miércoles, 15 de agosto de 2018

¿De verdad hay un problema con Apu?


Introducción
A menos que haya vivido toda su vida en la Atlántida, asumiré que el lector conozca a Los Simpson. La serie animada más importante de Fox, y una de las series de televisión más influyentes de la historia, ha dejado una huella imborrable en la historia, haciéndose parte de la cultura popular alrededor del mundo. A pesar de que en los últimos años su calidad ha decaído considerablemente, y que tristemente podemos decir que ya hay más temporadas malas que buenas, es innegable que aún generar impacto.

Algo por lo que la serie es muy conocida es por tener una amplia variedad de personajes secundarios. Familiares, amigos, alumnos de la escuela, compañeros de trabajo y hasta criminales, hay presencia de prácticamente cualquier arista social y económica en la serie. Uno de los personajes secundarios más reconocibles y antiguos (nació en el octavo episodio de toda la serie, El héroe sin cabeza) es Apu Nahasapeemapetilon.



Por si acaso, hagamos una breve sinopsis del personaje: Apu es el dependiente indio1 del Kwik-E-Mart, el principal supermercado al que la familia Simpson y otros personajes van de compras. Inmigrante desde sus estudios de postgrado, es un hinduista2 muy devoto del dios Ganesha, y aunque es cortés, y con frecuencia una de las pocas personas sensatas dentro de una multitud (y tratándose de Springfield, eso es notable), también es trabajólico, con una facilidad para cobrar precios exagerados por sus productos y poco interés en los estándares de sanidad.

En las primeras temporadas, como muchos personajes secundarios, Apu fue explorado más allá de ser un simple tendero. Pudimos ver su corta vida en la farándula como miembro de los Borbotones (5x01, El cuarteto de Homero), conocer un poco más de su pasado, su educación y su situación legal (7x23, ¿Y dónde está el inmigrante?), su boda con Manjula (9x07, Las dos señoras Nahasapeemapetilon) y sus esfuerzos por compensarla debido a su negligencia (10x14, Me acompaña Cupido). Como todo personaje flanderizado de los Simpson durante la era zombie del showrunner Mike Scully, Apu también pasó por una deformación de su personaje: al hacerse padre de octillizos (11x07, Mal comportamiento), y posteriormente serle infiel a su esposa (13x19, El dulce Apu), se convirtió en un hombre cínico y amargado, desesperado por librarse de su familia. En las últimas temporadas se ha recuperado de ese tratamiento, pero por desgracia desde la temporada 27 sus apariciones en el show han sido más escasas, limitándose principalmente a ser una figura de fondo. ¿Por qué ocurrió esto?

Kondabolu y The Problem with Apu

El año pasado, el comediante estadounidense Hari Kondabolu creó un documental llamado The Problem with Apu (El problema con Apu), donde se exploraba, a través de entrevistas con personalidades estadounidenses y británicas de origen indio o surasiático el impacto negativo del personaje sobre personas de similar origen. Kondabolu, hijo de inmigrantes indios, creció con Apu como el único representante del inmigrante indio en Estados Unidos por mucho tiempo, pero sintió al crecer que el personaje, aunque gracioso, se inclinaba a ser un estereotipo racista. El documental nació a partir de una rutina cómica en 2012 donde Kondabolu criticaba al actor de voz Hank Azaria, quien da vida al personaje, llamándolo “un tipo blanco haciendo una imitación de un tipo blanco burlándose de mi padre”. A partir de ello, decidió extender el argumento, y nació el documental.


Por otro lado, debe destacarse que la polémica con el personaje ya había sido abordada por Mallika Rao en un artículo de 2013  del Huffington Post en donde precisamente reunía las opiniones de Kondabolu y el mismo Azaria sobre las ramificaciones y el legado de Apu como representación de los indios. Kondabolu la expande un poco más en su documental, presentando las experiencias de muchos comediantes y actores de origen surasiático que eran comparados en la escuela con Apu, y que ya de mayores les pedían en las audiciones imitar su acento, el cual es estereotípico y además confuso, pues no hay un único acento en India (volveré con esto más adelante).


Algo para resaltar, por supuesto, es que Kondabolu no odia a Los Simpson. De hecho, a pesar de sus críticas hacia Apu, el comediante es claro en que es un seguidor de la serie, la cual ve como un importante referente en la cultura estadounidense. Pero encuentra muy inaceptable, por decirlo de alguna forma, que el personaje sea interpretado por un actor “blanco” que además se basó, según comenta, en el acento del actor Peter Sellers en la película The Party, donde precisamente interpreta a un personaje indio, y ubica la caracterización de Apu como parte del legado del blackface de principios del siglo XX, algo con lo que también accede la actriz Whoopi Goldberg, entrevistada para el documental.



Es por ello que Kondabolu busca frenéticamente una entrevista con Azaria durante la duración del documental, pero el actor prefiere declinar la invitación por temor a que sus comentarios sean editados, y dañar a sus compañeros de trabajo. Sólo Dana Gould, escritor y productor de Los Simpson, aparece en una entrevista, y la verdad su defensa es más bien pobre, a excepción de un punto que tocaré en el siguiente párrafo. Es a partir de este objetivo, de acuerdo con algunas reseñas, que se encuentra la mayor debilidad de The Problem with Apu: Kondabolu se enfoca tanto en su frustración con Azaria y los creadores de la serie que pierde la oportunidad de ofrecer una respuesta constructiva o interesante al problema del personaje.

Veo, sin embargo, un par de falencias más con el argumento de Kondabolu. El primero salta a la vista en la mencionada entrevista con Gould. En un punto, el productor de Los Simpson le pregunta a Kondabolu qué opina del Sr. Burns, dado que es un estereotipo del hombre rico y codicioso, pero el comediante retruca con el tema de que la satirización con Burns es un asunto de riqueza, no de etnia ni cultura como en el caso de Apu. Aquí ya tenemos un problema: ¿realmente hay justicia en ese argumento? ¿Es aceptable hacer un estereotipo con Burns por ser una persona poderosa, pero con Apu es injusto porque no tiene poder?

Eso me parece un argumento tan estúpido como la mediocre postura de nefastos líderes negros en Estados Unidos que argumentan que los miembros de su comunidad no pueden ser racistas cuando discriminan a un caucásico porque no gozan de privilegios, como si no existieran poblaciones campesinas compuestas mayormente por blancos en condiciones incluso peores: es un argumento miope y muy débil. Si en Los Simpson se burlan de todas las esferas sociales y culturales en Estados Unidos (incluyendo entre otros a los mismos hillbillies, como el caso de Cletus), ¿por qué es Apu el único problema? ¿Cómo se sentiría Kondabolu si entonces Apu fuera una persona poderosa, pero aún con el mismo acento que le da Azaria?

El problema se hace más patente cuando algo similar razona Jeet Heet en una columna de The New Republic. El escritor hace un punto importante al señalar que la inconformidad con el personaje de Apu tiene mucho que ver con el activismo social de la nueva generación de desis3. Sin embargo, su “epifanía” se va al traste cuando propone: “Lo menos que Los Simpson podrían hacer es actualizarse haciendo a Apu un magnate rico de supermercados con acento estadounidense.” ¿De verdad eso es mejor? Si la mayor conclusión que está dejando Kondabolu con su documental es que el problema de Apu es su caracterización como dueño de un supermercado y un acento ficticio, o peor aún, que simplemente es porque su voz se la da un blanco, ¿cómo lo mejoraría hacerlo un tipo millonario con acento local? ¿No sería eso, como bien lo señaló Apu en ¿Y dónde está el inmigrante?, una deshonra a todo ese bagaje cultural que se espera sea mejor representado?

Ese es el segundo problema, y mi mayor queja con el documental. En medio de su diatriba por sus experiencias de infancia y trabajo, tanto Kondabolu como la gran mayoría de las personas que entrevista parecen haberse olvidado que Apu ha sido mucho más que el estereotipo de un tendero indio de mal acento. A diferencia de personajes como el Hombre Abejorro o el chef Luigi, que son poco más que bromas étnicas recurrentes, y en contraposición a la a todas luces injusta comparación con el blackface que hacen Kondabolu y Goldberg (porque al parecer el mayor problema con Apu es que la voz se la da un blanco), el dueño del Kwik-E-Mart ha pasado por un importante desarrollo. Tal como ya lo he mencionado, ha sido una persona famosa al punto que ganó un Grammy; se convirtió en un soltero cotizado antes de enfrentarse a su madre por su matrimonio arreglado, y aun así logró construir una familia con Manjula; como inmigrante ilegal, en un episodio bastante significativo, pasa por una crisis de identidad al tratar de ocultar su herencia india por el riesgo de ser deportado de un país que ha llegado a apreciar; y en su primer episodio protagónico (5x13, Homero y Apu) pasa por un conflicto espiritual que lo lleva a un acto de penitencia con la familia Simpson y a enfocarse en recuperar el orden en su vida.

Incluso en temporadas recientes, con todo y la menor calidad, Apu se ha recuperado de la flanderización de modo notable: Covercraft (Los Simpson, 26x08) trae de regreso su talento y su aprecio por la música occidental; y El blues de la carta de Moe (Los Simpson, 21x21) nos recuerda que a pesar de su adicción al trabajo y la mancha de su infidelidad aún ama a su esposa, aun cuando no siempre actúa como un marido devoto. The Problem with Apu poco hace para resaltar estos detalles y otros más que han hecho de Apu un personaje mucho más complejo y desarrollado que el concepto estereotípico al que Kondabolu lo reduce. Es por esta conveniente ignorancia, y la falta de una solución concluyente al tratamiento del personaje, por lo que no puedo tomar el documental realmente en serio.

La pobre respuesta de Los Simpson

El pasado 8 de abril, la serie se manifestó sobre el documental a través del episodio Ninguna buena lectura queda impune (Los Simpson, 29x15). En el episodio, Marge lleva a la familia a una librería para que se alejen de la adicción a los aparatos electrónicos, y mientras Bart decide usar las enseñanzas de El arte de la guerra para hacer sufrir a Homero, Marge compra un libro que solía ser su favorito de infancia para leérselo a Lisa, pero pronto se da cuenta que está lleno de estereotipos culturales ofensivos y conceptos retrógrados.

En un esfuerzo para no herir la sensibilidad de Lisa, Marge decide editar el contenido del libro, pero sus esfuerzos terminan empobreciendo la lectura, ya que en palabras de Lisa “no hay un viaje emocional que completar”, lo cual deja sin objeto al libro. Cuando Marge le pregunta qué debería hacer, Lisa mira hacia el espectador y responde: “Es difícil decirlo. Porque algo que comenzó hace décadas y fue aplaudido e inofensivo ahora es políticamente incorrecto. ¿Qué puedes hacer?”, mientras gira su mirada hacia una foto enmarcada de Apu. Marge replica entonces: “Algunas cosas serán tratadas posteriormente”. “Si acaso”, añade Lisa.

Quería poner el cuadro final de esta escena, pero la cara de Marge mirando al espectador me da ñáñaras en el occipucio y las falangetas.


La escena fue sumamente criticada por ser una forma perezosa por parte del equipo de Los Simpson para evadir la controversia de The Problem with Apu. La respuesta de Kondabolu fue rápida, sintiéndose decepcionado de que redujeran el argumento de su documental a que Apu ahora es un personaje políticamente incorrecto. Lo que es algo irónico, dado que en un momento del documental el comediante dice sentir que probablemente señalen sus quejas sobre el personaje como las de un justiciero social… y simplemente ignora ese posible enfoque -considerando todo lo que se dejó al analizar a Apu, no culpo a quien así lo crea-.

Me temo que aquí debo compartir la desazón de Kondabolu y los críticos de televisión que destriparon sin piedad la escena. Es cierto que hay mucho tufo de corrección política en el documental, porque como ya he explicado Apu es un personaje desarrollado más allá de las superficialidades estereotípicas, incluso para mostrar la faceta de discriminación en Springfield, pero preferir ignorar y trivializar el debate no fue la solución. Es una respuesta débil y cobarde, en especial porque tanto ellos como otras series han sabido dar respuestas mucho más sólidas a otras críticas con episodios significativos –incluso el creador de Los Simpson, Matt Groening fue más directo, aunque no más diestro, cuando lo entrevistaron al respecto, afirmando que “vivimos en una época donde a la gente le encanta fingir estar ofendida”-.

Cuando a los creadores de Pinky y Cerebro se les exigió que incluyeran a un tercer personaje, crearon el segmento de Pinky, Cerebro… y Larry para demostrar que esto arruinaría la dinámica del dúo (la cadena no les hizo caso, crearon Pinky, Elmyra y Cerebro, y ya sabemos cómo terminó esa aberración). Lo mismo hicieron en Los Simpson ante sugerencias similares cuando crearon El show de Tomy y Daly y Poochie (Los Simpson, 8x14). Cuando el entonces presidente George H. Bush declaró públicamente que el pueblo norteamericano “debía comportarse más como los Watson y menos como Los Simpson”, la serie lo convirtió en el vecino de Homero (El mal vecino, 7x13), sometiéndolo a todo un episodio de frustración y conflicto. Cuando se criticó a la serie por no tener personajes “realistas”, los creadores demostraron cruelmente, a través de El enemigo de Homero (Los Simpson, 8x23), cómo un personaje así no podría siquiera sobrevivir en el incoherente universo de la familia Simpson. ¿Era tan difícil responder a la controversia con algo un poco más inteligente?

Lo más decepcionante de esto es que de hecho, como señaló el crítico Todd VanDerWerff en una entrevista telefónica para el portal Mic, la serie ya había respondido años antes las críticas hacia Apu de forma mucho más robusta. En el episodio Mucho escándalo por nada (Los Simpson, 27x12) el Kwik-E-Mart es destruido y Sanjay, el hermano de Apu, le entrega su parte del negocio a su hijo Jamshed. Jay, un millenial occidentalizado interpretado por el comediante Utkarsh Ambudkhar (quien también fue entrevistado en The Problem with Apu), reconstruye el supermercado como una tienda de productos naturales, y al quedarse con la mayor parte de la inversión despide a su tío, a quien además resiente por ser un estereotipo. El episodio refleja un conflicto cultural entre las diferentes generaciones de inmigrantes y sus descendientes, y aunque se queda corto en su resolución final (cosa que también indica Ambudkhar en el documental), toma el enfoque de episodios antiguos con temas conflictivos que evitaban dar un sermón final a la South Park sobre cuál lado es el correcto (un ejemplo es el 2x09, Tomy, Daly y Marge), dejando que el espectador forme sus propias conclusiones.


Conclusiones


Entonces, ¿hay un problema con Apu? De hecho, podría decirse que sí lo hay: es un estereotipo viejo, y eso hace que las audiencias modernas que desconocen el contexto social al que parodiaba no lo encuentren gracioso ni halagüeño. La comunidad desi en Estados Unidos dejó atrás los tiempos en que la mayoría trabajaba detrás del mostrador de una tienda –de hecho, Apu ya era un cliché obsoleto para la época de su concepción-. Su representación en medios audiovisuales en las últimas décadas es mucho más variada y compleja de lo que fue por mucho tiempo cuando el dependiente del Kwik-E-Mart era el único indio en la televisión. Y si hay algo cierto es que Los Simpson han envejecido muy mal, y necesitan reorientarse y arriesgarse más con su comedia, lo que podría beneficiar mucho en la reconstrucción de personajes como Apu. Pero toda esta carreta termina siendo muy injusta si, reitero, olvidamos que él fue expandido más allá de ser un acento falso hecho por un actor estadounidense blanco de origen sefardí. Aun si el personaje no ha evolucionado en el sentido de su profesión y quizás lo requiera, reflejando mejor la realidad social de las nuevas generaciones de desis, estaríamos muy equivocados si asumimos que eso es lo único que lo define.


El matoneo escolar y los ataques racistas en la calle son algo muy lamentable, y no puedo pretender conocer de fondo ese tipo de maltrato. Sin embargo, yo también recibí matoneo durante el colegio por mi nombre, por mi ingenuidad y mi personalidad, y más de una vez por mi aspecto; hubo un tiempo en que, por ejemplo, me comparaban con “Pocholo”, y no llegué a odiar al protagonista de esa novela por eso. No es eso lo mismo que los ataques a una minoría, eso lo admito, pero como comenta el ex productor de la serie Mike Reiss en su reciente libro Springfield Confidential, “que se burlen de los niños en el jardín escolar llamándolos Apu no es racismo, eso sólo prueba que los niños son idiotas”.

No se le puede hacer responsable al personaje de una comedia animada (y por enésima vez, en la sátira no hay excepciones para nadie) por el perjuicio causado por infantes inconscientes que son crueles por no medir sus actos, y ni siquiera por el que generan racistas estúpidos. Menos cuando el personaje nunca fue construido para ser inherentemente dañino ni racista, a diferencia de cuando Bugs Bunny se enfrentaba a unos japoneses estereotipados sin piedad –y no, el nebuloso y cuestionable concepto de microagresión no cuela tampoco como argumento-. Al girar una justa indignación de su difícil infancia hacia un personaje de ficción en lugar de enfrentar el núcleo ideológico del racismo imperante en la sociedad, siento que Kondabolu se acerca peligrosamente al razonamiento de personajes nefastos como Cora Segal, la polémica Trigglypuff de quien ya hablé alguna vez, aunque con la salvedad de que al menos él tiene argumentos mucho más legítimos para debatir sobre el impacto cultural de dicho personaje.

Y pues, es toda mi opinión al respecto. Si alguien quiere expresar algo más sobre el tema, le pido que reflexione un poco antes de dar su opinión.

Gracias, vuelvan pronto.

1Existe una constante confusión entre los términos indio e hindú porque se piensa que son equivalentes o que el segundo es más correcto (en particular porque indio suele usarse de forma despectiva contra nativos americanos). Ni lo uno ni lo otro. Indio es el gentilicio de los ciudadanos de la India; hindú es el seguidor de la religión hinduista. Así, ni todos los indios son hindúes (porque en India hay musulmanes y cristianos, por ejemplo) ni todos los hindúes son indios (son mayoría también en Nepal y Mauricio, y están presentes incluso en el Caribe). Apu, para efectos de la serie, es indio e hindú a la vez.

2Ídem.

3Término que alude a las personas y elementos culturales relacionados con el subcontinente indio.

4 comentarios:

  1. Hay algo que he aprendido con los documentales de este tipo y es que siempre tienen una intención. Ninguno trata de mostrar un punto neutral e incluso el mejor elaborado y/o intencionado es tendencioso, está en la raíz de su origen. El autor parte con una idea predeterminada y despues busca y edita lo que quiere para reforzar su planteamiento,historia y mensaje. Puede que la actitud de Hank Azaria no fuera la mejor, ni la respuesta de los Simpsons al asunto lo resolviera, pero tenia razón al negarse. Si tal como mencionas, Kondabolu deja de lado un montón de observaciones que iban en contra de lo que él planteaba, es de esperar que cualquier entrevista con Azaria terminaría por colocarlo como el villano de la película. ¿Cómo discutir o conversar con alguien que de antemano te ha condenado? En especial en estos tiempos en que el comentario más inocuo puede ofender a alguien.
    Cuídate Koothrapalli, ya irán por tí después.

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    1. Tienes mucha razón, y es definitivamente un problema que tienen muchos documentales. Al final se tratan menos de reflejar una realidad de manera objetiva y más de reafirmar sus propias posturas.

      Notarás que no di una opinión en particular sobre la respuesta de Azaria, y es que creo igual que tú que tenía razones muy válidas al negarse a la entrevista, especialmente viendo la actitud de Kondabolu al tratar el tema. No veo que pudiera salir algo provechoso de alguien que tiene un problema contigo porque eres un blanco haciendo una imitación de voz de un personaje étnico, y no por la calidad del personaje en sí -en retrospectiva, la forma en que Kondabolu aborda el supuesto racismo en el personaje de Apu es tremendamente racista en sí misma-.

      Más de uno también ha comentado si a Raj lo van a atacar igual. Poniendo ojo crítico al asunto, es obvio que con su personaje se usan muchos más estereotipos étnicos y culturales que con el mismo Apu, sin mencionar su ambigüedad sexual. Sin embargo no creo que pase a mayores al menos por ahora porque: 1) es un personaje con poder y prestigio, al menos socialmente hablando (de familia rica, y con un doctorado); y 2) es interpretado por un actor desi.

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  2. La respuesta de Los Simpson fue muy floja, ciertamente.

    Esa postura de Koothrapalli es vergonzosa y super tendenciosa por donde se le mire (el tipo no sabe realmente el nivel de estima que siente el fandom de Los Simpson por Apu). Me resulta intrigante preguntarse cómo abordaríamos esa temática los colombianos si Apu se llamara Lucho. Claramente es una cuestión de "si mi tío tuviera tetas...", pero llama poderosamente mi atención.

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    1. Sí, es posible que más de uno se termine quejando. Lo que esperaría es que al menos alguno tenga mejores argumentos que Kondabolu.

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