miércoles, 16 de septiembre de 2015

Sobre biodiversidad urbana y conservación

Ayer, en la Universidad del Magdalena se presentó una conferencia, a través de la Cátedra Abierta Rafael Celedón, donde se expuso el tema “Biodiversidad urbana y servicios ecosistémicos”, a cargo del doctor Erik Gómez-Baggethun (Instituto Noruego para Investigación de la Naturaleza -NINA-, Universidad de Oxford), quien fue invitado por la también doctora Sandra Vilardy -quienes quizás me leen desde el inicio saben de quién les hablo, y es refrescante que desde hace un par de años haya regresado-. La charla fue muy interesante, y me gustaría resaltar algunas cosas.



Empecemos, por supuesto, por el tema de la conferencia. Tras el típico acto protocolario de himnos -que siempre he detestado-, empezó la exposición del asunto. Gómez-Baggethun partió desde un principio: es imposible hablar de crecimiento y desarrollo de la sociedad dejando de lado el urbanismo. Con ello en mente, presentó definiciones cortas sobre la ecología económica y la biodiversidad urbana, y de cómo planes de infraestructura verde y azul, aunque sean espacios tan simples como parques, son importantes en la toma de decisiones dentro de la ampliación urbana. Mostró, además, con cifras y gráficas, cómo los diversos servicios ecosistémicos de determinadas áreas naturales suelen ser enmascarados por el rendimiento económico que se puede obtener de la explotación industrial de dichas áreas. Por ejemplo, un manglar rinde una gran cantidad de servicios ecosistémicos -producción de materia orgánica, refugio, áreas de reproducción, etc.-, que superan por mucho el beneficio que se obtiene si, por ejemplo, una hectárea de esta área es utilizada para extracción de madera.

También se expuso cómo se suele confundir, en el lenguaje económico y político, el valor con el precio, y cómo tales conceptos deben tenerse muy bien en cuenta cuando se trata de compensar o restituir un área natural afectada. Esto es algo que debe tenerse muy en cuenta, no sólo cuando ocurren desastres por contaminación industrial, sino también en los recientes cambios que se han visto en Santa Marta, particularmente la tala de árboles a lo largo de las principales avenidas, y que continúa como una estupidez a nivel ambiental, de la que no se ha visto un solo árbol de compensación, a pesar que varios tramos ya han sido remodelados.

La ronda de preguntas fue también bastante entretenida. Gómez-Baggethun supo manejar las preguntas que se le hicieron, y contestó cada una de ellas, aunque algunas, más bien específicas a la problemática hídrica de Santa Marta, las respondió con observaciones generales, teniendo en cuenta su conocimiento de las ciudades costeras.

Dos preguntas, en particular, fueron resaltadas, y señaladas por la doctora Vilardy como “ácidas”. La primera fue de alguien (un estudiante de Economía) que afirmaba lo siguiente: debido a que el planeta y el medio ambiente seguirán existiendo, mientras que los humanos desapareceremos en algún momento, mantener la idea de la conservación es una mentira y por lo tanto no había razón en seguir haciéndolo. La segunda era menos fuerte, siendo más una petición a la opinión de muchas personas que, ante las dificultades y el impacto de la industrialización, abogaban por el retorno a un modelo socioeconómico primitivista.
}

Es curioso, pero ambas preguntas reflejan dos extremos del espectro ideológico político y económico. Mientras la primera representa el hábito descarado, despreocupado y depredador del capitalismo irredento, la segunda es un ejemplo del buenrollismo excesivamente idealista que tanto abunda en la izquierda. Y Gómez-Baggethun las respondió sin inconvenientes. La primera es cierta en parte: sí, el planeta y el medio ambiente nos sobrevivirá a nosotros por mucho tiempo. Sin embargo, eso no significa que en nuestro tiempo de existencia no tengamos la responsabilidad de reducir nuestro impacto al medio, especialmente porque de ello depende nuestra existencia a largo plazo como especie. No es salvar el planeta, afirmó el experto, sino que nuestra presencia y nuestro desarrollo sean ecológicamente sostenibles.

La segunda fue respondida de forma más sencilla. Es casi una caricatura de la problemática industrial. Si bien hay costumbres del modelo primitivo que pueden rescatarse, es sumamente negativo aferrarse a un pasado que no fue tan idílico, ni puede aplicarse de una forma coherente a poblaciones tan grandes como las de hoy en día.

Entre otras preguntas, también se pidió la opinión de Gómez-Baggethun sobre las multinacionales. La respuesta no podía ser otra: los sistemas de patentes son problemáticos a nivel de la seguridad alimentaria. Aunque la explicación fue breve, de su respuesta no se desprendía alusión alguna a los transgénicos, sino que, al hablar de seguridad, se refería muy probablemente a que los alimentos puedan ser de acceso para todas las personas, lo que a su juicio podría complicarse por el tema de los patentes. Aunque tengo mis matices al respecto, comparto la opinión de que no es adecuado que sean unas cuantas multinacionales las que manejen la mayor parte de la producción de los alimentos.

Con esto termino la entrada. Invito a los que estén en desacuerdo con alguna de las opiniones expresadas aquí a reflexionar un momento, y les recuerdo además que son opiniones expresadas por el doctor Gómez-Baggethun. De nuevo, fue muy interesante ver una exposición sobre cómo hay una gran importancia en la biodiversidad urbana, y cómo debe tenerse en cuenta si de verdad se busca un desarrollo adecuado de las ciudades.

8 comentarios:

  1. No conocia tu blog, muchas gracias por referenciar la charla de Erik

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. De nada. Fue todo un placer escuchar la conferencia.

      Eliminar
  2. A propósito, yo se que usted es samario y que quizá no conozca mucho Bogotá, pero ¿conoce acerca del proyecto de la reserva Tomás van der Hammen (naturalista tan relevante (creo yo) como Humboldt, Mutis o Triana)? Es un proyecto muy interesante aunque ahora sea la manzana de la discordia de la actual alcaldía. A propósito existe también el proyecto de la famosa ALO, que creería que debería ser mejor que se hiciera las perimetrales en vez de esta por los cambios que ha tenido la capital en los últimos años (además del problema con los humedales) y que se usen esos terrenos para otro uso, valga la redundancia. Digo no más

    Un saludo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La verdad es que la propuesta de Peñalosa con respecto a la reserva hará más daño que bien. Urbanizar la Van der Hammen cortará la conectividad entre los cerros y la ciudad, y eso no sólo afectará la distribución de la fauna y flora, sino también al abastecimiento de agua en Bogotá. La idea de Peñalosa, a corto y largo plazo, es impertinente y lesiva.

      Sobre la ALO no puedo opinar mucho, porque no he mirando ese tema detenidamente.

      Eliminar
    2. Pero ahora que si lo criticas, por más disparatadas que sean sus propuestas, te tacharan de petrista o samuelista. Es que en esta sociedad tan (perdón por la expresión) tan borreguista como la colombiana, no polarizarse es muy difícil, y yo lo se por experiencia (y creo que en todo esto el sr. Osorio quizá me dé la razon).

      Y esto es como opinión personal: yo creo que mucho de lo que dice y pretende hacer Peñalosa es más (diría mucho más) por llevarle la contraria a Petro (que aunque tenía algunas ideas muy buenas [que algunas nisiquiera se empezaron] si hizo muchas locuras) que por otra cosa. Yo creo mas bien que la guerra fria no se acabó sino que se trasladó a otro sitio

      Eliminar
    3. En parte por llevar la contraria, en parte seguramente por intereses económicos. Y sí, la Guerra Fría volvió hace años; las pujas entre Rusia y Estados Unidos son prueba viviente. Lo que uno ve en Bogotá es la escala pequeña.

      La polarización social es muy complicada, y lo cierto es que Petro ha contribuido tanto como Peñalosa a la polarización de Bogotá. Que a uno lo llamen petrista o samuelista por cuestionar a Peñalosa no es más que consecuencia de todo eso, una pretensión de desestimar las opiniones poniéndolo en una ideología caudillista torpe.

      Eliminar
  3. Hola otra vez.
    A propósito ¿como ves el problemas de la ciénaga grande en tu opinión profesional?

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sinceramente, preocupante. Ya se está viendo de nuevo el desequilibro salino que provocó el desastre de los manglares hace como treinta años, sumado con la falta de oxígeno del agua, la contaminación y la sedimentación. Y ni empezar con todo el terreno que se robaron los ganaderos para construir diques, ni con la construcción de la actual Vía de la Prosperidad, que va a terminar repitiendo el desastre pasado. Los manglares son un ecosistema sumamente delicado, y su restauración (que no recuperación, porque recuperar un ecosistema a su estado original es casi imposible) apenas se empezaba a destacar en los últimos años: meter la vía de golpe, sin cuidar adecuadamente los requerimientos ambientales, podría dejar la Ciénaga en un estado incluso peor.

      La verdad, no veo mucha voluntad de las autoridades competentes para vigilar con cuidado este problema, a pesar que desde hace tiempo hay muchos biólogos, como la profesora Vilardy, que están denunciando el estado de la Ciénaga.

      Eliminar