domingo, 21 de febrero de 2016

Dawkins “versus” la NECSS. ¿Quién tiene la razón?

Discutir sobre temas de libertad de expresión y desacuerdos entre los miembros de la comunidad escéptica es un tema complicado porque, incluso entre nosotros, hay gente que tiende a confundir el concepto, y cree que cualquier acto de agravio es censura o presión contra la libre expresión de los demás. Sin mencionar a aquellos que creen que decir la verdad equivale a decirla como sea, y aparentemente que todos se la traguen y la crean así. Pero, entonces, ¿qué vale más? ¿La verdad, o la forma en que esta se dice? ¿O las palabras deben escogerse adecuadamente, dependiendo del entorno, y de lo que se quiere explicar con ellas? ¿Y no es necesario, pues, un espacio para explicar y defender de forma apropiada las ideas?

Teniendo eso en cuenta, quiero comentar hoy sobre una reciente polémica que se presentó en la comunidad escéptica angloparlante. Hace algunas semanas, el equipo de la Northeast Conference on Science and Skepticism (NECSS), una conferencia de cuatro días realizada cada año en Nueva York, decidió retirar de repente la invitación al popular biólogo y divulgador científico Richard Dawkins, por cuenta de un re-tuit con un video bastante polémico donde se compara a las feministas (el video es claro en no decir algunas, sino las feministas) con los islamistas. Por supuesto, Dawkins dejó claro en el tuit que en su concepto, dicho video aplicaba a una minoría de feministas, pero al enterarse que la caricatura femenina en el material correspondía a una mujer real, la cual de hecho ha recibido amenazas de muerte y violación por sus muy cuestionables opiniones, eliminó el tuit y les pidió a sus seguidores que no la acosaran. Bien por él. Después de esto, aunque lamentó la decisión, puesto que los miembros de la NECSS no le informaron primero antes de acordar retirarlo de la conferencia, les deseó éxitos.


Por supuesto, no todos en la blogosfera se tomaron esto con la misma civilidad que Dawkins. A pesar de las sugerencias de algunos de no reaccionar apresuradamente sin conocer el trasfondo de la decisión de la NECSS (lo que no es lo mismo que no cuestionar dicha decisión), los comentarios en las redes sociales y las publicaciones al respecto dejaron ver que muchas personas se lo tomaron casi personal, pasando desde lo cortés hasta lo grosero. Algunos incluso esperando que la conferencia sea un fracaso, otros que culpan del reciente problema de salud de Dawkins a la tensión que le provocó la controversia de la NECCS -olvidando que la polémica se dio incluso antes de ser retirado de la conferencia-, y otros que acusan a quienes apoyan la decisión de los miembros de la organización, y a veces a la misma organización, de ser dawkinofóbicos. Tras días de discusiones y mucha controversia, la NECCS presentó una disculpa pública e invitó nuevamente a Dawkins. Lamentablemente, los recientes achaques del autor obligaron a que declinara dicha invitación. Asunto terminado.

Digo “asunto terminado”, porque creo que ni Dawkins ni la NECCS se molestará en tratar de abrir llagas tan recientes, pero imagino que más de un lector angloparlante, y también algunos de este lado del continente, seguirán comentando al respecto. En cualquier caso, el tema me parece lo suficientemente interesante como para hacer unas cuantas reflexiones al respecto.

Primero lo obvio: Richard Dawkins es más bien torpe en Twitter. No, no estoy intentando insultarlo. Sólo intento sugerir que, en cuanto a consideración de efectos y consecuencias que pueden tener sus tuits, pensarías que él reflexionaría antes de publicar algo. Claro, esto no es toda su culpa: 140 caracteres son muy poco espacio para poder profundizar sobre alguna idea, y como divulgador científico apostaría a que está acostumbrado a dar muchos más detalles sobre un tema como el feminismo, especialmente cuando él mismo es feminista. No obstante, dado que esta no es la primera polémica a la que se ve sometido por culpa de Twitter -varias de ellas por gente despistada, cabe anotar-, probablemente debió pensarlo dos veces, o usar más de un tuit para explicar su postura, antes de compartir un video que, ciertamente, es un asco, y que evidentemente hacía la comparación con todas las feministas; eso califica como torpeza. Hay que admitir, no obstante, que muy seguramente no tenía idea que la mujer del video sí existía, y al menos fue claro al señalar que la mayoría de las feministas no se comportan así. Por descuidado que pueda ser transmitiendo sus ideas en un medio tan limitado como Twitter, satanizarlo de islamófobo y misógino, como han hecho no pocos, es una afirmación estúpida.

Hay un problema grande cuando se es una celebridad (para bien o mal, Dawkins es algo así como un rockstar para muchos escépticos y ateos), y es que todo lo que digas va a ser sometido a juicio por los demás, ya sea que te importe o no. No puedes escapar de las interpretaciones que los demás hagan de tus palabras; casi podría decirse que ya no te perteneces únicamente a ti mismo, como diría Homero Simpson, sino también a todos los que te siguen y admiran. Es por eso que, por más que te den igual los convencionalismos sociales, se debe tener cuidado con la forma en que expresas tus ideas, pues estas tienen un gran impacto en todos tus seguidores y tus críticos, y desgraciadamente tanto de un lado como del otro, hay muchísimas personas decentes, racionales, con buenos argumentos… Y hay muchos atarvanes. Ese ha sido el problema reciente con Dawkins: mientras los críticos atarvanes hacen horrendos hombres de paja y descalificaciones nada creíbles sobre él, sus seguidores atarvanes demonizan a cualquier persona que no esté de acuerdo con ellos, tachan a cualquier cuestionamiento de dawkinofobia, y exageran las posturas del biólogo hasta el punto de la caricatura. En un blog leí, por ejemplo, un comentario de alguien que decía que apoyaba a Dawkins cuando señalaba que el feminismo era como un veneno que contaminaba todo (recordemos que Dawkins aclaró en su tuit que el video aplicaba a una minoría del feminismo). Irónicamente, por cáustico que pueda ser a veces, Dawkins es mucho más caballero que muchos de los patanes que lo admiran.

Pensar que entre escépticos también se puede uno comportar así…

Teniendo en cuenta lo anterior, puedo comprender la decisión de la NECSS de retirarle la invitación a su conferencia. Es complicado presentar como ponente a una persona que tiende a trasmitir ideas confusas o poco detalladas en las redes sociales, pues esto genera una reacción negativa que puede llegar hasta la conferencia, y habiendo estado en el comité organizador de un simposio, sé lo complicado y frustrante que es manejar a los patanes. Por otro lado, sabiendo bien que Dawkins en ocasiones tiene poca paciencia con sus críticos, es comprensible también que la NECSS considerara que era mejor tener a una persona que transmita sus ideas de forma más amena. Ojo, no estoy diciendo que Dawkins siempre sea rudo -de hecho, hasta donde entiendo evita serlo en conferencias y entrevistas-, ni que no se pueda serlo en ocasiones. No obstante, si el propósito de una conferencia es transmitir pensamiento racional sobre el escepticismo y la ciencia, ser cáustico probablemente no es la mejor manera de llegar a un público, especialmente si se trata de llegar a personas que no comparten tus mismas ideas, pero a las que quieres ayudar a cultivar el pensamiento crítico. Casi cualquier forma de transmitir una idea es buena, pero eso no quiere decir que todas sean ideales.

Por otro lado, nadie conoce todo el trasfondo tras la decisión de la NECSS, por lo que sólo podemos especular. Vemos el resultado, más no los factores que llevaron a él. No sabemos cuántas personas retiraron, o intentaron retirar, su inscripción tras el tuit de Dawkins, ni cuántos mensajes o quejas pudieron recibir antes del momento en que decidieron retirar a Dawkins. Hay muchos detalles que no conocemos, por lo cual es poco cauteloso decir que fueron víctimas de la corrección política, o que les ganó la dawkinofobia de alguno de sus miembros.

No obstante, creo que la forma inicial de actuar de la organización fue desacertada, y no puedo apoyarla, por más que la comprenda -razón por la cual no apoyo parcialmente la crítica de Massimo Pigliucci, a quien no obstante le reconozco algunas cosas-. Primero, porque haber retirado la invitación de Dawkins sin consultarle ni aclarar primero el asunto con él fue sumamente descortés. Segundo, y mucho más importante, porque a pesar de los problemas que pudiera haberles acarreado, o de la imagen que hubieran dado, el divulgador científico tenía derecho a defender su posición y su actuar. Su espacio en la conferencia de la NECSS, o quizás un conversatorio posterior, incluso una carta pública, habría sido la oportunidad perfecta para aclarar sus ideas y opiniones sobre el polémico episodio. Una organización que promueve el pensamiento racional debía haber defendido ese principio en primer lugar antes de apresurarse a cancelar su invitación.

Por último, y dada la trayectoria de Dawkins en Twitter, por decirlo de alguna forma, y todas las “tormentas” que genera, uno se pregunta por qué se molestaron en invitarlo a la NECSS anual en primer lugar. Da la impresión que no se resistieron en tener a un rockstar que mueve a tantas personas a escucharlo, por muchas polémicas que tuviera a su alrededor, y así quedó el sinsabor de que actuaron como si fueran un grupo de políticos frívolos tratando de captar votos, y no como personas racionales.

Desafortunadamente, su solución tampoco convenció a nadie, dadas las circunstancias (y es natural, pues nunca puedes convencer a todos los inconformes): los críticos de Dawkins lo vieron como una concesión a la presión de la gente, mientras que algunos de sus seguidores lo percibieron como hipocresía y una confirmación de lo mencionado en el párrafo anterior.

Naturalmente, si hay personas en desacuerdo con lo mencionado aquí, pueden reflexionar un poco antes de expresarlo. Tengo la impresión de que, irónicamente, quizás he sido un poco confuso en exponer mi postura sobre todo este asunto. Si ese es el caso, lo dejo claro aquí: a pesar que yo no admiro especialmente a Dawkins, ni celebro las cosas que hace o dice frecuentemente, tengo que ponerme de su lado en el caso de la NECSS. Los que presumimos de ser racionales debemos ser consecuentes con nuestras ideas, y dar el espacio necesario para que se fomente el diálogo, aunque sea en discusiones quizá tan triviales como una publicación de Twitter.

2 comentarios:

  1. Hay cosas de este tema en las que no puedo estar de acuerdo contigo, Martín.

    He seguido muchas si no todas las controversias que le arman a Dawkins por lo que dice en Twitter. Ciertamente, me parece que el fallo no es que él sea torpe, sino que hay personas que tergiversan sus palabras tendenciosamente, renunciando al principio de caridad. Tú dices que es gente despistada, pero que la misma gente siempre sea igual de despistada (y lo sea particularmente con Dawkins) es menos probable a que lo hagan conscientes de lo que están haciendo.

    De hecho, es bastante diciente que cuando Dawkins ha tenido la delicadeza de aclarar largo y tendido qué era lo que quería decir (como en el caso de los fetos con Down), estos 'despistados' han ignorado olímpicamente la aclaración.

    No sé, me parece suficiente para señalar que es obvio que hay personas interesadas en acabar con la imagen pública del divulgador, un ejército de haters.

    Me causa curiosidad cómo ante estas circunstancias, tú pareces sugerir que los dawkinofóbicos no existen.

    Un saludo,

    -D

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    1. Supongo que olvidé señalar que, a pesar de todo, sí hay gente que lo detesta y mucho, aunque están más presentes del lado de los fanáticos religiosos que los escépticos (que también los hay), si bien no era el punto principal de la discusión.

      Que se tergiversen sus palabras es un hecho; sin embargo, ha ocurrido tantas veces que uno se pregunta por qué no hay escarmiento. Y a pesar de todo, el problema no son únicamente los haters, sino también que el poco espacio en Twitter se presta para ambigüedades de parte del mismo Dawkins. Recuerdo el caso de los fetos con Down, y aunque es cierto que la reacción fue descarada, la publicación no era tampoco muy precisa. De nuevo, hay que tener en cuenta que es difícil ser concreto cuando se tienen menos de 140 caracteres para abordar un tema serio.

      Y nuevamente, aunque se hizo la aclaración, compartir un video donde se satiriza a todas las feministas, por mucho que dijera que a su parecer sólo aplicaba a algunas, no fue precisamente inteligente ni cuidadoso. Aunque claro, esto es Internet, y él es un divulgador científico y escéptico: la polémica estará a la orden del día, hagas lo que hagas.

      Saludos igualmente.

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