miércoles, 6 de julio de 2016

Imposturas religiosas: el argumento moral

Navegando en la Internet me topé con un video que desde hace un tiempo ha estado dando de qué hablar. Se trata de un video animado donde se expone el argumento moral, es decir, la idea de que la existencia de valores morales objetivos es una evidencia de la existencia de Dios. El video en cuestión pertenece a Reasonable Faith, la página que presenta el trabajo del filósofo y teólogo William Lane Craig. Es evidente, pues, que su argumento busca probar la existencia del Dios cristiano, así que de momento dejemos esa pregunta pendeja de “¿a cuál dios se refiere?”.



El video hace gala de una animación un tanto entretenida, tanto que parece distraer a veces del hecho de que los argumentos que presenta no son muy buenos, pero ignoremos cualquier pensamiento malintencionado y centrémonos en esto último. La animación no es más que un resumen de uno de los argumentos más usados a favor de la existencia de Dios: la existencia de valores morales objetivos. La moral objetiva o universal es el conjunto inmutable de reglas morales fundamentales que toda persona debe seguir (no matar, por ejemplo). Son básicamente aquellas que le dan sustento a nuestra sociedad. La moral subjetiva es el conjunto de ideas morales que cada persona puede elegir seguir o no para llevar su vida (por ejemplo, creer que hay responsabilidad moral en votar durante las elecciones). De acuerdo con este argumento, y con lo planteado en el video, si Dios no existiera, los valores morales objetivos no tendrían un sustento para existir o ser seguidos por la sociedad, puesto que deben basarse en un modelo estándar. Puesto que los seres humanos sí tenemos un conjunto de valores y deberes morales de índole objetiva, eso significa que Dios existe.

¿Alguien más ve el problema en esta construcción?

Ya que Reasonable Faith se tomó la molestia de sintetizar el argumento en la proposición de la imagen anterior, basémonos en ella (y, por supuesto, en la forma en que intentan sustentarla). De entrada el argumento moral tiene un problema, y es que es un razonamiento circular. Parece ser una falacia constante en los argumentos religiosos, y en este es más evidente que en otros: Dios existe porque existen los valores y deberes morales objetivos. Los valores y deberes morales objetivos existen porque están basados en Dios. Sabemos que Dios existe porque… Creo que ya se captó el mensaje. Usar este razonamiento es pretender que la conclusión es evidencia de las premisas que llegan a la conclusión misma, y eso es sencillamente un absurdo. Muchos cristianos usan con orgullo el argumento moral sin darse cuenta que es una trampa lógica: sólo es válido si se acepta de antemano que Dios existe. ¿Y cómo se puede usar la existencia divina como sustento de la premisa, si lo que se está tratando de determinar es precisamente si dicha existencia es real?

Ignorando de momento este problema, sigamos analizando el video. La animación pretende responder el legendario dilema de Eutifrón atribuido a Sócrates (“¿es algo bueno porque los dioses lo aman, o los dioses lo aman porque es algo bueno?”) asumiéndolo como un falso dilema: Dios así lo desea porque Dios es bueno. Dios actúa como el fundamento de los valores morales objetivos porque estos son atributos de su naturaleza. Posteriormente, hace una comparación del ser humano con los animales: para el ateo, el ser humano es un animal evolucionado, pero si así fuera, no deberíamos dividir los actos y valores entre correctos e incorrectos, puesto que las acciones de los animales no pueden juzgarse de esa forma; para ellos, no hay acciones correctas e incorrectas. No obstante, el hecho de que nosotros tengamos establecido que hay acciones que son moralmente incorrectas de forma objetiva demuestra que sí tenemos una base moral objetiva, y esta requiere de la existencia divina.

Parece un razonamiento sólido, pero en realidad no lo es. Su gran problema es que no admite un fundamento para los valores morales objetivos que no provenga de la naturaleza divina. De acuerdo con ellos, el ateísmo no presenta una respuesta para el origen de la moralidad objetiva, y por tanto, ser bueno sin Dios es intrínsecamente imposible, pues no hay un estándar para juzgar las acciones de forma objetiva.

No obstante, el ateísmo cuenta con herramientas para explicar el origen de la moralidad objetiva, y uno de ellos es la biología. Filosofando un poco con la biología, hay una forma de explicar los valores morales objetivos desde el origen del altruismo, siendo Richard Dawkins uno de los exponentes de dicha idea -por cierto, Reasonable Faith hace una tramposa descontextualización de una frase suya, que no habla de la ausencia de Dios sino de la naturaleza del Universo-. Recordemos que los animales son fundamentalmente no volitivos: se guían por instinto antes que razonamiento. No obstante, un animal social mantiene interacciones con los miembros de su grupo, de forma tal que cuando los ayuda a ellos, la reciprocidad de dicho grupo ante tales acciones le permite tener éxito a largo plazo. Tú me rascas la espalda, yo rasco la tuya. Parece una visión utilitaria, pero no: es así como funcionan las relaciones sociales entre animales.

Las sociedades humanas a lo largo de la historia han llegado una y otra vez al mismo razonamiento acerca de los valores morales y las normas que deben seguirse. Sin embargo, es obvio que no todas han estado basadas en los mandamientos del Dios cristiano, que es al que defiende Reasonable Faith. ¿Cómo es que se mantienen más o menos los mismos sistemas de valores? En sociedades laicas, los derechos y deberes del ciudadano son establecidos sin tener en cuenta ningún precepto religioso. ¿Cómo se puede ser objetivo si no se tiene el estándar divino? Simple: interacciones sociales. A través de nuestra evolución como especie, los seres humanos han comprendido que ciertos comportamientos son un desequilibrio en las redes de interacción social, puesto que amenazan a los demás individuos dentro del grupo social. Dichos comportamientos deben evitarse al máximo, en pos de generar confianza y respeto entre los individuos de la población, y de garantizar la prosperidad y estabilidad de una sociedad. Un individuo que asesina a sus congéneres carece de respeto por los derechos y libertades de los demás individuos de su grupo social. ¿Cómo se puede considerar, entonces, que no hay objetividad al comprender que el asesinato es un acto inmoral al lesionar la integridad y los derechos mínimos de los miembros del grupo? Si un menor de edad no está preparado ni física, ni fisiológica, ni psicológicamente para sostener relaciones sexuales, ¿no es objetivo concluir, entonces, que la pederastia es un acto claramente inmoral, ya que es un acto atroz contra un individuo en estado de indefensión que no tiene la madurez psicológica para dar consentimiento, y que no comprende el acto en el que se pretende involucrarlo?

Ahora, si no queremos tener en cuenta argumentos sociobiológicos para definir el origen de la moralidad objetiva, hay que admitir que cuesta mucho definir a Dios como un ejemplo estándar a seguir. El Dios abrahámico es contradictorio: un momento antes decide destruir a todas sus creaciones, pero luego se arrepiente y salva a algunos; pide que seamos tolerantes y perdonemos las ofensas de nuestros prójimos, pero condena a los pecadores a un sufrimiento eterno, sin posibilidad de perdón; nos pide que no matemos a los nuestros, pero con total tranquilidad despacha a miles de personas en un parpadeo, ya sea porque son pecadores (y no me digan que esto sólo ocurre en el Antiguo Testamento; Ananías y Safira no murieron precisamente de varicela) o simplemente para probar la fe de un solo individuo (recuerden a Job).

Es muy difícil reconciliar estas libertades divinas con la supuesta universalidad de los valores morales objetivos. Si todos los atributos y valores que componen nuestra moralidad objetiva derivan de la naturaleza de Dios, entonces Dios no puede trascender de ellas: Dios no debería matar libremente, ni ser incapaz de perdonar a los pecadores, pues eso iría en contra de su misma naturaleza; y un cuerpo de valores objetivos no es absoluto ni exitoso si su “estándar definitivo” se somete de forma laxa a dichos valores. Si Dios actúa fuera del cuerpo de valores que él mismo supuestamente estableció, siendo parte de su misma naturaleza, ¿no será que somos nosotros los que dimos vida a dichos valores objetivos, y luego elegimos crear a una figura superior que pudiera igualarse a la moral objetiva?

Amigo cristiano: si usted necesita de una guía de origen divino para saber lo que es bueno y lo que es malo, usted no es una persona íntegra. Si usted cree que, de no existir Dios, usted puede libremente tomar un arma y matar a todos a su alrededor sin preocuparse de las consecuencias (no es broma: hay cristianos que piensan así), usted no es una persona íntegra. Si usted actúa de la forma en que lo hace por esperar una recompensa eterna, o por evitar un castigo eterno, de un vigilante celestial, usted no es una persona íntegra. Usted está actuando por miedo a sufrir eternamente o por la arrogancia de saberse salvo; no tiene más ancla moral que la fe en la existencia de Dios, y ciertamente eso lo acerca más a ser un sociópata que a un buen cristiano.

Usted no debería pensar así. Las acciones que realice en su vida no deben estar guiadas por lo que Dios piense o le prometa de ellas: no ayude a los pobres porque crea que así lo quiere Dios; hágalo porque sienta que debe hacerlo, porque siente que esas personas necesitan su ayuda, y porque siente que usted está en capacidad de hacer algo. No respete la vida de nadie simplemente porque cree que irá al infierno por hacerlo; respete la vida de los demás porque sabe que no es derecho ni potestad suya lesionar la integridad de sus congéneres. Piense que no tiene que hacer buenas acciones sólo porque Dios así lo quiere: hágalas porque sienta que es lo correcto, porque puede o debe hacerlo, y porque quiere ayudar con dichas acciones a quienes lo necesitan.

Y bueno, es todo lo que quería compartir en esta entrada. Comprenda, amigo cristiano, que mi propósito no es que usted deje su religión o su creencia. Si lo elige así, bien. Si no, también. No obstante, entienda que quienes no creemos en lo mismo que usted necesitamos de mejor evidencia de su existencia que argumentos mal planteados y razonamientos falaces. Hay formas de explicar la moralidad de nuestra especie que no requieren de la intervención divina, así que no es suficiente con que usted presente la existencia de la moralidad objetiva como evidencia de Dios, mucho menos cuando excluye de tal forma a millones de personas que siguen obrando bien sin necesidad de creer en la existencia de una deidad incomprobable. Puede ser todo lo creyente que usted quiera, pero le pido que sea más inteligente sobre su creencia.

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