viernes, 5 de diciembre de 2014

Muerte a los gays: la Biblia es el problema, no la gente

Se supone que debería estar continuando con la parte oscura del regionalismo. Es difícil mantener la serenidad con noticias de este calibre, y es probable que pierda compostura. Quizás debería simplemente ignorar el asunto, porque siempre ocurren cosas similares, por causa de personas similares*.

Pero ese no soy no. De ninguna forma. Y no puedo mantener la boca cerrada por este asunto. Hay que hablar seriamente.

Entremos en materia. El pasado 30 de noviembre, el pastor Steven Anderson, de Arizona, hizo unas simpáticas declaraciones acerca del SIDA. Para el hombre, esta grave enfermedad no es más que el juicio de Dios por soportar la diversidad sexual. Y aseguró que la cura para esta enfermedad siempre ha estado en la Biblia. En concreto, Levítico 20:13.

El lector cristiano debe (o debería) conocer de memoria este pasaje, pero de todos modos lo reproduzco: “Si alguno se acuesta con varón como los que se acuestan con mujer, los dos han cometido abominación; ciertamente han de morir. Su culpa de sangre sea sobre ellos”. Sí. Exactamente como suena. Para Anderson, la cura del SIDA es ejecutar a todos los homosexuales. “Estuvo justo aquí en la Biblia todo el tiempo… La cura está justo aquí… Si ejecutan a los homos como Dios recomienda, no tendrían todo este SIDA aumentando sin parar”, fueron las palabras del pastor. Y no es que se detuviera sólo con los homosexuales: “Cualquiera que es homo o bi –todo es la misma categoría- sodomita es como los llamaría la Biblia”.


Ignoremos por un momento que el SIDA no es una enfermedad exclusiva de los homosexuales. Ignoremos que ser homosexual o bisexual no es lo mismo. Ignoremos que la gente de Sodoma fue destruida, según la Biblia, por cometer graves pecados, que seguramente incluían más que simplemente acostarse entre hombres (ignoremos, de paso, que no hay una evidencia real de que tal evento ocurriera). Y centrémonos en un asunto. Lo que dice Anderson es cierto, en parte. En el pasaje está claro el tratamiento que Dios pide para los homosexuales (específicamente los hombres; las mujeres, como siempre, parecen no importarle demasiado).

Seguro, muchas personas me dirán inmediatamente: “Pero es que ese pasaje es del Levítico, y las leyes mosaicas fueron anuladas por Jesús”, o “No, esa es la interpretación de un hombre; él no es un verdadero cristiano”. Son excusas francamente patéticas. En el primer caso, Jesús fue enfático en Mateo 5:17-18, al decir que él no iba a abolir la ley mosaica, así que técnicamente estos castigos estaban vigentes en su época. Y si no les gusta leer el Antiguo Testamento, el Nuevo no se queda atrás. Si bien no pide su muerte, 1 Corintios 6:9 deja clara la posición cristiana con respecto a los homosexuales: “¿O no sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No os dejéis engañar: ni los inmorales, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los homosexuales”. Siguen siendo tan crueles y discriminatorios como antaño.

El segundo caso es lo que se denomina la falacia del verdadero escocés: si una persona de tu ideología o grupo social comete una falta grave, se excusa diciendo que no los representa realmente, en lugar de buscar las raíces del problema. Y el problema es claro: el maltrato a los homosexuales está justificado en la Biblia. Ni más ni menos.

El principal problema no es la interpretación que un religioso poco estudiado le dé a la Biblia (en su página, ensalzan que haya memorizado cientos de pasajes bíblicos, aunque no terminara la universidad). El problema es querer que todos en la sociedad se ajusten a lo que dicte la Biblia. Fue un libro escrito por una cultura antigua, por los tiempos en que había muchas cosas que no podían comprender, que los llenaban de respeto, dudas o repugnancia. Decidieron resolverlo escribiendo una serie de leyes para manejar adecuadamente, a su parecer, todos esos sucesos ajenos a ellos, y lo justificaron como la Palabra de Dios. ¡Pero han pasado miles de años desde que eso ocurrió! La Ilustración nos regaló el don de la razón, del pensar fuera de los moldes establecidos. Nos mostró que no se requería de un dictamen celestial para comprender lo que es bueno o malo, y sin embargo, ¡aún hay personas que necesitan creer en un Dios para saberlo!

Cristianos miserables (sí, así lo digo: no hay forma serena de expresarlo) como Anderson hay en todas partes. Todos leen la Biblia, y claro, la interpretan a su antojo. Sin embargo, el problema no son sólo las personas intolerantes y fundamentalistas. El problema es que el libro los respalda. El problema está en el libro. El libro es el problema. Es machista, misógino y discriminador. Y muchos saben que esos son pésimos valores, pero no se atreven a cuestionarlos. ¿Por qué? Ah, porque es palabra de Dios. Bien, si usted realmente cree que así deben ser las cosas, es usted tan miserable como Anderson. Usted tiene el derecho de creer y opinar lo que quiera, es cierto, pero igual lo tienen los demás, y no se queje si empieza a ser criticado por decir que los homosexuales son indignos de la salvación. Y no pida respeto para usted o su creencia. Ninguno la merece.

Así termino. Si algún lector cristiano tiene realmente deseos de reflexionar acerca del asunto, les dejo un ejemplo: Jesús no abandonó la ley mosaica, pero sabía en qué momentos era necesario acomodarla o prescindir de ella. Sabía que había obras que hacer aunque estuvieran en contra de la ley mosaica. Podía pensar por fuera del libro, por decirlo así. Atrévanse a lo mismo. Tienen el derecho a cuestionar lo que se les enseña.

*Incluía en esta oración una indirecta sarcástica acerca de llamarme a mí mismo agnóstico. Por considerarlo un acto más bien falto de carácter, e irrelevante ante el tema principal, he decidido alterarla en una perspectiva más general.

6 comentarios:

  1. Jejeje, ¿"ajustarte al estereotipo" y "confabularte con el privilegio religioso"?

    ¿Indirecta para mí?

    Buen artículo, como de costumbre, Martín. Un feliz finde ;)

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    1. Jajaja! Un poco, sí. Pero no eres el único que piensa igual, así que podría aplicar para cualquiera.

      La verdad es que en estos días ando un poco de malas, y muchas cosas me tienen propenso a ofenderme :P No te fijes, no es nada en contra de nadie. Por eso preferí enfocarlo en la noticia de esta noticia, y dejar la siguiente entrada de Nacionalismo inútil para después.

      Feliz fin de semana, igualmente.

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    2. Jejeje, mucho ánimo, las cosas mejoran ;)

      Algún día me gustaría entablar un intercambio relajado y honesto de ideas sobre ese tema de ateísmo/agnosticismo.

      Un saludo.

      PD: Recuerda que al ofenderte le das poder a otros sobre tus emociones.

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    3. Gracias por tu apoyo. Esta entrada me sirvió de catarsis para la depresión que tenía, y además es un apoyo a algunos colegas que han tenido problemas por su sexualidad.

      Saludos.

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  2. Buen artículo...pero dios es amor...jajajajaajajaja Levítico 20:13 "»Si alguien se acuesta con otro hombre como quien se acuesta con una mujer, comete un acto abominable y los dos serán condenados a muerte, de la cual ellos mismos serán responsables."

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    1. Esa idea nunca sale de su cabeza. Y si no es eso, entonces no comprendemos a Dios. Ksss...

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