viernes, 5 de junio de 2015

No, no estoy en la juega

Hemos visto en las últimas semanas que se ha incrementado el número de casos de inseguridad en los cuales la gente decide tomar justicia por su cuenta y golpear o incluso linchar al criminal, ya sea un ladrón, un abusador, o de cualquier otra clase. Esto no es más que un síntoma del grave problema que se da en nuestro sistema judicial: sin una denuncia interpuesta, el criminal puede salir campante de la detención; si se vencen los términos para legalizar su captura, o para empezar la judicialización, sale libre; a veces, incluso, si no es atrapado in fraganti, sale libre. Simplemente, los procesos judiciales en el país son insuficientes y patéticos para manejar los problemas de orden público y seguridad que se enfrentan en ciudades y municipios.

Por ello, no es de sorprenderse que, a pesar que la Policía ha pedido una y otra vez a la población que no incurra en estos actos de venganza -porque a la larga eso es lo que son-, se haya vuelto tan popular una champeta recién estrenada titulada En la juega. Con un video que reproduce escenas de golpizas y ataques a criminales, la canción hace justo lo contrario de la labor pedagógica que intenta la Policía: invitar a la gente a ejercer su propia justicia contra los delincuentes. Lo más complicado del asunto, sin embargo, es que muchas personas han compartido con mucho apoyo la canción en las redes sociales.


Es curioso que en estos tiempos volátiles, cuando en medio de los cuestionados (y cuestionables) diálogos de paz los colombianos busquemos la tranquilidad y la seguridad, al mismo tiempo estemos dando carta blanca para que se presenten linchamientos a delincuentes. Es evidente, y comprensible, que tantos años de violencia nos han hecho más violentos ante la inseguridad. Sí, pero, ¿es lo adecuado?

Hay que admitir que nuestro mediocre sistema judicial y el desprestigio a nivel nacional de la policía y las fuerzas armadas han hecho mella en la percepción de la gente acerca de lo que es justicia. Ante la posibilidad de que un ladrón, un atracador o incluso un asesino o violador salga libre a las pocas horas de capturado por X o Y razones, la población no optará en primer lugar por recurrir a las fuerzas del orden público, y por ello preferirá actuar por su cuenta.

Pero, señores, la justicia por mano propia es problemática e igualmente criminal. Primero, porque es excesiva y desproporcionada: no hay equivalencia en quince o veinte personas dándole una paliza brutal a un ladrón. Eso no es más que brutalidad, la misma que irónicamente la policía comete en ocasiones contra civiles. Justa o injusta la intervención, hay límites que deben quedar claros, y no se debe emplear fuerza física más allá de lo necesario. Sí, si usted tiene la posibilidad de confrontar físicamente a un delincuente que lo ataca, está en libertad de hacerlo, pues debe defenderse a sí mismo. No obstante, una cosa es usar la violencia para detener o enfrentar a un delincuente, y otra muy diferente es lincharlo, porque si un grupo de personas termina matando al criminal, entonces están cometiendo homicidio, y terminan siendo tan o más criminales que el finado. Eso por no decir que un linchamiento no va a servir ni de ejemplo ni advertencia para los ladrones, como “educar para no violar” no le importará a un abusador sexual. Eso es pecar de ingenuidad rayando en la estupidez.

Segundo, porque existe algo conocido como presunción de inocencia: toda persona es inocente hasta que se demuestre lo contrario. Si todas esas personas, en vez de atacar a un ladrón, llevaran su testimonio, e incluso pruebas, de lo que el sujeto hizo, ¿realmente creen que no lograrán nada? Tengan en cuenta que en muchas ocasiones el delincuente queda libre precisamente porque la gente ni siquiera se molesta en denunciar formalmente, incluso cuando el tipo es atrapado, creyendo que la policía ya puede encargarse de él. Claro, es inaudito que se necesite una denuncia formal para detener a un ladrón aunque sea atrapado con las manos en la masa, pero no deja de ser cierto que nuestra propia inacción también propicia dichos episodios de injusticia. Por muy criminal que sea, cada persona merece un proceso judicial adecuado, tal como lo indica la ley. Porque si nos ponemos a saltar las leyes que debemos obedecer, cualquier día a usted le pueden negar sus derechos.

Me parece triste que haya tanta gente creyendo que las palizas a los delincuentes son la solución a los problemas de inseguridad pública, pero es más preocupante que haya personas educadas que avalen este comportamiento, justificando, por ejemplo, que “la justicia no existe, sino que es un invento sistemático para dominar a los que no tienen poder” -típico mamerto posmoderno que culpa de todo al “sistema”-, y en tal caso es lícito actuar violentamente contra los delincuentes en ciertos casos. Por supuesto: lo mismo pensaban la guerrilla y los paramilitares.

Sí, acabo de hacer una comparación de estas ideas con guerrilleros y paracos. ¿Acaso son tan diferentes? Fue la inseguridad, la desprotección y la inequidad social lo que dio origen a los movimientos guerrilleros del país. Y fue la inseguridad y la ineficiencia de las fuerzas armadas -y el miedo económico de varios terratenientes, hay que admitirlo- lo que dio origen a los grupos paramilitares. Ambos han sembrado el terror durante décadas. Ambos han cometido crímenes y atrocidades tales que difícilmente algunas personas los llamarían humanos. Ambos continúan desangrando al país -las “bacrim” no son más que los remanentes paramilitares, por mucho que José Obdulio diga lo contrario-. Y ambos surgieron de personas que, cansadas de la poca justicia que se ofrecía desde el Estado, decidieron hacer justicia por mano propia. ¿Y usted está alentando y justificando a la población para que respondan con violencia a la violencia? Sea más sensato, por favor.

Que respondamos con agresividad a la inseguridad y a la violencia me dice lo mucho que nos falta madurar como sociedad. Es evidente que necesitamos mejorar el actual sistema judicial, pero también es claro que debemos empezar por cambiar nosotros mismos. Ya es hora de que empecemos a razonar por fuera de todos los años de conflicto que llevamos a cuestas. No olvidarlos, sino saber actuar a pesar de ellos. ¿Cómo se busca una salida al conflicto armado si nosotros mismos propiciamos los conflictos?

6 comentarios:

  1. Hay argumentos y generalidades que no comparto. Eso es lo de menos. Más importante me parece, que independiente de la posición que defiendes, creo que estás usando calificativos menospreciantes a ideas contrarias, que aunque le ponen "picante" a la lectura, no son la mejor invitación a un debate, que es lo que caracteriza a tus escritos. Tratare de ir leyendo los demás ensayos y comentar. Saludos.

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    1. Gracias por la observación. Es un poco difícil mantener compostura cuando la posición de usar violencia contra violencia es a todas luces irracional; sin embargo, trataré en un futuro de moderar las opiniones.

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  2. {pero es más preocupante que haya personas educadas que avalen este comportamiento, justificando, por ejemplo, que “la justicia no existe, sino que es un invento sistemático para dominar a los que no tienen poder” -típico mamerto posmoderno que culpa de todo al “sistema”} quizá tu lo hayas escuchado de un mamerto pero ese tipo de cosas se leen y oyen por lo general de la derecha (sobre todo de los libertarianos y anarcocapitalistas). Es más, cuando ocurrió lo del linchamiento del joven aquí en Bogotá del que petro se manifestó, en una conocida página libertariana de facebook legitimaban dicho linchamiento

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    1. De derecha a izquierda: he visto justificaciones al linchamiento de parte de personas con ideologías políticas muy disímiles. Y sí, es peor cuando ves que muchos de ellos son gente educada, porque son a los que más pueden escuchar y seguir los demás.

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    2. Otra cosa, que le dirías a los que justifican esos actos con la típica frase "¿donde están entonces los derechos de la gente violada, asaltada y asesinada?¿para ellos acaso no hay derechos humanos?". Esto lo he escuchado y le ido muchas veces

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    3. Por experiencia, no son gente muy dispuesta a escuchar razones. Cuando mucho, lo que les puedo decir es: "Por supuesto que los tienen, pero los derechos de una víctima no son patente de corso para masacrar al victimario sin un juicio. Nadie tiene el derecho de matar a otra persona, y eso incluye tanto al criminal como a los parientes de la víctima. Si de verdad consideras que la solución para lidiar con un criminal es lincharlo públicamente, entonces no tengo mucho más qué decirte".

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