martes, 29 de diciembre de 2015

Tres curiosidades para concluir el año

Hay muchas cosas de las que se podría hablar en estos pocos días antes de terminar el año, y definitivamente dudo que pueda profundizar lo suficiente en todas. En todo caso, para no quedarme sin expresar unas cuantas cosas, voy a tratar de condensar algunos de esos temas en la presente entrada.

1. En los últimos días se ha difundido mucho una noticia bastante espinosa para algunas personas. En la vereda El Aguacatal, del municipio de Calarcá (Quindío), se construyó una iglesia satánica. Al parecer, los vecinos de la finca están preocupados por lo que se pueda realizar dentro del sector. Y aunque el comandante de la policía en el sector admite que tratarán de respetar las creencias de los dueños, dado que “vivimos en un país en que se respeta la libertad de cultos”, agrega que la Policía debe “trabajar de la mano con las autoridades eclesiásticas”.


Podría quejarme por la confabulación de la Policía y la Iglesia, pero eso va después. Creo que lo primero que debería hacerse, y en lo que muchos han fallado al comentar este tema, es dar un parte de tranquilidad a los que no lo comprenden bien, y por lo tanto están temerosos o esquivos. No va a pasar nada malo. Los satanistas no son lo que usted cree, amigo lector. Los sacrificios de bebés y las mujeres como mesas son ficción de Hollywood, y las historias de secuestro de niños son mayormente inventos de los fanáticos religiosos, que no soportan que se rinda culto al adversario de su Dios. De hecho, muchos son personas con complejas ideas filosóficas, que pueden ser muy interesantes de discutir.

Y no, no es que yo esté defendiendo al satanismo. A mis ojos, no es más que otra superstición absurda y ridícula nada diferente al mito cristiano, con excepción de la figura a adorar. Lo que intento es que se saque de la cabeza ideas estúpidas sobre los satánicos. No van a destruir a nadie, ni van a profanar su iglesia.

Con eso fuera del paso, podemos criticar lo que es verdaderamente criticable de este episodio: el descaro de la Policía, al alegar la libertad de cultos mientras planean trabajar de mano con la Iglesia Católica, y a verificar los permisos del templo satánico. ¿Por qué? Primero, porque verificar los permisos de iglesias y templos no es precisamente el fuerte de nuestras fuerzas del orden público (disculpen la redundancia). ¿Cuántas iglesias evangélicas de garaje hemos visto en los últimos años? ¿Realmente cree usted que todas tienen todos los papeles y permisos en regla? Por supuesto que no; sólo que la Policía prefiere no meterse nunca con las creencias del pueblo.

Segundo, porque si la Policía realmente fuera respetuosa del carácter laico del Estado y la libertad de cultos, no estaría buscando ayuda de la Iglesia Católica, a la cual siempre han manifestado un malsano apoyo, al punto que participan en procesiones religiosas de esta congregación cosa que está expresamente prohibida.

Como ya he dicho antes en otros medios donde se ha publicado la noticia, sí hay algo que me preocupa sobre este templo satánico. Y es que, conociendo a muchos colombianos, hay una gran posibilidad de que una turba iracunda decida compartir un poco de su “amor cristiano” y destruyan el templo, o peor, que lesionan a los que asisten a él. Si son capaces de reaccionar agresivamente ante un plantón pacífico de ateos por el uso indebido de un parque para realizar misas, ¿qué le puede esperar a esa estatua del Diablo?

2. En gran parte del Putumayo, cada Día de los Inocentes se celebra el Carnaval del Agua, una festividad popular donde las personas se lanzan a las calles a dispararle agua a los transeúntes en medio del regocijo. Y este año no fue la excepción. No obstante, este año es un poco diferente, puesto que, desde hace algún tiempo, algunas personas desaprueban el derroche del preciado líquido, cosa que se hizo más patente este año, dados los problemas que ha generado El Niño.


La respuesta que vi de algunas personas para defender esta festividad me desconcierta un poco: tradición. Según estas personas, se trata de una celebración anual que se realiza desde hace mucho tiempo, y por tanto una costumbre que debe mantenerse, además que se realiza en una única fecha del año.

No me convence mucho este argumento. Como ya saben, yo soy sumamente crítico del argumento de la “tradición” para defender una costumbre o celebración, o para repudiar otra. Las tradiciones y costumbres de los pueblos no son permanentes, sino que se mantienen en constante cambio y evolución. Por ello, nunca es excusa para defender una celebración cruenta o nociva. Y hay que admitirlo, desperdiciar agua echándosela a la gente en la calle es algo muy dañino. Estamos saliendo de un año con pocas lluvias en gran parte del país, y no parece que vaya a ser diferente a corto plazo. La prioridad en estos momentos debería ser la conservación de los recursos no renovables. ¿Qué creen? El agua es precisamente uno de ellos, y seguramente el más primordial de todos. ¿Y creen que el hecho de haber celebrado el Carnaval del Agua por muchos años es un argumento lo bastante sólido como para derrochar un recurso tan importante?

En el enlace de la página MiPutumayo, como respuesta a las personas que precisamente se quejan por el desperdicio de agua, alguien respondió a todo con el mismo párrafo (cito textualmente, imprecisiones ortográficas incluidas): “Que ahorren agua las empresas como las petroleras o las fábricas Qué son las que la contaminan y la dejan inservible y no se opongan a unos pocos que la utilizan en un juego sanamente y para los que tienen escasez de agua que siembren arboles si es que les hace falta agua cuiden el medio ambiente”. Muy mal argumento, por cierto. Sí, las empresas necesitan revaluar sus prácticas con el fin de reducir lo más posible su impacto al medio ambiente; aun así, eso no es ninguna excusa para criticar que se desperdicie agua en un “juego”, que por otro lado no tendrá nada de sano si el agua les llega a faltar. Y mandar a otros a sembrar árboles es una frase del estilo del tipo que le grita a la gente de las protestas: “¡Pónganse a trabajar!”. No, señor: eso no es un argumento para rechazar el cuestionamiento sobre la validez de desperdiciar un recurso tan preciado con base en una tradición.

Me dirán, quizás, que participar o no en el Carnaval del Agua es algo voluntario, que nadie lo está obligando a hacer parte de ella, y que si otras personas sí participan, es su elección y nadie debe meterse en ella. Y eso sería válido, si no fuera porque el recurso que se está utilizando es no renovable e indispensable para todos, incluyendo a aquellos que no participan en el Carnaval, por lo que la forma en que se administra el agua es un asunto que compete a todos, y por tanto quien no hace parte de la celebración tiene todo el derecho a cuestionarla.

3. Ayer, 28 de diciembre, se dio el fallecimiento de Lemmy Kilmister, vocalista de la banda de heavy metal Motörhead, con 40 años de carrera dentro del género. Curiosamente, muchos creyeron al principio que se trataba de una inocentada, dada las fechas. Pero no: la página oficial de Motörhead confirmó su deceso:

No hay forma fácil de decir esto… Nuestro poderoso, noble amigo Lemmy falleció hoy después de una corta batalla con un cáncer extremadamente agresivo. […] No podemos expresar nuestra impresión y tristeza, no hay palabras. Diremos más en los siguientes días, pero por ahora, por favor… pongan fuerte Motörhead, pongan fuerte Hawkwind, pongan la música de Lemmy FUERTE. Tomen algunos tragos. Compartan historias. Celebren la VIDA que este simpático y maravilloso hombre celebró tan vigorosamente por su cuenta. ÉL LO HABRÍA QUERIDO ASÍ.” […]

Menciono esto por dos cosas. La primera es porque muestra lo pequeños que somos a veces, tanto que creemos que todo el mundo funciona igual que en nuestro país, sea en Europa, África o Asia. Sucede que los angloparlantes y otros pueblos europeos no conocen el Día de los Inocentes. Para ellos, el Día de los Tontos es el 1° de abril, y por razones muy diferentes a las nuestras. Si veían la noticia sobre la muerte de Lemmy en páginas en inglés, debían pensar que probablemente no era una broma. Es sólo una recomendación para el futuro.

Lo segundo, es porque Lemmy era agnóstico, y por tanto un colega escéptico, al menos en el campo religioso. Claro, eso depende de la percepción que el lector escéptico tenga sobre el agnosticismo y las opiniones del vocalista sobre la religión -pueden verlas en esta entrevista, y son de hecho muy interesantes-. Y por supuesto, su música no fue ajena a esto. Canciones como Bad Religion y Orgasmatron son críticas poderosas a la religión organizada.


Feliz Año Nuevo. Nos vemos en el 2016.

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