martes, 24 de mayo de 2016

Los leones de Chile: ¿realmente es tan polémico?

Ayer resonó en las redes sociales una noticia que de nuevo resaltó la misantropía general que comparte una buena parte del movimiento animalista. El sábado, dos leones del zoológico del Parque Metropolitano de Santiago (Chile) tuvieron que ser sacrificados para salvar la vida de un sujeto que se arrojó a su recinto con claras intenciones suicidas. Las autoridades del parque fueron rápidas, pero debido a la lenta acción de los tranquilizantes para detener a los leones, un macho y una hembra, debieron matarlos. El hombre ahora mismo se encuentra en un centro asistencial con graves heridas.



Como era de esperarse, la preocupación de los animalistas ha sido menos por el estado de salud del hombre, y más por el aparentemente innecesario sacrificio de dos leones que todos querían. Y hay que admitir, el mismo director del zoológico admitió sentirse “consternado” por la decisión de eliminar a los animales, especialmente cuando la hembra había sido rescatada años antes de un circo donde era mantenida en muy malas condiciones. En fin, como es usual, para los animalistas no debió llegarse al punto de matar a los leones para salvar al suicida, y no son pocos los que libremente dicen que debieron dejarlo morir (recurriendo a la usual monserga de que el ser humano es una plaga y debe extinguirse).  En una nota menor, algunos han tomado este caso para cuestionar la pertinencia de los zoológicos y la tenencia de animales en cautiverio.

Para empezar, dejemos de lado la basura misántropa. Esos no son argumentos válidos ni relevantes para la discusión al respecto, y hay que ser muy bellaco para salir con semejante cosa al ruedo. Si usted considera que los seres humanos deberían extinguirse, es su problema, pero no mío, ni tampoco debería serlo para los encargados del zoológico. Ya lo he dicho antes: si usted considera que la vida de un animal es superior a la de un humano, moralmente es usted un desastre de autodesprecio, y ciertamente no la persona más confiable que uno pueda conseguir.

Debe usted tener en cuenta que, si bien hay personas que respetan la decisión del suicida, no pueden estar de acuerdo en que sea siempre una solución válida. De momento no se conocen las razones por las que el hombre intentó quitarse la vida en la jaula de los leones -aunque hay algunos indicios-, pero en cualquier caso no es cuestión de esperar que alguien lo dejara morir, siendo que la prioridad de cualquiera que esté a cargo de un animal peligroso es garantizar la seguridad de personas cercanas. Hay que ser muy tarado para decir que debieron dejar que los leones se comieran al suicida, tal como han comentado algunos en las redes sociales: la polémica sería aún mayor si se hubiera hecho tal cosa, aunque seguro que a los animalistas hipócritas les habría importado poco o nada.

La cuestión sobre si es ético o no tener animales en cautiverio no me parece tampoco tan importante en este caso, pero vale la pena resaltarla un poco. Antes de vociferar en contra, se debe tener en cuenta que la cría en cautiverio ha permitido la recuperación de animales otrora casi extintos, como el órix de Arabia y el cóndor de California. Sí, la mayoría de los animales que hoy están en algún riesgo de extinción se encuentran así por acción antrópica, ¡pero es precisamente por ello que tratamos de salvarlos al reproducirlos en condiciones adecuadas! Hasta ahora, que se sepa, somos el único animal que puede razonar y preocuparse por las consecuencias de sus actos, y es por ello que decidimos ayudar hasta donde sea posible a tantas especies que nosotros mismos hemos afectado. Por supuesto, lo ideal es que el animal sea mantenido en un ambiente apropiado, y lejano de maltratos o humillaciones; todo es para que se comprenda que el cautiverio no es inútil como muchos afirman.

No, el punto de la discusión es si debió darse muerte a la pareja de leones para rescatar al hombre. ¿Debió llegarse a eso? Es decir, ¿el protocolo no incluía el uso de dardos tranquilizantes, o algo parecido para detener a los animales sin llegar a matarlos? ¿O es, nuevamente, el caso del ser humano despreciando vidas animales?

Bien, no se trata precisamente de despreciar, pero de nuevo, ¿realmente esperaban que se pusiera la vida de dos leones por encima de una persona, sin importar que él tuviera la intención de morir o algo parecido? ¿A nadie le parece que poner a una especie por encima de la propia no es señal de un pésimo sistema de valores y empatía? Y nuevamente, se resalta que los encargados del zoológico realmente lamentan haber tenido que recurrir a sacrificar a los leones, pero la prioridad era la seguridad del joven. Eso no debería tener discusión alguna.

En cuanto a los tranquilizantes, al parecer se intentó usarlos dos veces antes de tomar la difícil decisión de matar a la pareja animal. No obstante, hay que resaltar que el uso de tranquilizantes en esta situación tiene un problema. Los tranquilizantes usualmente tienen un rango de acción de varios minutos; es decir, que si usted es perforado por un dardo tranquilizante, pueden pasar tres o cinco minutos antes de que caiga realmente dormido. Tres o cinco minutos no son poco tiempo para un ataque animal; para dos leones, menos de tres minutos pueden bastar para matar a una persona. Y en algunos casos, si el dardo golpea un hueso no inyectará el medicamento. Es por ello que, ante la situación tan dramática, debió recurrirse a matarlos: era una decisión rápida que debía tomarse ante una muerte segura.

Sí hay algo que realmente debe reprocharse a las autoridades del zoológico, y es que el incidente evidenció, y ellos mismos lo reconocen, la falta de seguridad que sufren, dado que una persona tuvo suficiente tiempo para romper la parte superior de la jaula y colarse con los leones. Aun si se acepta que es muy probable que el joven haya vigilado la jaula días antes, observando cómo sería más fácil penetrarla, es claro que las instalaciones son antiguas y no muy bien vigiladas. Sería necesaria una renovación, a fin de evitar incidentes futuros, que puedan terminar en el sacrificio de más animales actuando por instinto o peor, la muerte de alguna persona.

Sí, es trágico que tuvieran que morir dos leones en cautiverio. Sí, el tipo trataba de quitarse la vida. Sí, los encargados del zoológico no vigilaban adecuadamente la jaula. No obstante, no se pueden tomar todas esas ideas para criticar una acción que habría sido la esperada y normal de cualquier persona racional. Cuando empezamos a preocuparnos más por la vida de un animal que por la de un miembro de nuestra propia especie, estamos siendo tan ruines como aquellos que los maltratan.

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