víctimas eran de origen latino, y por tanto de una región muy creyente, es muy probable que la mayoría de las víctimas fueran cristianas de una u otra denominación? Hablando sin tapujos, usar estas masacres para seguir justificando la discriminación y la prevalencia de valores que la promueven es despreciable.

Otros, simplemente porque son antiyanquis o antioccidentales, y cualquier tragedia que ocurra en Estados Unidos o en países occidentales es desestimada porque se le da demasiado cubrimiento, o porque han causado muertes en otros países a través de la guerra, y porque al final son occidentales, y ser un país de Occidente ya lo hace colonialista y opresor. Con esa gente no vale la pena debatir, porque no son capaces de tener un debate objetivo. Por ello, voy a reservarme cualquier opinión al respecto, y dejaré referencias anteriores a este mismo tema.

Finalmente, no todos son homofóbicos, pseudointelectuales y criticólogos. Hay personas que saben que la tragedia de Garissa es noticia del año pasado, hablando de forma literal, y lo comparten porque realmente les preocupa que, en un balance, las tragedias ocurridas en países como Francia y Estados Unidos reciban más cubrimiento y atención que tragedias en Kenia o el Líbano. Y es cierto: esto ocurre. Yo mismo llegué a comentar, en el momento, que el caso de Kenia en 2015 no fue tan discutido como la masacre ocurrida en Charlie Hebdo a principios del mismo año en Francia -lo que no significa que no tuviera un cubrimiento decente-. No obstante, también fui claro en que hay razones para esto que no necesariamente implican racismo o discriminación de los países pobres, ni mucho menos cristianofobia. Y en entradas posteriores he ahondado un poco más al respecto.

A estas personas sólo les aconsejo que sean un poco más prudentes. Hay formas más adecuadas de debatir sobre la forma desigual en que los medios cubren las tragedias, y hay razones más comprensibles, aunque no por ello justificables, por las cuales se da este fenómeno. Si se tienen en cuenta estos detalles de forma adecuada, quizás se pueda dialogar mejor para poder superar este problema, sin recurrir a descalificaciones negativas ni argumentos absurdos.

Es todo lo que deseaba compartir al respecto, y espero que se pueda comprender de forma adecuada, y que al menos los haga reflexionar un poco. Tengan cuidado de no caer víctimas de las campañas de odio que muchos supuestos justicieros morales, siempre indignándose contra los indignados sin una opinión seria ni objetiva, están dispuestos a crear.

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