sábado, 21 de abril de 2018

De Siria y torpes memes antiyanquis

Introducción

La guerra en Siria ha escalado a nuevas dimensiones. ¿O eso dicen? Cierto, Estados Unidos, con respaldo de Francia y Reino Unido, bombardeó hace poco varios puntos clave en Damasco, la capital, para supuestamente aniquilar zonas vinculadas con el programa de armas químicas del régimen de Bashar Al Assad. La realidad es que desde hace años que el conflicto se mantiene así: las potencias bombardean puntos clave, se enfrentan a los rebeldes, el régimen se mantiene. Lo único diferente es que este bombardeo fue más intenso que otros, y que la Rusia de Vladimir Putin, empeñada en defender al régimen sirio como uno de aliados en Medio Oriente en contra de Estados Unidos, amenaza con represalias caóticas si continúan las acciones de Trump.

No parece que haya una salida temprana a este conflicto, menos cuando se ha convertido en un ensayo de juegos “patriotas” entre las potencias mundiales, todo para consolidar su poder y mostrar su fuerza. Siria es, tristemente, un campo de tiro para estos países.

No obstante, y aceptando que Estados Unidos ha tomado decisiones imbéciles a lo largo de la guerra en Siria, no han faltado como siempre los conspiranoicos antiyanquis en Internet que no están conformes con demostrar que Estados Unidos no tiene intenciones altruistas en su intervención en Siria, sino que todos los conflictos en los que ha participado desde su existencia han sido basados en farsas, y que se trata de alguna especie de nación monstruo. Para ejemplos, me encontré con este meme que en realidad me causó risa.


De por sí, la página en Facebook de donde se originó esta imagen se llama Exponiendo a los Iluminati, lo que de entrada habla muy mal de su objetividad y credulidad. De paso ya se identifican falencias en algunos aspectos, como que el Lusitania, en realidad, no fue la razón principal para su entrada a la Primera Guerra Mundial. Sabemos, sin embargo, que la guerra en Irak sí estuvo basada en una mentira, que fue la presencia de armas de destrucción masiva (obviando, claro, las armas químicas como las que Hussein usó contra los iraníes y los kurdos en los 80). ¿Qué podemos decir del resto? ¿Estará muy equivocada la imagen o sí hay algo de cierto en sus afirmaciones?

USS Maine: probablemente este es el caso sobre el que menos saben los antiyanquis; por mi parte, el primer National Geographic que tenemos en casa presenta, entre otras notas, un análisis del caso a un centenario de la tragedia. En 1898, el acorazado sufrió una explosión y se hundió en la bahía de La Habana, Cuba, donde estaba estacionado para “proteger” los intereses de los estadounidenses residentes en la isla. Antes de que salten los castristas, un poco de contexto: a finales del siglo XIX, Cuba aún era una colonia del imperio español. Los isleños trataban de independizarse, y bajo la Doctrina Monroe, según la cual una intervención europea en América era una agresión que requería la acción estadounidense, Estados Unidos apoyaba las intenciones de Cuba, aunque por supuesto también usando la ocasión para presentarse como potencia mundial. La beligerancia de los independentistas crecía, y hay que decir que no todos los cubanos estaban de acuerdo con la intervención gringa.

En esas circunstancias, el Maine atracó en La Habana, como una intimidación a los españoles y sin consultar con la isla. Cuando el 15 de febrero de 1898 estalló, se llevó la vida de 258 tripulantes, y en los siguientes meses cobraría las de dieciséis hombres más. La prensa de William Randolph Hearst dio un cubrimiento sumamente amarillista a la tragedia, afirmando que había sido obra del enemigo. Las comisiones enviadas por Estados Unidos y España para analizar lo ocurrido obtuvieron resultados diferentes: los españoles concluyeron que no podía haber sido una mina, pero los estadounidenses explicaron que un fragmento de la quilla en la costilla 31 en los restos del barco, doblada hacia adentro, era evidencia de una explosión externa. Apenas dos meses después se llevó a la guerra hispano-estadounidense, que concluyó con la renuncia de España a las colonias de Cuba, Puerto Rico, Filipinas y Guam, así como la independencia (bajo tutela de Estados Unidos) de la primera.


Aunque el hundimiento del Maine fue un catalizador para la guerra, la realidad es que no fue la causa principal, y tanto Estados Unidos como España querían evitarla a toda costa, en especial los españoles, por lo que ni la hipótesis de un ataque español o de rebeldes cubanos (que verían asegurada su independencia con la intervención gringa en el conflicto) ni la de una operación de bandera falsa son sostenibles. Tampoco los resultados de la comisión fueron mentiras por parte de los estadounidenses, sino el resultado de un pobre análisis preliminar. Análisis posteriores han concluido en su mayoría que lo más probable es que la catástrofe fue causada por un incendio ocurrido en las carboneras, lo cual detonó los pañoles de munición cercanos; la quilla doblada hacia dentro sería el resultado del choque del barco contra el puerto o de la presión del agua al entrar por el casco perforado tras las detonaciones. Como el Maine fue remolcado a cuatro millas del puerto de La Habana y hundido en 1912 a 1100 metros de profundidad, por lo que no se pueden reanalizar sus restos, las causas reales siempre serán motivo de conjeturas, pero saltar a decir que fueron mentiras de Estados Unidos o un autoatentado es imbécil y apresurado.


RMS Lusitania: este era un trasatlántico británico (sospecho que eso tampoco lo saben muchos conspiranoicos) que fue hundido en 1915, torpedeado por un submarino alemán. Eso está demostrado plenamente. Entre las víctimas, claro, había 235 pasajeros estadounidenses. Es de ahí que muchos afirman que el hundimiento del Lusitania fue la principal causa de la entrada de Estados Unidos a la Primera Guerra Mundial, pero los avispados notarán que hay un desfase de dos años entre la tragedia y la intervención: mucho más tiempo que en el caso del Maine. ¿Por qué tardaron tanto? ¿Realmente fue la causa principal?


No. Tras fuertes protestas por parte del entonces presidente de Estados Unidos, Woodrow Wilson, Alemania se comprometió a detener el bombardeo indiscriminado desde submarinos. Sin embargo, a inicios de 1917, decidió reanudar los ataques. Esto enfureció a Wilson, pero la gota que rebasó el vaso fue el Telegrama Zimmerman, un documento cifrado enviado de forma secreta por los alemanes a su embajador en México, donde explicaban que si Estados Unidos intervenía, Alemania ayudaría a México en una subsecuente invasión a territorio estadounidense para recuperar los estados de Texas, Nuevo México y Arizona, perdidos en la guerra de 1848. Los alemanes esperaban que Estados Unidos se enfrascara en una guerra con México y así no entrara a tiempo a Europa, pero sucedió justo lo contrario: el Telegrama Zimmerman fue el peldaño de entrada a la Primera Guerra Mundial. Como ven, ahí no hubo ni que decir mentiras, porque los mismos alemanes las presentaron, y terminaron estallándoles en la cara. Para más detalles, un pequeño análisis de Ego sobre el papel de México en la Gran Guerra.

Pearl Harbor: me pregunto qué tan idiota hay que ser para creer que Pearl Harbor fue otra mentira por parte del gobierno estadounidenses cuando los mismos japoneses hasta años recientes se enorgullecían de una “estrategia basada en la creencia de que un espíritu firme como el hierro y hermoso como la flor de cerezo podía superar a la superioridad material de Estados Unidos”, y que su “disculpa” en 1991 no fue más que un comunicado donde explicaban que Japón intentó hacer una declaración formal de guerra media hora antes de que iniciaran los ataques, y que los retrasos impidieron que la comunicación se diera a tiempo (en otras palabras, que nunca pretendieron “atacar por la espalda” a Roosevelt porque técnicamente ya estaban en guerra). Cierto es, claro, que Estados Unidos creía que Pearl Harbor no era un objetivo potencial, y también subestimaron la capacidad japonesa de organizar varios ataques simultáneos en el Pacífico. En todo caso, el conflicto era inminente antes del ataque.



Ah, sí… los conspiranoicos dicen que Estados Unidos ya tenía conocimiento previo de que los japoneses atacarían Pearl Harbor. Pero esas sólo son conjeturas basadas en una incomprensión general de las limitaciones en la recolección y decodificación de señales en los organismos de inteligencia de la época: de hecho, la semana del ataque la información obtenida indicaba que los japoneses se dirigían a Tailandia o Malasia, y que la ofensiva japonesa sería en el Suroeste del Pacífico. Esto no fue una mentira, sino simplemente el resultado, precisamente, de información incompleta: fue de hecho por estos errores que la Agencia Central de Inteligencia, la CIA, fue fundada años después. Y en todo caso, si es que entienden cómo funciona la guerra, ¿qué es más creíble: que los altos mandos del gobierno estadounidense sacrificaran una buena porción de su flota en el Pacífico, y a miles de sus hombres, todo con un costo importante a nivel militar y táctico, para entrar a una guerra, o que simplemente la incompetencia y los problemas de comunicación e información hicieron que se descuidaran ante un potencial ataque?

Un vistazo más detallado a dicha teoría de conspiración en este artículo de la Rational Wiki.

El Golfo de Tonkin: aquí entramos en detalles más nebulosos. El incidente del Golfo de Tonkin se compone de dos supuestas confrontaciones: una el 2 de agosto de 1964, y otra el 4 de agosto del mismo año. De acuerdo con los estadounidenses, en el primer incidente el USS Maddox, situado cerca a las costas de Vietnam, fue acosado por tres lanchas patrulleras de Vietnam del Norte. El Maddox lanzó tres disparos de advertencia y las lanchas respondieron con torpedos y ametralladoras. Cuatro norvietnamitas murieron en el consecuente intercambio. En el segundo incidente, el Maddox y una nave de refuerzo realizaban patrulla cuando recibieron señales de una nave de batalla norvietnamita. Como consecuencia de estas escaramuzas, el 7 de agosto el presidente Lyndon B. Johnson convocó al congreso para una intervención más directa en la Guerra de Vietnam. El resto es parte de los libros de Historia.

Sin embargo, hoy en día los testimonios y documentos desclasificados han demostrado que el segundo incidente nunca ocurrió, y que el primero fue provocado para asegurar una mayor intervención del gobierno en el conflicto. Originalmente, el Maddox reportó haber sido acosado a 28 millas náuticas de la costa, muy por fuera de los límites territoriales vietnamitas, pero posteriormente se demostró que la nave había recibido órdenes de mantenerse a 8 millas náuticas de la costa, dado que supuestamente Vietnam del Norte mantenía su límite en 5 millas náuticas. Esto era incorrecto, pues el límite territorial en la Indochina francesa era de 12 millas náuticas desde 1936, por lo cual el Maddox estaba violando su territorio marítimo. Así que sí: el incidente del Golfo de Tonkin fue manipulado por los estadounidenses, y fue su excusa para su mayor intervención. Punto para la Historia.

El testimonio Nayirah: esta hay que explicarla un poco más, porque seguramente muchos no saben de qué estoy hablando. En 1990, una chica kuwaití de quince años que se identificó como Nayirah dio un testimonio ante el entonces Caucus de Derechos Humanos del Congreso (hoy Comisión de Derechos Humanos Tom Lantos), según el cual la invasión iraquí a Kuwait había sido tan cruenta que había visto con sus propios ojos a soldados iraquíes llevarse las incubadoras en un hospital donde trabajaba como enfermera y dejar morir a los bebés que reposaban en ellas. Este testimonio fue corroborado por Amnistía Internacional y los testimonios de personas evacuadas del país, y usado por el presidente George H. Bush para respaldar en parte a Kuwait durante la guerra y para la operación “Tormenta del Desierto” (si bien su principal justificación fue la violación de Irak a la soberanía kuwaití, por temor de que esto afectara a su socio comercial Arabia Saudita).

Sin embargo, un año después de acabada la guerra, un periodista de la ABC descubrió que, si bien pacientes y bebés habían muerto en el país porque los doctores y enfermeras huyeron de Kuwait, era “casi seguro” que el robo de incubadoras y los bebés abandonados a morir por los iraquíes era falsa. Además, el New York Times descubrió que Nayirah era hija del embajador de Kuwait en Estados Unidos. El testimonio era parte de una campaña de relaciones públicas del gobierno kuwaití en conjunto con una firma estadounidense, con el fin de que la gente en Estados Unidos aprobara una intervención militar en su país. En otras palabras, esta también fue una mentira, aunque no perpetrada por Estados Unidos, y en todo caso fue más importante para la gente del común, que buscaba una justificación moral para la intervención, que para el gobierno, que ya tenía argumentos de sobra para defender su inminente invasión.

La Guerra en Irak: con esta hay poco que discutir, Si bien hubo al menos cuatro argumentos principales del gobierno de George W. Bush para justificar su invasión a Irak, el más obvio y descarado fue el de una búsqueda de nuevas armas químicas que Irak estaba fabricando en su territorio, además de detener los planes de fabricación de armas nucleares. Aunque el 11 de septiembre también fue un argumento defendido por Bush (y por favor no empiecen con que eso fue un autoatentado: no sean cretinos), lo cierto es que el de las armas de destrucción masiva tuvo un mayor peso para el establecimiento, sin mencionar que como dictador secular, Saddam Hussein estaba en contra del proyecto de califato salafista de Al Qaeda, por lo que la supuesta confabulación entre ambas facciones era una fantasía estúpida (los otros argumentos, por si le interesan, fueron el humanitario y la “guerra preventiva”).

Como mencioné al principio, durante la guerra entre Irak e Irán, el primero tuvo acceso a armas químicas que usó contra los iraníes y contra los kurdos de su propio país. Armas que, de hecho, fueron suministradas por Estados Unidos, que en ese entonces era aliado suyo (la política usual de EEUU en Medio Oriente fue apoyar dictaduras seculares que frenaran el extremismo religioso surgido desde la Revolución Islámica). Aunque se sabía que aún las poseía, para la época post-11-S ya eran inútiles, por lo que no representaban una amenaza. Creo que es la única aclaración que vale la pena hacer, porque a día de hoy todos sabemos que la invasión se basó en argumentos falaces.

La guerra civil en Libia: para matarle más las esperanzas a los conspiranoicos, hay que decir que aquí tampoco hubo mentiras como tal, aunque los motivos para la intervención extranjera no fueron nada inocentes (qué novedad…). Pongamos todo en el contexto de la Primavera Árabe, una serie de manifestaciones sociales que sacudieron a varios países del mundo árabe, y que pedían un cambio democrático en gobiernos anquilosados, corruptos y opresores, remanentes de la Guerra Fría que no les garantizaban estabilidad social ni económica. Después de las protestas en Túnez y Egipto, Libia fue la siguiente. Aquí las marchas pacíficas fueron organizadas principalmente por jóvenes hastiados del régimen Gaddafi, y como es costumbre en las dictaduras (y antes de que se pongan ridículos, sí: Gaddafi era un dictador, y el ser socialista no lo hacía menos opresivo y sangriento), el gobierno los reprimió a sangre y fuego, propiciando que las protestas fueran reemplazadas por una rebelión armada.


Es aquí donde empieza la parte nebulosa. Si bien Gaddafi era socialista, hacía tiempo que no era visto como una amenaza por las potencias de Occidente, e incluso en sus últimos años era un importante aliado para ellas. El problema es que dichas potencias reaccionaron de forma tardía a la Primavera Árabe, y se asustaron ante el monstruo que habían dejado crecer (no criar, que la idea de que los Estados Unidos programaron las protestas no resiste un examen crítico), y la perspectiva de que las protestas pusieran en peligro sus intereses. Recordarán de hecho que fue Francia, y no Estados Unidos, el que intervino primero en Libia, porque los norteamericanos no estaban convencidos de actuar. Sin embargo, después de los casos de Túnez y Egipto, no podían dejar que la Primavera continuara floreciendo, y por ello EEUU, Francia y Reino Unido no tardaron en marchar con las fuerzas de la OTAN contra su “viejo enemigo”, para controlar del mismo modo la situación en Medio Oriente, a pesar de que habían acordado con la ONU establecer únicamente una zona de exclusión aérea en Libia. Se puede decir que tuvieron éxito en parte, pues el efecto de la Primavera Árabe quedó estancado, y fueron pocos los países que pudieron hacer transición a nuevas democracias, mientras que otros como Siria, Yemen y la misma Libia continúan en guerra civil.


Para resumir: ¿mintieron los Estados Unidos sobre Gadaffi? No. Eso no significa que su intervención haya estado justificada, ni que como suele pasar, los intereses de las potencias no hayan sido bastante egoístas. De hecho, Libia terminó teniendo el destino de Irak, pues las distintas facciones rebeldes se disputan el poder, sin que haya una solución pronta en el horizonte.


La guerra civil en Siria: llegamos al punto mayor de la cuestión, lo que dio origen al dichoso meme. ¿En verdad Estados Unidos mintió sobre Siria?

Para empezar, ¿cuál sería la mentira? ¿El uso de armas químicas contra la población? Para nada. De hecho, desde 2013 ha habido decenas de ataques químicos contra zonas de control rebelde en Siria; según la Comisión Internacional Independiente de Investigación sobre la República Árabe de Siria, existen 34 casos confirmados, y casi todos por parte del gobierno de Al Assad, sin incluir el reciente en Douma que aún es materia de investigación. Lo peor es que es muy probable que haya muchos más casos sin confirmar, debido a una falta de información en 2015, y a que en la mayoría de los ataques químicos se utilizó cloro, que es menos tóxico que el sarín, y está en un limbo legal con respecto al estatus de armamento químico.

Lo que es innegable, por supuesto, es que hay mucho de hipocresía por parte de Estados Unidos, pues cuando miles de iraníes murieron por culpa de agentes neurotóxicos y gas mostaza durante la ya mencionada guerra entre Irán e Irak, la potencia norteamericana se hizo de la vista gorda (y adivinen qué alegaron varios antiyanquis después de la Guerra del Golfo: que Irán, el país que ahora muchos de ellos apoyan, montó una operación de bandera falsa contra Irak); de manera similar, los bombardeos ordenados por Trump fueron realizados sin tener en cuenta el reglamento de la ONU ni esperar las pesquisas pertinentes al caso de Douma (aunque el significado de legalidad con el Concejo de Seguridad de la ONU puede debatirse). Sí, diferentes gobiernos, diferentes presidentes, pero la verdad es que ninguna potencia está interviniendo en Siria sin intereses geopolíticos subyacentes, y el gigante del Norte no es la excepción.

Eso incluye, por supuesto, a Rusia. El gobierno de Vladimir Putin, que es visto por muchos como un bastión de la democracia sólo por ser antiyanqui (lógica de buena parte de la izquierda), a pesar de lo opresivo y antidemocrático que en realidad es, está haciendo en Siria lo mismo que Estados Unidos en Libia: tomar el control de los remanentes de la Primavera Árabe y dirigirlos hacia sus propios intereses. A Rusia le conviene mucho mantener un aliado importante en Medio Oriente que esté en contra de Estados Unidos, como lo es Siria, por lo que sus intervenciones militares han sido igualmente contra los rebeldes en general. Poco le importa a Putin, igual que a Trump, la muerte de civiles en medio de ataques químicos: sólo es un juego de poder.

Y no caigamos, por supuesto, en el error de creer que todos en Siria están en contra de Al Assad. A pesar de (o más bien, gracias a) los años en guerra, hay muchos ciudadanos sirios que están dispuestos a defender a su gobernante, sin que eso los convierta necesariamente en idiotas útiles (a diferencia de los mamertos que jamás han pisado Siria), sino en víctimas de diferentes circunstancias sociales, culturales y económicas, que ven en el régimen del dictador la fuerza que mantuvo en orden al país, y que están dispuestos a regresar a ese orden aunque ello sacrifique su libertad.

-O-

Resumiendo lo expuesto aquí, de los ocho sucesos históricos sobre los cuales el meme antiyanqui afirma que Estados Unidos mintió, sólo dos son plenamente mentiras suyas (tres si somos generosos con el testimonio Nayirah y suponemos que Bush padre debía saberlo). Predeciblemente, la falta de rigor histórico, el sesgo ideológico y un marcado antiyanquismo hacen de este meme otra de las tantas pobres críticas contra la política externa estadounidense y una mediocre defensa de gobiernos “rebeldes” ante el coloso norteamericano (como la patética imagen de “siete razones por las que la OTAN ataca Siria”), que en varios aspectos son incluso peores.

¿Significa eso que podemos creerle a Estados Unidos cada vez que presenta un plan de intervención en un país extranjero por motivos humanitarios? ¡Obvio que no! Ninguna potencia mundial está por encima de mentir o manipular los hechos, pero para eso existen precisamente la evidencia, la observación y análisis de los hechos: para determinar si son argumentos reales o fabricados. Afirmar apresuradamente que Estados Unidos miente sobre la situación en Siria, y peor aún, que siempre lo ha hecho desde sus inicios como nación para participar en cualquier guerra, no es más que un razonamiento débil producto de un sesgo cognitivo atroz que no resiste un análisis crítico con sentido común.

La idea no es defender a ninguna potencia. Se pueden y se deben cuestionar siempre las motivaciones de cualquier potencia en el conflicto de otras naciones. Lo que no puede hacerse es demonizar por completo sus acciones basados en argumentos falaces y memes estúpidos de una página conspiranoica sin gota de objetividad. Uno tiene que realizar un trabajo de investigación, de lectura y análisis de los hechos.

2 comentarios:

  1. , durante la guerra entre Irak e Irán, el primero tuvo acceso a armas químicas que usó contra los iraquíes y contra los kurdos de su propio país

    Creo que hay una errata aquí

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