viernes, 3 de enero de 2014

Entre víctimas y victimarios

Empezando el año, la banda de metal sinfónico Epica publicó este dibujo de Navidad hecho por fanáticos israelíes. Casi al segundo, la imagen se llenó de una lluvia de insultos al estado de Israel, al grito de “Viva Palestina”, entre simpatizantes de los palestinos, algunos antisemitas, y de los mismos palestinos. Todos llamando criminales a Israel. Incluso uno de ellos se lamenta de que Hitler no haya asesinado a todos los judíos.

Yo no voy a ser quien defienda al Estado israelí. Soy de la opinión que no debió tomarse un territorio ya ocupado por los palestinos para fundar Israel, mucho menos basado en un pasaje bíblico. Y hay que admitir que el tratamiento a la comunidad palestina por parte del gobierno de Israel es muy injusto, y no exento de crueldades.

Pero los palestinos tampoco son las mansas palomas que muchos de los antisemitas y la izquierda lobotomizada de hoy en día quieren mostrar. Aquí no hay “piedras contra balas”, como reza Intifada, la popular canción de Ska-P. No: de los oprimidos palestinos surgieron los terroristas de Hamás, que no tienen problemas en provocar atentados terroristas, en los que no mueren sólo soldados israelíes, sino también civiles, mujeres y niños. Ellos no tienen problemas en inculcar a los menores de edad la idea de que morir como un terrorista suicida es un acto de martirio, y un honor de héroe. Muchos palestinos se enorgullecen de ver morir a sus hijos, hermanos, amigos, todo por aniquilar no simplemente al Estado de Israel, sino a los israelíes. Y lo peor es que Hamás usa el Corán como su herramienta de adoctrinamiento y manipulación.

Alguno dirá que esta es la justa reacción de los palestinos a la usurpación de su territorio y la opresión de los israelíes. Estos hechos son ciertos, pero no justifican de ninguna manera los ataques a la población civil. Algunos podrían llamarlo “daño colateral”, pero es claro que los objetivos primarios en los atentados terroristas son la sociedad civil, antes que el ejército israelí. Y eso es una táctica despreciable e inmoral. Un principio fundamental de la guerra es distinguir entre los combatientes y los civiles: atentar contra la vida de los segundos es un acto desprovisto de cualquier justificación. Lamentablemente, este principio rara vez suele ser cumplido por las guerrillas y los grupos terroristas.


Es una visión miope ver víctimas de un solo lado y victimarios del otro en el conflicto árabe-israelí. Ni los israelíes son todos unos criminales opresores, ni todos los palestinos son víctimas inocentes. Tanto de un lado como del otro hay personas afectadas por este conflicto, y seres que derraman sangre de forma indiscriminada. Me gustaría decir que es posible un diálogo entre las partes afectadas, pero debo ser realista, y reconocer que es una posibilidad que parece cada vez más remota. 

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