domingo, 31 de enero de 2021

Una cura de burro para la fe sin criterio

 

Uno de los factores más controversiales para el éxito proselitista de algunas iglesias es aprovechar poblados o situaciones históricas de gran incertidumbre social y económica. Si bien es natural para el ser humano buscar un apoyo emocional en ideas como las creencias religiosas, ideologías políticas o similares, preocupa que a menudo esto se haga sin un muy necesario juicio crítico de las ideas a las cuales nos aferramos, en especial cuando dan lugar a comportamientos poco intuitivos. Y sin duda, renunciar a las posesiones materiales en pos de un supuesto arrebatamiento con fecha específica debería al menos hacer levantar la ceja de personas más reflexivas.

viernes, 22 de enero de 2021

El autismo y los farsantes de PETA

 

Quienes han leído mis comentarios sobre el veganismo y el activismo animalista desde hace tiempo, seguro deducirán que no tengo una visión muy positiva de PETA. El famoso grupo de Personas por el Trato Ético de los Animales, fundado en 1980 por Ingrid Newkirk y Alex Pacheco, es una de esas organizaciones “activistas” que pasa más tiempo creando anuncios publicitarios de choque y mensajes cursis que trabajando de verdad por las condiciones de los animales explotados por nuestra especie. Están constantemente metidos en problemas legales por eutanizar a miles de animales callejeros (e incluso aquellos que no lo son) bajo argumentos no muy convincentes (a pesar de que los millones de dólares que gastan por año en sus vallas y anuncios podrían servir para crear o financiar refugios), son conocidos por falsificar evidencias de maltrato animal, como el famoso caso de los monos de Silver Springs, respaldar –o evitar condenar, en el mejor de los casos- a grupos extremistas como el Frente de Liberación Animal y en general destilar una misantropía agobiante e hipócrita con la que nadie sensato debería estar de acuerdo.

martes, 5 de enero de 2021

Sobre Soul y el cine infantil: ¡dejemos de subestimar a los niños!

 Advertencia: la siguiente entrada contiene spoilers de Soul, la reciente película de Disney y Pixar. Si decide continuar leyendo, lo hace bajo su responsabilidad.

Para iniciar este nuevo año, decidí ver Soul, la más reciente película animada de Disney y Pixar, con el fin de ponerme a tono con cierto artículo que leí hace poco. Hace mucho que no sigo las producciones animadas de la casa del ratón, y he sido reacio a pagar una cuenta en Disney +, porque detesto la forma en que el estudio ha monopolizado la industria audiovisual durante los últimos años, pero me las arreglé con Soul. Y la verdad valió la pena: la película es visualmente hermosa, con una animación increíble y una historia sencilla pero muy buena sobre cómo no obsesionarse con los sueños y propósitos, y atesorar incluso los momentos más pequeños de la vida; además, adoré la forma en que presentan conceptos filosóficos y metafísicos como el alma, el origen la personalidad, el destino y la prexistencia. Para mí, la pequeña escena de la barbería es quizás el momento donde el mensaje de la historia resuena con más fuerza, pues brinda el contexto que enmarca la segunda mitad de la película. Mi yo crítico odia con pasión las acciones corporativas de Disney, pero mi yo friki adora lo que me está entregando.