Cristo tenía cabeza de burro

Aunque a muchos grupos protestantes les disguste hoy en día, las representaciones artísticas de Jesucristo son una parte fundamental de la historia del cristianismo. Símbolos como el ichthys o el Cordero de Dios eran la forma en que las primeras sectas cristianas, perseguidas durante la época de Nerón, podían reconocerse entre sus miembros en las catacumbas romanas. Es cierto que cosas como un pez rudimentario, el cordero o un pastor pueden parecer para algunos una forma de idolatría, pero ese era precisamente el punto de su creación: al ser relativamente genéricos, muy semejantes a representaciones de dioses paganos, podían ser ignorados por los soldados romanos como parte de cultos legales. Hay que destacar, eso sí, que la iconografía del Cristo crucificado no se hizo popular sino hasta después del supuesto descubrimiento de los restos de la Vera Cruz gracias a Helena, la madre de Constantino el Grande, en parte porque su uso habría delatado inmediatamente a sus adoradores; en part...