Tres formas de vincular la magia y el autismo
Introducción
Una de las series que he estado viendo estos meses es Witch Hat Atelier, la hermosa adaptación al anime del manga de fantasía escrito e ilustrado por Kamome Shirahama. Cuenta la historia de Coco, una niña que tras una tragedia ocurrida por un libro de hechizos es acogida por un hechicero llamado Qifrey para ser entrenada en la magia y poder deshacer lo ocurrido. En una docena de episodios, la serie nos ha hablado de cómo el aprendizaje puede instruir o limitar, la presión por seguir un legado familiar y cómo incluso en una sociedad de magia, los discapacitados parecen no contar con el apoyo necesario para integrarse plenamente a ella.
Para mí, la interacción entre las cuatro niñas aprendices de magia (Coco, Agott, Tetia y Richeh) en el atelier de Qifrey y sus distintas personalidades y reacciones son de mis partes favoritas del anime. Al punto que en mi Twitter he comentado, medio en broma y medio en serio, que las cuatro pueden ser perfectamente diferentes expresiones de autismo. Y aunque sé que de hecho dos de ellas sí podrían ser neurodivergentes -no necesariamente autistas ambas-, según me comentan mis mutuals que son lectores del manga, no son cosas que he dicho en plan de crear un headcanon; sólo me entretengo a mí mismo viendo sus reacciones a lo que ocurre en torno suyo.
Sin embargo, mientras
conversaba en redes sobre el tema, me sugirieron que podía escribir acerca de
la conexión entre la magia y el autismo. Y de repente me hizo sentido de varias
formas, pues no son raros los escenarios en ficción donde la neurodivergencia
va acompañada por ciertas sensibilidades sobrenaturales o mágicas. Por otro lado,
también ocurre que, en el mundo real, condiciones como el autismo no sólo han
sido relacionadas con mitos populares, sino también con el esoterismo actual.
Por lo tanto, como hoy
es el Día del Orgullo Autista, quiero hablar de las distintas formas en que
nuestra condición se vincula con la magia y lo sobrenatural. En primer lugar,
como la ficción que nos estimula y en ocasiones nos representa. En segundo
lugar, como criaturas del folclore. Y finalmente, en un tono más realista y
actual, como una fuente de ingresos informal ante los altos niveles de
desempleo de nuestra comunidad.
El autismo como experiencia taumatúrgica
A través de los años,
en parte por mi gusto por la mitología y en parte por mi afinidad gótica, he
desarrollado un interés muy profundo en la magia. Aunque como escéptico estoy
plenamente consciente de que no hay energías o fuerzas sobrenaturales para
manipular, no puedo dejar de encontrar fascinante los fundamentos y sistemas
detrás del interés de distintas culturas por influir en su entorno a través de
otros poderes. Es otra expresión de la inteligencia, la imaginación y la
creatividad humana, incluso de cierta racionalidad.
No les sorprenderá,
entonces, que las obras de fantasía con mucha presencia de magia sean de mis
trabajos favoritos. Disfruto explorar los sistemas de magia de distintas obras,
los hechizos, la forma en que la magia influye y configura el mundo. The Owl
House, Maho Tsukai no Yome, Los Archivos de Dresden, Dorohedoro,
y por supuesto ahora mismo Witch Hat Atelier, entre muchos otros
universos, cuentan con escenarios muy distintos y creativos, donde la magia
moldea la sociedad de formas increíbles, pero no en pocas cosas cuestionables,
de modo que varias de estas obras presentan profundas críticas sociales*.
Y aunque por supuesto
mi caso no es necesariamente representativo, y entre autistas hay tanta
diversidad de gustos como entre neurotípico, es comprensible que muchos nos
sintamos atraídos por los mundos de fantasía. Piénsenlo: nos ofrece mundos
consistentes y con una lógica interna; universos muy ricos y detallados en
historia, mapa, idiomas y especies; es material perfecto para enfocarse
intensamente como interés especial; muchas de sus tramas tienen patrones consistentes
y fáciles de reconocer; exploran temas sociales con los que podemos
relacionarnos a través de sus mundos; muchas de sus historias se enfocan en
parias sociales y personas que no encajan, algo que se siente personal; son una
experiencia sensorial que podemos regular a nuestro gusto; también nos ayudan a
escapar del estrés diario; son intereses que nos pueden llevar a interacciones
sociales mediadas con la base de fanáticos de un universo en particular; y sus
enfoques en las ideas y las consecuencias del uso de la magia en su universo
son más atractivas e interesantes para muchos**.
No es inusual, pues, que muchos autistas y otros neurodivergentes sean aficionados a juegos de rol de mesa, pues muchos de ellos contienen mundos fantásticos o de ciencia ficción, donde pueden desarrollar su creatividad al diseñarse sus personajes, y satisfacen sus intereses especiales con toda la construcción de mundo que implican. Al mismo tiempo, este tipo de juegos ayuda a que las personas autistas tengan interacciones sociales significativas en un espacio seguro, y mejorar su autoestima a través de las historias y aventuras que crean para sus personajes [1].
Por otro lado, las
condiciones mentales han sido relacionadas muchas veces en la ficción con temas
mágicos y sobrenaturales, ya sea como origen de dicha condición o como la
condición dando lugar a una afinidad con lo sobrenatural y poderes más allá de
nuestra comprensión. Esto ha dado lugar a que algunos personajes en historias
de fantasía sean escritos explícitamente como personajes autistas. Y si bien
esto puede dar lugar a historias impresionantes, donde la condición del
personaje es vital para la forma en que se explora su mundo [2],
a veces puede dar lugar también a historias condescendientes, donde el autismo
es más un problema a resolver al final del viaje del héroe [3].
Crear un personaje neurodivergente no es fácil, por lo que debes investigar
mucho de antemano sobre la condición que quieres incluir, la forma en que esta
es tratada dentro de tu universo mágico, y sobre todo en qué forma interacciona
su neurodivergencia con la magia [4].
En todo caso, como dije, han surgido buenos personajes autistas vinculados a la magia. No voy a profundizar demasiado en ellos, porque este ensayo no es sobre personajes como tal (para eso tengo otros dos [5] [6]), pero igual destacaré algunas cosas. Por ejemplo, está Asteria, una paladín de nivel 10 de The Book of Many Things, el suplemento de la quinta edición del famosísimo Calabozos y Dragones, cuya historia de no encajar en el papel de hija y princesa ideal para su padre seguro resuena con muchos de nosotros, pero que no es todo lo que define su personaje, cuyos rasgos son además presentados de forma natural gracias a que su creadora es también autista [7]. Y sé que los Amos del Calabozo me dirán que las habilidades de los paladines no son exactamente magia, pero para efectos prácticos de esta entrada me sirven igual.
Otro ejemplo por parte
de un RPG, esta vez en videojuegos, es Futaba Sakura, de Persona 5. En
esta saga de fantasía urbana, las habilidades de los protagonistas son una manifestación
de sus almas y corazones. Y en el caso de Futaba, su personalidad y su
comportamiento, los cuales reflejan mucho la experiencia de una persona
autista, influyen de forma muy clara en las suyas. Su principal habilidad es de
apoyo, dando buffs de estatus y sanación a su equipo desde la distancia,
reflejando su interés de acercarse y apoyar a sus compañeros, algo difícil debido
a su aislamiento y ansiedad social. Su Persona, Necronomicon, es un ovni cubierto
de símbolos, lo cual refleja no sólo su gran conocimiento, sino también el cómo
se percibe diferente del resto de la gente, tal como un extraterrestre.
También podría
mencionar a Aram Raythe, protagonista del libro Dragon Mage de M.L.
Spencer, cuya condición le permite ver los colores del éter que llena el mundo,
y con lo cual puede crear magia más compleja. Y aunque no es exactamente una
maga -o, mejor dicho, una alomante-, Steris Harms, de Wax y Wayne
(secuela de Nacidos de la niebla, de Brandon Sanderson), compensa esto
con una capacidad enorme de planificación -al punto que sus colegas se
desconciertan por la cantidad de contingencias que prepara-, y muestra un
interés muy especial por presenciar a un nacido del metal efectuando alomancia.
Por supuesto, ya que hablé de Witch Hat Atelier al inicio, hablemos de Richeh, quien definitivamente es un personaje autista. Richeh no está sólo para que notes sus expresiones atenuadas o el hecho de que habla en sí misma en tercera persona -algo usual para niños pequeños en Japón, pero peculiar en una niña de 10-12 años-, sino también sus dificultades para seguir los parámetros del estudio de la magia, y su interés sólo en tipos específicos de la misma. Riche tuvo que lidiar con un maestro hechicero que desechaba sus círculos mágicos por considerarlos magia inútil, y eso le ha hecho desconfiar de las instrucciones y los exámenes de magia. Ella teme que el estudio y la presión por desarrollar mayores habilidades mágicas la haga dejar de ser la persona que quiere ser.
Esto la hace contrastar con Euini, un aprendiz de mago con terribles problemas de autoestima y ansiedad, al punto que ni siquiera puede trazar círculos mágicos mientras lo ven. Euini también se siente presionado por su maestro para desarrollar sus habilidades mágicas, pero a diferencia de Riche, quien se esfuerza por hacer las cosas a su manera, él trata de seguir al pie de la letra las reglas y lecciones de su maestro, lo cual le causa un enorme conflicto al sentirse incapaz de cumplir sus expectativas. Mientras que Riche se siente conforme con quien es, y desea forjar su camino entre los hechiceros con su propia magia, Euini se desprecia a sí mismo y es incapaz de pensar más allá de las normas. Es Riche quien, durante el segundo examen, inspira a Euini para pensar de modo lateral y encontrar una forma de dibujar los círculos sin sentir ansiedad por las personas a su alrededor.
Dada la gran cantidad
de temas sociales que presenta Witch Hat Atelier, entre ellos el trato
distante y la falta de apoyo para personas discapacitadas, que el arco de
Richeh refleje las dificultades estudiantiles y de integración social que
experimentamos autistas y otros neurodivergentes no es casual. Y también es una
buena forma de mostrar que las historias con magia y autismo pueden crear un
vínculo entre ambas donde la neurodivergencia no es su origen, pero influye en
las formas en que se enfoca y desarrolla la magia en sí.
Hadas y changelings: ¿neurodivergencia en el folclore?
A diferencia de lo que
parecen creer personajes como el alcornoque en el Departamento de Salud de
Estados Unidos, el autismo ciertamente es una condición transhistórica. Los
registros nos hablan de casos con descripciones bastante detalladas que
coinciden con un diagnóstico actual de autismo, tales como un chico en una
compilación de escritos de Martín Lutero, el laird Hugh Blair de Borgue
-considerado el caso más antiguo documentado de autismo-, el químico y físico
Henry Cavendish, y posiblemente incluso Víctor de Aveyron, el famoso niño feral
[8]. Y como muchas condiciones mentales, es posible que
algunas historias mucho más antiguas acerca de posesión demoníaca, aflicciones
por espíritus y cosas similares, sean también un reflejo de neurodivergencias
como el autismo.
Esto ha llevado a
investigadores a observar cuidadosamente las historias de criaturas fantásticas
en los mitos y el folclore de los pueblos, para tratar de identificar posibles
señales de neurodivergencia, y comprender cómo las sociedades antiguas
manejaban aquellos casos con el conocimiento de su época. Y una de las
entidades que mejor se ajusta a una interpretación del autismo en otros tiempos
es una que se encuentra presente en gran parte del folclore europeo: el changeling.
Los changelings -en español, “sustitutos”, pero lo dejo en inglés por tener más impacto- eran criaturas dejadas por seres sobrenaturales en reemplazo de un bebé humano secuestrado. Dependiendo de la región, la entidad que se lleva a los niños pueden ser hadas, demonios, trols y xanas, entre otros [9]. Si bien los rasgos para identificar a un changeling varían entre cultura, por lo general hay algunos que se comparten: tienen el poder de cambiar de forma, un apetito voraz, una inteligencia y comportamiento que no son acordes con su edad (pudiendo ser excepcionalmente inteligente o de desarrollo lento), una falta de expresión y respuesta emocional, resistencia al afecto físico y llantos repentinos [10] [11]. Otras culturas, como los igbo en Nigeria y pueblos de religión musulmana en Egipto, también cuentan con mitos similares sobre espíritus que reencarnan constantemente como bebés extraños o djinns que reemplazan bebés con sus propios hijos [9] [12].
Los bebés no eran los
únicos susceptibles de ser secuestrados y reemplazados por changelings.
También se describía que los adultos recién casados y madres primerizas eran
susceptibles a ser secuestrados para casarse con las hadas o cuidar bebés
hadas, respectivamente, y reemplazados por objetos con forma humana [9].
Desafortunadamente, estas creencias se mantuvieron hasta una época tan tardía
como el siglo XIX, cuando Bridget Cleary fue asesinada en Irlanda por su
esposo, quien intentaba “obligar” a las hadas a devolverle a su verdadera mujer,
y dos casos de niños asesinados por sus madres en Nueva York e Irlanda usando
métodos prescritos para deshacerse de las criaturas [9][13].
Profundizando en lo anterior, las tácticas para ahuyentar a los changelings y “recuperar” al niño verdadero también varían por región y cultura. Podían ser inocuos, como hervir un estofado en cáscaras de huevo o rodearlos con cáscaras de huevo, pero más a menudo involucraban maltrato como golpearlos a palos, quemarlos o punzarlos con hierro al rojo vivo, e incluso abandonarlos en los bosques [10]. Esto último les sonará familiar a quienes han leído los cuentos de los Hermanos Grimm, donde era una ocurrencia común, y sumado al rasgo de gran apetito de los changelings, se ha postulado que este mito junto a cierta evidencia histórica refleja aspectos de la supervivencia familiar en la Europa preindustrial, donde el infanticidio era frecuente para librarse de un miembro que era visto como “una carga” y un problema para la subsistencia para una familia de pocos recursos en entornos rurales [9] [12].
Explicado esto, podemos
trazar el vínculo del mito con el autismo. No ha sido difícil señalar por parte
de investigadores que los mitos de los changelings se relacionan con
niños con problemas de salud; por ejemplo, que algunas veces se les
describieran como enfermizos y que no podían ganar peso podría relacionarse con
trastornos como la celiaquía o la intolerancia a la lactosa [13].
La interpretación más frecuente en la actualidad, dadas las descripciones sobre
el carácter retraído y poco emocional del changeling, es que en la
mayoría de los casos se trataba de niños con condiciones del neurodesarrollo, en
particular autistas, cuyos rasgos suelen manifestarse más tarde durante su
crecimiento [11] [12] [13].
Debido al desarrollo
discreto de la medicina en aquel entonces, y el nulo conocimiento sobre salud
mental, el secuestro de un bebé con una criatura sobrenatural y su reemplazo
por otro ser era la explicación que podían construir con la información que se
tenía en aquel entonces. Otros rasgos descritos, como su supuesta deformidad o
cambio de forma pueden estar asociados a la rigidez o movimientos involuntarios
que pueden ocurrir durante episodios de crisis como meltdowns [11].
La base racionalizada de los padres al reaccionar sobre las extrañas conductas del changeling se asemeja mucho al lenguaje usado por muchos padres de niños autistas en la actualidad: este no es mi hijo, no puede ser mi hijo [10] [12] [13]. Ha sido reemplazado por alguien con su imagen, pero es una criatura que no demuestra amor ni afecto. Es el enfoque de la otredad, la deshumanización metafórica de la persona que no puede encajar o ajustarse a los conceptos de normalidad presentes en la sociedad [14].
Algunas veces la
interpretación del niño diferente como un changeling tenía un carácter
positivo, como destacar el carácter virtuoso de algunos niños con altas
capacidades o intereses específicos desde temprana edad, e incluso en su
adultez [10] [12] [14]. No obstante, era más frecuente que la
visión del changeling como un parásito, una carga, fuese una
justificación para el maltrato, la tortura e incluso del asesinato de estos
niños discapacitados, algo que, como mencioné previamente, siguió ocurriendo
hasta bien entrado el siglo XIX [9] [10] [13].
Las bases subyacentes del mito del changeling no desaparecieron con el siglo XX y las descripciones formales de las condiciones del neurodesarrollo, sino que se han moldeado y reconfigurado a los temores y obsesiones contemporáneas. La otredad como condición del autista también inspiró relatos y descripciones en la ficción relacionada con extraterrestres y niños de otros planetas, e incluso ha inspirado perspectivas teóricas acerca de las personalidades modales de culturas extraterrestres hipotéticas [14] [15] [16]. A su vez, las creencias New Age y la pseudociencia han tomado la metáfora de la otredad para desarrollar conceptos como los “niños índigo” y la búsqueda de “terapias alternativas” o con escasa evidencia para “curar” a los autistas, algo especialmente fortalecido por el actual movimiento antivacunas [13] [17].
De hecho, entre los
padres vinculados a este último movimiento, no es extraño el lenguaje de que
las vacunas se “robaron” a su hijo, que dejaron a un cascarón afectado que no
les corresponde su cariño, tal como comenté antes; comentarios que, por cierto,
pueden encontrarse en otros pánicos médicos fabricados como el de la disforia
de género de inicio rápido [18]. Irónicamente, que el mito
del changeling haya perdurado por tantos siglos no es sólo un reflejo de
la tradición oral o la capacidad de los mitos para ajustarse a las sociedades
cambiantes, sino también de la condición transhistórica de neurodivergencias
como el autismo [12], en contra de lo que postulan los
antivacunas.
Curiosamente, algunos
autistas han propuesto una perspectiva más positiva del mito del changeling
en años recientes, como una metáfora del cambio constante, la necesidad de
transformarse del autismo a la imagen neurotípica, así como con otras
identidades intersecadas con la persona autista [18]. Le
antropólogue y estudiante doctoral de Antropología Sociocultural Kayley Whalen,
en particular, propone la reapropiación de los mitos e historias de los changelings,
no sólo como muestra y ejemplo de que las personas discapacitadas siempre hemos
existido a lo largo de la historia, sino también como una metanarrativa que
explore la fuerza de vivir en los márgenes como seres que transgreden las
construcciones sociales de la “normalidad” y el “comportamiento apropiado” [10]
[19].
Sobreviviendo a través del tarot
Más allá de la ficción
y el folclore, la relación del autismo con la magia y lo esotérico se mantiene
también en el mundo real. No sólo por el interés que muchos manifiestan por
estos temas, sino también por su participación en ellas. Algunos, porque el ilusionismo
y los trucos de salón son habilidades que genuinamente les interesan. Otros,
porque necesitan sobrevivir de algún modo.
Empecemos con la parte
positiva. El ilusionismo, que es lo que hoy en día entiende la mayoría cuando
se habla de “magia”, requiere de mucha creatividad y precisión, rasgos que
pueden verse influidos de forma positiva o negativa por condiciones
neurológicas [20]. Y aunque es cierto que el tema de la
precisión podría en principio aparentar dificultad para una persona autista,
dado que muchos tienen problemas motrices o de coordinación, lo cierto es que
los trucos de magia pueden ser una buena forma de trabajar en ello.
De hecho, resulta que no son pocos los autistas que trabajan en el mundo del ilusionismo, pues además de creatividad y precisión, el enfoque profundo y la memoria contribuyen bastante bien en la ejecución de trucos de magia. Hay profesionales reconocidos, como Angus Baskerville, quien es miembro oficial de The Magic Circle -la asociación de magos e ilusionistas de mayor prestigio en el mundo- [21], o Aaron Ducker y su espectáculo Autis-Tricks [22]. Y no se puede ignorar a profesionales como Cillian, el niño que con quince años deslumbró a público y jueces en Britain’s Got Talent y America’s Got Talent [23]. Son historias bastante impresionantes y que dan cuenta de cómo aprovechar fortalezas de nuestra condición, aunque siempre debemos tratarlas con cuidado para no caer en porno inspiracional [22].
De la fascinación de
muchos autistas con la magia en ficción también existe bastante interés de
algunos por el esoterismo y la llamada espiritualidad New Age: el tarot, la
astrología, y todas estas artes de la adivinación. Esto podría deberse a que,
dado que nuestro pensamiento y comunicación trabaja mucho a nivel de reconocimiento
de patrones y libre asociación, sus sistemas simbólicos, uso intuitivo y todos
los detalles asociativos en las cartas del tarot o la lectura de los astros los
hacen populares entre personas autistas [24]. Además, ofrecen
reglas estructuradas que pueden facilitar la comprensión de diferentes
interacciones sociales y conductas individuales.
Entra aquí la parte
negativa. En un grupo de WhatsApp de empleo para personas autistas del que hago
parte, por un tiempo se hizo frecuente que apareciesen algunas ofreciendo
servicios de cosas como lectura del tarot y diseño de una carta astral, además
de la ocasional pseudoterapia como diluciones homeopáticas o flores de Bach.
Como un escéptico desde hace tiempo, entenderán que rechazo por completo la
idea de lucrarse a través de estas prácticas espirituales que engañan a muchas
personas.
Por otro lado, como autista, puedo imaginar que varias de estas personas probablemente creen de forma genuina en estos intereses específicos, aunque eso no les exime de propagar creencias sin fundamento real. Y como persona autista que en estos momentos vuelve a estar sin empleo, no me cuesta tampoco reconocer que otros de estos autistas han tenido que recurrir a este tipo de servicios como un trabajo informal ante la dificultad de encontrar un empleo formal.
Maticemos esto. La
población autista es una de las minorías con mayores niveles de desempleo;
según cifras europeas, entre el 76-90% se encuentra desempleada, incluso por
encima de la población discapacitada en general [25], los
graduados autistas tienen el doble de probabilidad de encontrarse desempleados
tras 15 meses en comparación con los no discapacitados, y a menudo se
encuentran sobrecalificados para los trabajos que ejercen [26].
Y eso sin mencionar que no todos cuentan con una formación técnica o
profesional. En ese sentido, muchos tienen que tomar trabajos no especializados
o caer en la informalidad para poder sobrevivir. Y entre los trabajos
informales, el esoterismo y las pseudoterapias son dos de tantas opciones
existentes.
No me malinterpreten:
si me topo con un autista que se presenta como un psíquico que hace lecturas
ancestrales [27], pues no voy a dudar en llamarlo un
charlatán. Pero no todos los que se presentan como tarotistas o quiromantes son
Walter Mercado ni publican libros de grandes ventas acerca de sus
“habilidades”, y es importante entender de dónde surgen estas tendencias de
elección laboral informal entre la población autista. Quedarse sólo en “son
estafadores” o “son irracionales” puede sonar técnicamente correcto y
emocionalmente complaciente para un escéptico, pero es un análisis pobre de los
contextos sociales y económicos detrás de ello.
Comprender estas
dinámicas de informalidad es importante para poder combatir de forma adecuada
la proliferación de estos servicios pseudocientíficos. Es importante trabajar
en iniciativas que reduzcan el estigma de las personas autistas como
laburantes, adaptar el entorno laboral a las necesidades que se requieran,
permitirse rutinas de trabajo y enfoques que les permitan aprovechar sus
fortalezas, y romper barreras de acceso para quienes ya buscan empleo, como las
descripciones vagas en ofertas de trabajo y las entrevistas con preguntas
ambiguas [25] [26]. Quizás de este modo podremos dejar
entonces el tarot o la astrología como simples intereses específicos, no
salvavidas laborales.
Sobre todo, es
importante comprender también que, aunque el trabajo sea necesario, no es la
realización máxima del ser humano o su prueba de madurez. Esta presión por ser
productivo, por definirte a ti mismo a través del trabajo, crea una presión
nociva tanto sobre el individuo, una relación enfermiza con trabajar y un
complejo de culpa cuando se cae en el desempleo. Necesitamos proponer formas de
integrarnos al mundo laboral sin convertir nuestra funcionalidad en la medida
de nuestro valor como personas, seamos autistas o neurotípicas.
Conclusiones
Es impresionante todo
lo que se puede decir sobre las personas autistas a través de un concepto como
la magia. Nos fascina no sólo como escenario hipotético y como una fuente de
información estructurada, sino también como una metáfora de nuestra condición y
la superación del personaje “roto”. Pero también puede convertirse en nuestra
única forma de sobrevivir, aun a costa de propagar una comprensión incorrecta
del mundo.
Por eso, siendo Día del
Orgullo Autista no podemos dejar de reivindicar nuestras experiencias y nuestras
luchas. La magia como concepto es también un reflejo poderoso de nuestro
interés por el cambio y el control, el cambio de aquellas experiencias y
situaciones que nos afectan día a día, y el control de las fuerzas que moldean
nuestra realidad. Y aunque no podemos crear dragones de agua o sanarnos con
humo negro, sí que podemos trabajar para modificar las condiciones en las que
nos encontramos como población.
Y por supuesto, les recomiendo mucho Witch Hat Atelier. La primera temporada termina la próxima semana, así que voy a pasar pronto al manga, y por lo que me han contado, los dilemas sociales sobre la educación y el papel de la magia en la sociedad, sobre todo en temas como la discapacidad, se vuelven más profundos. Estaré muy atento al sumergirme en su historia, así que, con su permiso, seguiré de cerca a mis brujitas autistas.
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el 16 de marzo de 2026. Disponible en: https://sourgirlash.medium.com/autism-and-tarot-finding-meaning-in-symbols-45c32b0fddc9
[25]ConecTEA.
(2026). Empleo y autismo, un reto de inclusión social de gran importancia en
los próximos años. Fundación ConecTEA. Consultado el 16 de marzo
de 2026. Disponible en: https://www.fundacionconectea.org/novedades/blog/empleo-y-autismo-un-reto-de-inclusion-social-de-gran-importancia-en-los-proximos-anos
[26]National
Autistic Society. (2024). The Buckland Review of Autism Employment is
published. National Autistic Society. Consultado el 16 de marzo
de 2026. Disponible en: https://www.autism.org.uk/what-we-do/news/the-buckland-review-of-autism-employment-is-publis
[27]Lee,
P.J. (2015). On Being The Autistic Psychic. The Art of Autism. Consultado
el 16 de marzo de 2026. Disponible en: https://the-art-of-autism.com/on-being-the-psychic-autist/
Notas
*Es
por ello que, aunque me he visto toda la saga con gusto en cines, Harry
Potter nunca me despertó el mismo asombro que otras obras de fantasía: la
construcción de su sistema de magia es prácticamente nula, y sus comentarios
sociales son más bien superficiales, pues el statu quo apenas es retado.
**Esta
información la tomé de una página que hablaba de la afinidad entre las personas
autistas y la fantasía, pero que usa ese tema como puente para hablar de una
“terapia” como salida de fantasía: el uso de células madre “para combatir el
autismo y sus síntomas”. Aparte del enfoque medicalista, esto es un
tratamiento no aprobado, no evaluado y
potencialmente dañino, de modo que ni daré crédito ni enlace
a dicha página.
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