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Mostrando entradas de septiembre, 2017

Mara y Frida Sofía: ¿qué pasa en México?

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Con frecuencia somos muy mezquinos. Una forma baja de escaldar nuestra impotencia ante los problemas, de hacernos decir: “Yo lo que estoy es bien”, es echar un vistazo a quien le va peor. A veces para comprender que siempre habrá alguien con problemas más serios o con más dificultades para resolverlos, a veces para reírnos de su desgracia. Y curiosamente, un ejercicio que hago cuando me doy cuenta de los problemas sociales y políticos que tenemos en Colombia o en Chile es mirar a México. No porque me burle de sus problemas, sino porque me asusta e incomoda ver cómo esa nación se ha deteriorado tanto como Estado y como sociedad. Y muchos de sus problemas están, de hecho, presentes en nuestros países, así que aunque haya una enorme distancia entre su situación y la nuestra, los pasos que deben hacerse pueden llegar a ser cortos en algunos aspectos.

March Of The Pigs

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“ No había intención de rebeldía o desobediencia en su mente. Ella sabía que, aun tal y como se presentaban las cosas, estaban mucho mejor que en los días de Jones y que, ante todo, era necesario evitar el regreso de los seres humanos. Sucediera lo que sucediera permanecería leal, trabajaría duro cumpliría las órdenes que le dieran y aceptaría las directrices de Napoleón. Pero aun así, no era eso lo que ella y los demás animales anhelaran y para lo que trabajaran tanto. No fue por eso por lo que construyeron el molino, e hicieron frente a las balas de Jones. Tales eran sus pensamientos, aunque le faltaban palabras para expresarlos. ” George Orwell, Rebelión en la granja (1945). Capítulo VII . Creo que para quienes me han leído por años no será una sorpresa el que yo admita que nunca había leído Rebelión en la granja , del gran George Orwell, seguramente más conocido por su obra distópica 1984 . Por la razón básica de que nunca he sido muy asiduo de la literatura política (o de ...

¿Responder a la violencia con violencia? No tan rápido…

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El choque de manifestaciones y la subsecuente tragedia en Charlottesville dejaron en evidencia los extremos de los supremacistas blancos, dispuestos a chocar violentamente contra aquellos que marcharon contra sus ideales racistas, y la rastrera moral del presidente Trump (como si necesitáramos más pruebas de ello), al condenar tibia y tardíamente los desmanes en la ciudad, y acusar a los manifestantes de izquierda de haber sido igual de violentos a los ultraderechistas que los atacaron.