viernes, 12 de diciembre de 2014

Una medusa en Petrozavodsk

Cuando era pequeño, encontré un Almanaque Mundial de 1991 en casa de mis abuelos. En este libro, entre muchas fechas e información interesante, se encontraba una especie de suplemento especial acerca de los OVNIS. Gocé mucho leyendo de esas supuestas evidencias acerca de la existencia de los vehículos espaciales habitados por seres de otros mundos. Lo exponían de una forma muy llamativa: una clasificación de los tipos de OVNIS avistados, testimonios de contacto con los extraterrestres, fechas y fotos de avistamientos, y supuestos documentos secretos acerca de avistamientos y choques. Incluso el anterior presidente Jimmy Carter aparecía en uno de estos documentos como testigo de un OVNI.

Entre todos los casos de OVNIS descritos, hubo uno que me llamó especialmente la atención, y que encontraría más tarde en La gran oleada, uno de los tantos libros ufólogos de J.J. Benítez. Fue un avistamiento que ocurrió en Petrozavodsk, Rusia (entonces Unión Soviética), el 20 de septiembre de 1977. Hacia las 4 de la mañana, una especie de estrella brillante fue avistada bajo la Osa Mayor. El luminoso objeto, más brillante que la misma Luna, se acercaba lentamente hacia la Tierra. De golpe, la supuesta estrella se aproximó lo suficiente para que numerosas personas lo distinguieran en el cielo como una enorme medusa, la cual lanzaba numerosos rayos de luz desde su base, iluminando ampliamente la ciudad. Después de un tiempo (aproximadamente 10-15 minutos), los rayos de luz se detuvieron y el objeto descendió en dirección al lago Onega.

Copia de una supuesta fotografía del OVNI medusa de Petrozavodsk

En algunas áreas de Finlandia, Dinamarca y Estonia se observó, aparentemente, el mismo fenómeno, o al menos uno relacionado. En Finlandia y Dinamarca, especialmente, los periódicos de Helsinki hablaron de una esfera brillante y pequeña que emitía rayos de luz, vista desde dicha ciudad y desde Copenhague. El objeto brillante fue igualmente visto en muchas otras ciudades del área europea de la Unión Soviética, llegando hasta Vladivostok.

Fue evidente que este avistamiento no supone, al menos, una historia elaborada. Numerosos testigos reportaron haber visto el OVNI medusa, o al menos la esfera brillante. Varios periódicos de la época reportaron, igualmente, el incidente. Incluso, en 1978, un artículo del Enquirer registró que muchas ventanas en Petrozavodsk fueron finamente perforadas por los rayos emitidos por el objeto (Benítez incluso muestra supuestas fotos de esto en su libro). Y por supuesto, varios investigadores y ufólogos soviéticos atribuyeron este incidente a visitantes extraterrestres.

No obstante, si bien el incidente fue físicamente real, ¿en realidad se trataba de una nave de otro mundo? ¿Qué fue lo que vieron los habitantes de Petrozavodsk? ¿Qué sucedió realmente en esa madrugada de 1977?

Es curioso que las explicaciones a este fenómeno sean tan antiguas como el avistamiento mismo, y gente como J.J. Benítez las hayan ignorado. Aunque aún existen discrepancias, la mayoría de los expertos e historiadores coinciden en que el OVNI medusa de Petrozavodsk corresponde en realidad al lanzamiento del Kosmos 955, un satélite de inteligencia de señales electrónicas (en pocas palabras, un satélite espía soviético), lanzado desde el cosmódromo de Plesetsk. El científico soviético Vladimir Krat, el ingeniero de la NASA James Oberg, y el diario finlandés Kansan Uutiset, consiguieron llegar por separado a una misma conclusión poco tiempo después del fenómeno (de hecho, el diario ya lo manifestaba el día posterior al evento): se trataba del lanzamiento de un satélite. ¿Cómo explica esto las características del avistamiento?

La “medusa” observada no era más que el resultado de la separación de las fases del cohete que transportaba el Kosmos. La separación de la segunda fase se da a través de una explosión que frena la primera fase y forman agujeros en la cámara de combustión. Los gases originados por la explosión salieron por dichos agujeros, formando una nube con aspecto de medusa. Cuando se desprendió la segunda fase del Kosmos-955,  lo hizo a unos 300 Km de altura, por lo cual se encontraba en una zona que recibía los rayos del Sol, a pesar de que aún era oscuro (por ser de madrugada) en el área de la ciudad. Debido a esto, la fase desprendida y la nube de gases resultante reflejaron la luz solar; para un observador, el avistamiento resultante sería un objeto mucho más brillante que la Luna, resaltando notoriamente en el cielo. En conjunto, ese fue el OVNI medusa que se vio en Petrozavodsk. La “esfera brillante” vista desde otras partes del norte de Europa correspondía al mismo avistamiento, simplemente afectado por la distancia del objeto.

Ilustración del movimiento del OVNI de Petrozavodsk

Otras personas mencionan una serie de avistamientos de objetos brillantes en el cielo horas antes del evento de Petrozavodsk. Una investigación posterior, que buscaba relacionar ambos sucesos, descubrió que, casualmente, por esa misma fecha se dio una tormenta solar que envió una gran ola de electrones a la magnetosfera terrestre, lo cual mantenía la atmósfera cargada. Algunos investigadores mencionan también auroras boreales por ese tiempo, seguramente por causa de la misma actividad solar. Es muy posible que la excitación de la magnetosfera fuera lo que desencadenó el avistamiento de las luces brillantes horas antes del fenómeno de Petrozavodsk; dicha excitación también debió influir enormemente en las características del avistamiento. Algunos rechazan la teoría del satélite, y simplemente atribuyen el OVNI medusa a un efecto quimioluminiscente, causado por los gases de las fábricas de la ciudad. Sea cual sea la explicación científica que se use hoy, difícilmente incluye un vehículo tripulado por extraterrestres.

¿Y qué ocurrió con las ventanas supuestamente perforadas en Petrozavodsk? Bien, los periodistas del Enquirer mencionaron en su publicación que fueron retiradas a pocas horas del evento, aparentemente como un esfuerzo oficial por ocultar la “verdad” tras el incidente. Pero es muy fácil inventarse historias de tal forma que no pueda comprobarse, convenientemente, su veracidad. Por ello, el relato de las ventanas, y las supuestas fotos que Benítez mostraba de ellas (las cuales son, muy seguramente, ilustraciones, como la imagen que muestra del OVNI medusa) en La gran oleada, no debe ser tomado en cuenta más que como una teoría de conspiración.

Las personas olvidan que OVNI simplemente significa Objeto Volador No Identificado. Y un objeto así puede ser cualquier cosa. Un avión en bajas condiciones de luz, un reflejo en una cámara, un fenómeno lumínico o electrostático en la atmósfera (como el fuego de Santelmo). Los avistamientos de OVNIS suelen tener explicaciones mucho más racionales.

Esto no significa, por supuesto, que no exista vida en otros planetas. Sin embargo, si en realidad existieran seres extraterrestres mucho más avanzados que nosotros, que visitan constantemente nuestro planeta, ¿no los habríamos detectado ya, con toda nuestra tecnología espacial, hace bastante tiempo? ¿Y a quién le interesaría ocultar dicha información, si todo ser humano quiere, en el fondo, responder la duda de si estamos solos en el Universo? Dejemos de lado las teorías y elucubraciones acerca del asunto. Por ahora, sin evidencia, no hay ninguna razón para pensar que somos sitio turístico de criaturas espaciales.

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