miércoles, 8 de octubre de 2014

Dios y las masacres

El éxito de la distribución de información y mensajes virtuales a través de los memes ha sido utilizado por muchos grupos sociales, y los cristianos no son la excepción. Desafortunadamente, muchos de sus mensajes tienden a ser discriminatorios (con o sin intención) y, en algunos casos, crueles. Uno de los memes difundidos, proveniente del mundo angloparlante, habla de una supuesta entrevista hecha a la hija del pastor evangélico Billy Graham, Jane Clayson, acerca de los atentados del 11 de septiembre en Nueva York. La respuesta de la mujer, según el mensaje, está “llena de sabiduría”.


Al igual que nosotros, creo que Dios está profundamente triste por este suceso, pero durante años hemos estado diciéndole a Dios que se salga de nuestras escuelas, que se salga de nuestro gobierno y que se salga de nuestras vidas. Y siendo el caballero que Él es, creo que se ha retirado tranquilamente. ¿Cómo podemos esperar que Dios nos dé Su bendición y Su protección cuando le hemos exigido que nos deje estar solos?

Si el lector se mantiene informado de lo que ocurre en el mundo, estas palabras le resultarán familiares. En 2012, tras la masacre de la escuela primaria Sandy Hook, en Newtown, Connecticut, el pastor Bryan J. Fischer usó palabras semejantes para echarle la responsabilidad de estos hechos a una simple razón:

La pregunta que va a salir es ‘¿Dónde está Dios? Yo pensaba que a Dios le interesaban los niños pequeños, que dios protegía a los niños pequeños’ ¿En dónde estaba Dios cuando pasó todo esto? Y esta es la razón: Dios no va donde no lo quieren. Desde 1962, llevamos ya 50 años, diciéndole a dios que se pierda. Diciéndole ‘No te queremos en nuestras escuelas, No queremos orarte en nuestras escuelas, No te queremos orar antes de los partidos de fútbol, No queremos hablar de ti en las escuelas, No queremos que tu palabra sea leída en las escuelas’. En 1962 sacamos las oraciones de las escuelas, en 1963 pateamos la Biblia de las escuelas, en 1980 sacamos los diez mandamientos de las escuelas. Sacamos a patadas a Dios de nuestro sistema educativo y creo que Dios nos diría: ‘Estaría feliz de invitar a sus niños, pero tienen que invitarme de vuelta a su mundo. No voy a ir donde no me quieren. Soy un caballero’".


El meme de la entrevista a Clayson continúa con ideas muy semejantes:

A la luz de ciertos sucesos recientes... ataques de terroristas, balaceras en las escuelas, etc., creo que todo comenzó cuando Madeleine Murray O'Hare (fue asesinada, hace poco que se descubrió su cuerpo) se quejó de que no quería que se orara en nuestras escuelas, y dijimos que estaba bien. Luego alguien dijo que mejor no se leyera la Biblia en las escuelas... la Biblia dice no matarás, no robarás, amarás a tu prójimo como a ti mismo. Y dijimos que estaba bien. Luego el Dr. Benjamín Spock dijo que no debíamos pegarle a nuestros hijos cuando se portan mal porque sus pequeñas personalidades se truncarían y podríamos lastimar su autoestima (el hijo del Dr. Spock se suicidó). Dijimos que los expertos saben lo que están diciendo. Y dijimos que estaba bien. […] Luego alguien dijo, dejemos que nuestras hijas aborten si quieren, y ni siquiera tienen que decirles a sus padres. Y dijimos que estaba bien. […] Ahora nos preguntamos: ¿por qué nuestros niños no tienen conciencia, por qué no saben distinguir entre el bien y el mal, y por qué no les preocupa matar a desconocidos, a sus compañeros de escuela, o a ellos mismos?. Probablemente, si lo pensamos bien y despacio, encontraremos la respuesta. Creo que tiene mucho que ver con ‘LO QUE SEMBRAMOS ES LO QUE RECOGEMOS.’”.

Dese un momento para analizar estas afirmaciones. Si el lector cree con certeza en estas palabras, piénselo por un momento. ¿Se da cuenta de las atrocidades que está defendiendo? ¿Tiene alguna idea de lo que significa apoyar este tipo de ideas?

No sé qué es peor de estas declaraciones: que muestren tan poco respeto por las familias de las víctimas, o que usen esas masacres como discurso político para pedir que se implemente la enseñanza de la religión en escuelas públicas. En su calidad de estado laico (aún a pesar de estar tan influenciados por organizaciones religiosas), Estados Unidos decidió eliminar las clases de religión en las escuelas públicas, porque el Estado debe representar a todas las personas, independientemente de su credo (católicas, protestantes, judías, hindúes, ateas, etc.), y por ello, no debe invertir dinero en una religión particular. Es un ejemplo que Colombia, como estado igualmente laico, debería seguir, o al menos modificar las clases de religión para que no se centren en el catolicismo, sino que se impartan con una temática más amplia y neutral.

Antes de analizar la cuestión de la “inacción” de Dios, compartiré un comentario final del pastor fundamentalista Dawlin Ureña (conocido por sus posturas anticientíficas y homofóbicas), este relacionado con la reciente tragedia de 11 indígenas muertos por un rayo durante un encuentro en la Sierra Nevada de Santa Marta.


Hay que ser muy rancio para apoyar ideas así. Me dirán los creyentes que estas personas son casos aislados, y no representan las ideas de los verdaderos cristianos. Eso, desgraciadamente, no evita que sean personajes con fuerte influencia, y un gran número de seguidores. Y, si se analizan detenidamente los preceptos más básicos del cristianismo (y se puede rastrear en el Nuevo Testamento), es claro en los mensajes que, si no crees en Dios y en Jesús, no serás salvo. Ergo, eso significa que los creyentes de otras religiones y cultos, y los no creyentes y escépticos, están condenados, sin importar sus acciones. En ese sentido, tristemente, son entonces estos fundamentalistas quienes realmente representan la doctrina cristiana original. Suerte que hoy en día se busque interpretar todo, ¿no?

Ahora vamos a la cuestión principal: ¿por qué Dios permite que ocurran estas tragedias? Tenga en cuenta que yo veo muy dudosa la existencia de cualquier deidad; sin embargo, supongamos que Dios es real. ¿Qué razón tendría para ignorar a cientos de personas secuestradas en cuatro aviones, a miles que se encontraban en sus labores en dos edificios, a niños en medio de una clase, a indígenas en una reunión?

¿Es porque no creen en él? Eso significa que Dios es tan ególatra, tan cegado por su deseo de ser reconocido y alabado, que deja que mueran miles de personas que seguramente eran creyentes suyos, porque hay otras más que promueven su inexistencia.

¿Es una prueba para la fe de las personas, para ver cómo se enfrentan a momentos difíciles? Es una forma cruel y rastrera de hacerlo. Quitarle un padre, un hermano, un amante, un hijo, a una persona, sólo para ver cuánto resiste su fe en ti, es un acto abominable.

¿Es porque no puede intervenir, porque debe preservar el libre albedrío? Ya da la opción del paraíso o el del “llanto y crujir de dientes”. Lo que irónicamente hace al libre albedrío una manzana envenenada: puedes elegir o no creer en mí, pero si no lo haces, irás al infierno. ¿No son esos retos suficientes?

¿Es porque no le dieron espacio en la educación pública? Imagine este caso: el presidente de la República instala un cuerpo de seguridad, destinado las 24 horas a proteger a los estudiantes de la Universidad Nacional. Un día, el presidente sale a dar un discurso de sus ideas, pero los estudiantes y maestros lo mandan a callar y no lo dejan hablar. El presidente rector, triste, sale de la Universidad, y se lleva consigo el cuerpo de seguridad. Entonces, entra un grupo de paramilitares, y organiza una masacre de estudiantes. Cuando la gente responsabiliza al presidente, él dice: “Tienen que invitarme de vuelta a su mundo. No voy a ir donde no me quieren. Soy un caballero”.


¿Hay alguna razón para no pensar que guarda responsabilidad por lo sucedido? ¿Que no debió dejar inseguros a los estudiantes de su universidad, sólo porque tuvo un arranque de orgullo? No, decimos de inmediato: es igualmente responsable. Cometió un delito: pudo haber protegido a los estudiantes, pero no lo hizo. Aún si no sabía del atentado, su deber era mantener la seguridad de los universitarios. Es culpable. ¿Por qué pensar que se debe juzgar a Dios de forma diferente? Más aún: ¿por qué seguir rindiéndole culto a un Dios tan caprichoso, del que ni siquiera se puede estar 100% seguro de su existencia?

Probablemente me dirán algunos: “Los caminos de Dios son misteriosos”. Esa frase es el epítome de la ignorancia. Si no tiene una respuesta, admítalo. No es un crimen hacerlo.

Es opción de cada uno creer en lo que elija. Yo no puedo forzar a nadie a creer en lo que yo creo. Mi intención aquí es hacerlos reflexionar. Si usted realmente cree que estas masacres y desastres ocurren porque la gente ignora a Dios, es tiempo de que al menos se replantee sus ideas de Dios. Pensar que un ser todopoderosos deja morir a miles, les da la espalda, porque no creen en él, es una idea que no merece respeto en absoluto. Y una persona que realmente crea que así funciona el mundo no puede esperar ni exigir respeto.

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