Nacionalismo inútil (XVII): ¿qué rayos tiene de malo San Valentín?
En
gran parte de Latinoamérica y el mundo, este 14 de febrero es el Día de San
Valentín, tradicionalmente usado por las parejas de enamorados para expresarse
su cariño (aunque también hay amigos que lo celebran). Como la gran mayoría de
las festividades de hoy, poco importa que tenga un origen católico, pues ya ha
sido lo suficientemente asimilada para convertirse en una fecha más bien
secular. Incluso en los países donde no se celebra, y en los cuales existen
fechas muy similares, como es el caso del Día del Amor y Amistad (anteriormente
Día de los Novios, por cierto) en Colombia, hay muchas personas que han
decidido celebrar también San Valentín.
Desafortunadamente,
como aquí hay tanta gente incomodándose por la vida ajena más que por sus
propias vidas, todos los años aparece una parranda de malhumorados que siempre
están criticando a los que quieren y eligen celebrar San Valentín en Colombia
-supongo que es el mismo caso en otros países de la región donde se celebra
otra fecha similar-. Las frustraciones de estos quejosos toman forma en tres
discursos principales: que San Valentín no es más que una fecha comercial; que
los que celebran este día y Amor y Amistad son unos cursis; y que San Valentín
es una fiesta extranjera. La verdad es que en su mayoría, estos críticos no
pasan de ser mamarrachos, tal como son mamarrachadas sus argumentos. Y si
alguno piensa que soy poco considerado con dichas personas, tengan en cuenta
que ellos tampoco son precisamente Martin Luther King a la hora de criticar.
Frase estúpida estándar.
Ya
que me he atrevido a decir que estos argumentos son basura, es necesario
sentarse a explicar por qué. Empecemos con el segundo, que es de lejos el más
bobo de todos. Aparentemente, aprovechar cualquier fecha en el calendario de
cualquier país para celebrar algo en el nuestro es una gran fuente de
sufrimiento para muchas personas, y especialmente si son enamorados
aprovechando San Valentín al mismo tiempo que Amor y Amistad. O eso parece,
porque al menos yo no me he enterado en qué afecta ese comportamiento a los
demás. Si dos personas deciden celebrar ambas fechas al año, ya sea que lleven
dos días, dos meses o dos años de novios, ¿qué rayos le importa a usted? Si es
acaso porque se siente miserable, bien haría en no contagiarles su miseria a
los demás. Si simplemente le molesta que haya personas que se ponen muy cursis en
su noviazgo, entonces no sea tan dramático y cierre el Facebook o edite las
notificaciones que recibe.
Hecho
eso, pasemos al argumento de que es una “fecha comercial”. Si con eso se están
refiriendo a que fue creada por “las empresas” –una de esas expresiones ya
parecidas al “patriarcado” y “el sistema”-, pues claramente están equivocados.
Creo que ya está bastante establecido que San Valentín es una festividad de
origen católico, y si quieren indagar más al respecto pues lean al respecto. En
todo caso, aquí no habría forma de que el 14 de febrero pueda ser considerado
como una fecha comercial porque sencillamente no es un festivo registrado en Colombia. Esa excusa sería si
estuviéramos en otro país, y aun así sería inválida por el trasfondo histórico
de San Valentín; por otro lado, como ocurre con la Navidad y la Noche de
Brujas, este día ha sido transformado en una fiesta secular, y como tal, que se
utilice para conseguir beneficios económicos no tiene que ser intrínsecamente
malo. Y a nadie se le está obligando a gastar nada en San Valentín: la decisión
de invertir en un regalo o algo más depende enteramente de la pareja.
Analicemos,
pues, el argumento más “sólido”, o que al menos tiene más validez para muchos:
que San Valentín “no es una tradición de Colombia”. No son pocos los que
consideran que esto no es más que una penetración cultural de Estados Unidos -como
si Estados Unidos fuera el creador de San Valentín, no digamos el único que lo
celebra-, que poco a trata de suplantar nuestras propias tradiciones. Para la
mayoría, simplemente estamos copiando el modelo de otros países, haciéndonos
más globalizados y menos autóctonos.
Este
es un análisis que ya hice en la
primera entrada de esta serie, y que vale la pena traer nuevamente al
ruedo. Las costumbres y tradiciones de cada país son el resultado de una mezcla
sincrética de las costumbres y tradiciones de los pueblos que han chocado
culturalmente a través de la historia de cada país, por lo que es imposible
decir cuáles son las “propias”. En ese sentido, rechazar a San Valentín porque
es una fiesta extranjera es una tontería, porque la mayoría de nuestros ritos y
costumbres son heredadas de otros pueblos -y con “otros pueblos” también me refiero a los indígenas;
recuerden que somos principalmente mestizos-.
Por
otro lado, si alguno quiere señalar que el Día de Amor y Amistad lleva más
tiempo celebrándose aquí, y por eso no tiene sentido que también quieran
celebrar San Valentín, les recuerdo que están recurriendo a una falacia ad antiquitatem: ya sabemos que muchas
fiestas y costumbres populares y antiguas son sorprendentemente atroces, y no
podrían defenderse por su larga tradición. Finalmente, recordemos que cultura es todo lo que el hombre hace, y es libertad de cada persona decidir
qué celebrar. Si hay un buen grupo de colombianos que deciden por su cuenta
propia celebrar San Valentín y Amor y Amistad, o incluso únicamente San Valentín,
significa que hace parte de su cultura,
y eso es algo que no debería ser ni reprochado ni ridiculizado por nadie, mucho
menos por un grupo de mamarrachos chovinistas. Es incluso probable que, en un
futuro, se considerara transformar esta fiesta en una celebración más de nuestro
calendario.
Sí,
seguramente resulte incómodo y hasta meloso que haya personas celebrando San
Valentín en el país, pero convengamos que en realidad no están lastimando a
nadie al hacerlo. Déjelos vivir su vida de la forma que quieran, por más cursi
que le pueda parecer. Ya hay bastantes ideas que nos separan, como para ponerse
tan dramático por pequeñeces. Después de todo, ¿quién es más montañero? ¿El que
trata de conseguir nuevas experiencias más allá de la montaña, o el se queda
tras ella, porque cree que nada puede superar lo que ve allí?
Este man suena como ardido, como que le han criticado mucho por pensar en celebrar tal fecha. haga como usted mismo dice, tápese los ojos, no preste atención a las criticas y sea feliz... por otra parte creo que lo que les molesta a la gente es que a las personas les parezca mas atractivo las celebraciones de otro país y dejen de un lado o le parezcan poca cosa las tradiciones con las que nacieron... esas personas están bravas y por eso las criticas.. pero esta persona las embarra respondiendo con el mismo sarcasmos e imparcialidad que aquellos que lo criticaron..
ResponderEliminar¿Ardido? No, y de hecho no celebro San Valentín, así que no es que me hayan criticado precisamente. Vaya forma de cuestionar con la que empiezas: atacando a la persona en vez de los argumentos.
EliminarVolvemos al mismo punto: que a algunas personas le parezcan más atractivas las fiesta de otro país que las del suyo no tiene nada de malo. Suena trágico, quizás, pero en un todo, eso no afecta a nadie más que a quienes eligen celebrarlo. Los únicos que parecen ardidos son los que creen que las tradiciones de un país son una soga al cuello, o algo inamovible e inalterable. La cultura cambia, las costumbres cambian. Y las fiestas tradicionales, por antiguas que sean, no escapan al cambio. Espero que eso te haya quedado claro.
¿Eso es un argumento? Quienes no gustan de San Valentín tienen todo el derecho de hacer públicas sus motivaciones. El autor tiene todo el derecho de mostrar los suyos. Y tú tienes todo el derecho de decidir con qué te quedas. Lo que no funciona ni tiene sentido es pretender que conoces lo que siente el autor, juzgarlo a él, en vez de a sus argumentos.
EliminarDefinitivamente el debate no es algo que se le de bien a todo el mundo.
Gracias por la defensa. Por lo menos espero que haya comprendido que enojarse porque alguien quiere celebrar San Valentín es una bobada.
EliminarCon respecto a lo anterior dejo claro que no estoy ni a favor ni en contra de aquellos que quieran celebrar tal fecha. yo expuse mi opinión sobre querer conservar las tradiciones locales.. mi equivacion fue pensar que era una nota periodística (imparcial) y no de una opinión personal. aun así si el se atrevió a cuestionar y criticar a aquellas personas que están en desacuerdo con la fecha con palabras como: "malhumorados", "frustrados", "quejosos ", "mamarrachos" y "con argumentos basura" no veo por el decir que esta como "Ardido", le moleste tanto...aunque entiendo, lo dijiste de forma general y yo fui mas directo. en fin malentendidos como este pasan por ponerse como dicen a la misma altura... ellos critican, el autor los critico y yo lo critique a el ajajja. en cuestiones de opinión algunos concuerdan y otro no
ResponderEliminarNo. Este no es un blog periodístico sino uno de opinión, aunque no por eso sin tener base para los argumentos que doy.
EliminarSi uso el mismo estilo de discurso que los críticos de San Valentín, es porque con frecuencia ellos no son ni un poco amables con las personas que critican, sólo que a diferencia de ellos, sí estoy dando argumentos sobre el por qué las opiniones de ellos están erradas. Si me incomodó que me llamaras "ardido" fue porque, como ya dije, lo sería si sólo estuviera insultando a otros sin dar contraargumentos a sus posturas. Yo no me estoy quedando en atacar a las personas, como lo hiciste en ese caso: yo estoy confrontando sus ideas.