domingo, 11 de marzo de 2018

“Jumanji” y el cretinismo de las mascotas veganas

Dicen algunos que el auge de las dietas vegetarianas y veganas se debe en buena parte a que estamos tan desconectados de nuestros orígenes que hemos elegido ignorar cómo llegan los alimentos a nuestra comida, y cuando por fin le damos un vistazo lo encontramos insoportable. Hemos dejado de convivir con las criaturas que nos dan sustento. Aunque ese argumento no parece muy convincente, y ciertamente no justifica las condiciones insalubres en muchos mataderos industriales, debo decir que ya he visto más de una vez el sacrificio de otros animales, y aunque jamás es un espectáculo bello, entiendo perfectamente el contexto tras esta acción, y ni soñaría en pensar que las personas que los sacrificaron son sádicas o unos monstruos despreciables.

Para que tengan una idea: hace unos años estaba en la finca de la familia de un amigo. Fuimos a una finca cercana donde iban a sacrificar a una cerda. Ya lo había visto antes, y si algo es seguro es que el sacrificio de un cerdo es el más insoportable entre todos los animales que nos sirven de comida: el animal sabe lo que le espera, y chilla y se debate desesperadamente. Al terminar, un lechoncito que jugaba cerca (ignoro si era hijo suyo) se acercó a lamer la sangre de la cerda.

¿El motivo para hablar de esto? En realidad para mostrar lo diferentes que son los animales de nosotros, aun si hablamos de un cerdo que como nosotros es omnívoro. ¿Es el lechoncito un monstruo por lamer la sangre de la cerda sacrificada? No, por supuesto que no. Sigue los instintos de alimentarse, y dado que es un animal omnívoro, un poco de sangre parecía una fuente de nutrientes sin mucho esfuerzo. ¿Son monstruos insensibles los campesinos que la sacrificaron? Es más complejo, ¿cierto? No se les puede excusar por ser ignorantes de cosas como los derechos de los animales, pero de ahí a pensar que son unos desalmados criminales, como hacen organizaciones como PETA (que dicho sea de paso, son hipócritas como ellas solas), el trecho es largo.

Entremos en materia. Hace poco, Internet estalló por culpa de una youtuber española, Sonia Sae. La mujer, activista vegana, subió en Instagram varias fotos de su fénec (un zorro del desierto) mascota, “Jumanji”, y la comunidad del sitio se indignó de inmediato al ver el estado caquéxico del animal, y enterarse que desde hace años Sae somete al pequeño animal a una dieta vegana. Sí, lo que han oído. Sae hace oídos sordos a las personas y expertos que intentan explicarle que lo que está haciendo es totalmente inadecuado para un zorro.

Para que comprendan el problema, el fénec es un animal omnívoro, aunque con un mayor énfasis en la dieta carnívora. Se alimenta de roedores, aves, insectos y huevos, y complementa con algunos frutos y bayas del desierto. Una dieta vegana para un animal que es mayormente carnívoro es una pésima opción desde cualquier punto de vista nutricional, y constituye un abuso, pues es un animal que no cuenta ni con el raciocinio ni la capacidad para optar por la dieta que sigue su dueña.


A Sae nada de esto le importa. De acuerdo con sus argumentos, el aspecto desmejorado de “Jumanji” se debe a una alergia por el polen, y que no tiene ningún problema. Asegura además que es un oxímoron ser vegano cuando le das una dieta con carne a tu mascota, y que esto constituye en sí mismo un abuso. Hace poco subió un video para mostrar que el fénec ya está recuperado, pero no muchos están seguros que sea el mismo zorro.

Algunos la han defendido. Aseguran que el zorro simplemente está mudando de pelo debido a la dieta que está teniendo, lo cual ocurre también con los gatos a los que se les da una dieta vegana, que hablar de la dieta natural del fénec es innecesario siendo que es una mascota, que supuestamente los únicos preocupados por “Jumanji” son los carnívoros (lo cual es mentira; muchos veganos también la han criticado). Dicen, por supuesto, que cualquier animal puede sostener una dieta vegana sin repercusiones (cosa que no parece muy segura cuando ella misma admitió que “Jumanji” ya está medio ciego, estado común en carnívoros sin suficiente taurina en su dieta).

Mmm… Supongamos que lo que dice Sonia es cierto. Supongamos que sólo son consecuencias temporales de la dieta y una alergia. ¿Eso hace menor el problema de que está sometiendo a un animal mayormente carnívoro a una dieta que no es la suya? Creo que si dijera que la cerda de mi ejemplo vivió toda su vida en una cama cómoda y con tres comidas al día, eso no haría menos triste su sacrificio, ni menos crueles a los campesinos a los ojos de muchos. ¿Por qué sería diferente en el caso de Sonia?

Podrían decir que tengo un problema con los veganos, dado que ya los he cuestionado antes. No es cierto. Yo conozco veganos, y tengo amigos vegetarianos con los que me llevo muy bien (a veces hasta bromeamos sobre nuestras dietas). Y en las entradas criticando la postura de algunos vegetarianos dejé claro que no tengo problemas salvo cuando pretender decir que el ser humano evolucionó como una especie completamente herbívora (lo cual es falso). Si optas por una dieta vegana porque quieres evitar el sufrimiento de otros animales, es maravilloso. Si pretendes que eres moralmente superior por ello, quizás incluso lo seas, y yo no voy a ponerme a discutir contigo por eso (aunque no veo nada pedagógico creer que puedes hacer reflexionar a otras personas llamándolas asesinas, como hacen algunos).

Sin embargo, en cuanto a otros animales se refiere, me temo que debo trazar la línea. Un perro o un gato no tienen tu capacidad racional, ni mucho menos los mismos requerimientos nutricionales que tú. Ellos han evolucionado para una determinada dieta. Ellos no comprenden ni conciben las implicaciones éticas detrás de tus elecciones, y no pueden tomar conscientemente la decisión de abandonar una dieta con carne, mucho menos un animal silvestre como un zorro, porque sencillamente ellos han evolucionado como cazadores y/u oportunistas. Si tienes que darle suplementos de taurina a tu gato porque le estás dando una dieta vegana, entonces lo estás malnutriendo, y eso es maltratarlo. Puro y simple.

La excusa de que la “naturalidad” es irrelevante al tratarse de un zorro mascota termina siendo mezquina por una pregunta simple: ¿qué demonios hace Sae con un zorro silvestre como mascota? Sí, sé bien que las leyes en cuanto a mascotas exóticas son diferentes entre países, pero desde mi perspectiva, si un vegano realmente es consecuente con su sistema de ideas, no debería tener un animal silvestre como mascota, mucho menos cuando una buena parte de ellos son separados a la fuerza a una joven edad de su madre en su medio natural. Y si bien es posible que “Jumanji” sea un fénec de cría, eso no quita el hecho de que se estaría promoviendo la explotación de fauna silvestre, peor cuando se le está sometiendo a una mala dieta.

Para que entiendan con un contraste: hace poco más de un mes me topé con una publicación de Mina Karadzic. Mina es una artista montenegrina, a la que quizás reconozcan como la pareja de Christofer Johnsson, el fundador y guitarrista de la famosa banda Therion, y hace parte del proyecto Luciferian Light Orchestra. Es también fotógrafa, y sus trabajos son muy buenos. Es una persona interesante. Mina es vegetariana desde su niñez, y además apoya el veganismo, aunque no lo asuma para su vida, pues lo considera una excelente opción para reducir el sufrimiento animal y el impacto al ambiente.

Mina publicó la respuesta de la dueña de una cuenta en Instagram llamada Juniper & Fig, donde las estrellas son una pareja de zorros domésticos que fueron rescatados del negocio de la peletería. Como no tienen habilidades de caza por ser criados en cautiverio, su dueña debe alimentarlos por sí misma. En una foto posteada en su cuenta de Instagram donde alimentaba a Juniper, y donde explica precisamente que su dieta requiere de carne con frutas y vegetales, alguien comentó que “se sentía mal porque los zorros tuvieran que comer carne”, y que aunque con animales rescatados como perros y gatos les puedes dar una dieta vegana, no ocurre lo mismo con los zorros, y que ojalá se inventen soluciones veganas para “todas las dietas animales”.


¿Alguien más pensó en esta “solución”? Yo sí.

La respuesta de la dueña de Juniper fue sencilla y a la vez contundente: en la cadena trófica existe usualmente un balance entre carnívoros y herbívoros, pues sin los primeros, los segundos sobrepoblarían el medio ambiente. Eso viene con consecuencias desastrosas para un ecosistema. Mina fue un poco más amplia en su opinión al tema: es cruel imponerle tu estilo de vida a otros seres vivos, aunque sean tus mascotas, porque sencillamente no comparten tus mismas necesidades. Tal como yo le comenté a Mina en un corto intercambio en su post, es como darle chocolate a tu perro, o leche entera a tu gato: tierno, pero malsano (los que tengan perros y gatos entenderán). Ella fue más allá: si impides que tus mascotas obtengan lo necesario para subsistir, las estás haciendo sufrir, y entonces tu veganismo no sirve de gran cosa. Pretender convertir en veganos a animales que son por naturaleza carnívoros, y predicar al respecto, es repulsivo y abusivo. Su salud está por encima de tus creencias, y si no puedes comprender eso, entonces cómprate mejor un perro Aibo.


Dudo que Sae entienda esto, puesto que considera que alimentar a un zorro con materia animal es abuso en sí mismo. Termina siendo, en su tozudez, tan mala para “Jumanji” como los campesinos que sacrificaron a la cerda. Incluso peor, puesto que ella seguramente tiene una mejor educación para comprender cómo funciona la Naturaleza, y hace oídos sordos al respecto por sus posturas personales. Para ser alguien que se declara antiespecista, está siendo increíblemente ciega con sus propias acciones, pues al imaginar que abusa de su zorro si le da la dieta que naturalmente necesita, está actuando según sus necesidades, no las de “Jumanji”, y con ello termina siendo aún más antropocéntrica y especista que las personas a las cuales critica. Valiente superioridad moral.

La idea de que todos los animales deberían ser veganos parece digna de esos folletitos y revistas de los Testigos de Jehová, donde yace el león junto al cordero, y es igual de irreal y absurda. A mí me preocupa que haya personas que estén ignorando las necesidades de sus mascotas a favor de sus propios deseos egoístas, porque entonces significa que la antropomorfización por la cual muchos someten a los animales está tomando visos peligrosos. Y si es preocupante que en muchos mataderos aún se sacrifiquen reses con gran dolor, lo es igualmente que se esté irrespetando las condiciones y necesidades de muchos animales por ser mascotas de personas que en realidad comprenden poco de ecología o ciencia.

Sólo esperar que el caso de “Jumanji” termine para mejor, a pesar de la estupidez con la que actúa su dueña, y que por lo menos con esta entrada pueda hacer reflexionar a algunos (y afortunadamente sé que muchos veganos son muchísimo más sensatos que Sonia Sae). Tienes la libertad de optar por una dieta libre de sufrimiento animal. Es un acto noble. Pero si pretendes que tu perro o tu gato se vean sometidos a la misma dieta, cuando no tienen ni voz ni razonamiento para opinar al respecto, ¿adivina qué? Estás perpetuando el sufrimiento animal.

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