sábado, 15 de abril de 2017

Reflexiones cortas en Semana Santa

Hay muchas cosas que han pasado durante este tiempo de las que quiero hablar, pero desafortunadamente las ocupaciones del posgrado no dan mucho espacio en estos días para sentarse a escribir. Aprovechando que no tenemos mucha carga académica para la próxima semana, voy a aprovechar el tiempo libre que tengo para comentar rápidamente algunas cosas que he visto durante la semana.

1. Este viernes pasó algo repentino y triste para muchos en Colombia. El cantante de vallenato Martín Elías, hijo del fallecido Diomedes Díaz, tuvo un accidente de tránsito y falleció unas horas después en una clínica de Sincelejo. Decenas de artistas y cientos, probablemente miles, de personas manifestaron su tristeza y desconsuelo ante la tragedia, y enviaron su apoyo a su familia.

Por desgracia, cada vez que ocurre una tragedia de alto impacto, nunca faltan las personas que empiezan a dejar salir muy negros sentimientos, otros a los que simplemente el asunto ni les va ni les viene, y otros que incluso se lo toman con humor muy negro. De esto último no hablaré, aunque creo que estaremos de acuerdo que menos de 24 horas es demasiado pronto para chistes negros. Yo no puedo precisamente reprocharlos, en tanto que no soy tan empático tampoco ante el asunto, pero sugeriría que esperaran al menos a que entierren al hombre, ¿no?

De lo anterior, antes de continuar con los que dejan salir peores cosas ante este tema, voy a ser directo en que ni escuchaba a Martín Elías, ni la muerte me afectó tanto como para poner un mensaje o algo en mi muro, aunque sí lamento que su familia pase por un momento tan duro como este. Lo que me impresiona más es la reacción que ha tenido la muerte del cantante, no sólo por las muchas personas que envían mensajes de despedida (si todas eran o no fanáticas de Martín Elías, creo que es lo que menos importa), sino también por los que comentan cosas terribles.

Empecemos por los cretinos que siempre se agarran de otras tragedias para criticar el interés de la gente ante la muerte de alguien famoso. No han faltado los que preguntan: “¿Y por los niños de la Guajira y el Chocó nadie llora, verdad?”, y que llaman doblemoralistas a los demás por lamentar el fallecimiento de un cantante y no los miles de niños que mueren de hambre en el país. Son ellos, en realidad, los que actúan como buitres sin moral cuando usan a los menores de edad para apelar a la sensibilidad, en un juego nada diferente al de los religiosos cuando critican a las minorías sexuales porque supuestamente defienden a niños de los que ninguno de ellos realmente se encarga. Y tampoco creo, en realidad, que alguno de los que siempre usan a la Guajira y Chocó -y con la reciente tragedia en Mocoa, hay más de uno que también los metió en ese juego sucio de la culpa y la superioridad moral- haya enviado un solo peso o se haya encargado de esos niños. Sólo les interesa congraciarse en su pretendida moralidad que en realidad es muy inmoral y baja.

También han salido unos cuantos para los que Martín Elías era una persona horrible e hijo de un asesino, y que nadie debe lamentarlo por eso. María Antonia García, columnista de El Tiempo, publicó un tuit bastante desubicado que decía: “Qué falta de todo, llorando la muerte del hijo de un asesino. Colombia está en el séptimo círculo del infierno de los valores morales.”, haciendo una clara referencia al caso de Doris Adriana Niño, a quien como siempre digo nunca han dejado descansar (es hasta irónico su apellido, considerando que la han convertido en una falacia semejante). De inmediato, decenas de personas en Twitter, incluyendo personalidades como la actriz Cony Camelo y el alcalde de Valledupar, le manifestaron la estupidez de su comentario, a lo que la columnista se defendió insistiendo que no se lamentó la muerte de Niño de la misma forma, y que el legado de Diomedes era algo indeleble.

Hay que ser un supremo imbécil para usar el argumento de la culpa atávica. Sí, estamos de acuerdo en que Diomedes era una persona con muchas fallas morales, y tuvo un pasado muy turbio, además de que la muerte de Doris Adriana y su papel en el suceso nunca fue claro del todo. No obstante, ese fue Diomedes Díaz, no su hijo Martín Elías. ¿Qué culpa podría tener él de lo que haya hecho o no su padre? ¿Desde cuándo la familia de un criminal se vuelve criminal a su vez? ¿Qué, apenas Pablo Escobar concibió a Juan Pablo, este llevaba en sus genes la maldad y la culpa del patrón? ¿Aunque no hubiera participado nunca en sus delitos? Es una colosal estupidez. Haciendo uso del nombre de su cuenta, bien caída de la torre está García para usar un argumento tan arcaico y repulsivo.

Finalmente, otros desagradables que salieron en estos días fueron uno que otro creyente. De hecho, un amigo publicó en Facebook un comentario sobre la muerte de Martín Elías, insinuando que su fallecimiento fue por salir en Viernes Santo a festejar. Si bien la publicación original podría tomarse de otra forma, su respuesta al comentario de otra persona deja claro su pensamiento al respecto. Y la verdad, siendo directo, es desagradable y diciente que vean la muerte de una persona como señal del poder de Dios, y de que con sus días sagrados no se juega. ¿Qué clase de abusivo es Dios, que deja que una persona se muera en la carretera sólo para probar su punto? Eso suena igual a los que dicen que las masacres en escuelas de Estados Unidos son por causa de que se sacó a Dios del sistema educativo. Quitar la protección no lo hace menos responsable por lo que ocurre, así que si yo fuera Dios no sería tan cínico de pedir adoración por dejar morir a una decena de niños en un tiroteo o a un cantante en un accidente.


Fuera de eso, no hay mucho más que añadir: que si murió a la misma edad y la misma forma que el tío por el cual fue nombrado, que si en sus últimas publicaciones en redes sociales presentía su destino final… Ante esos detalles sólo puedo señalar que la vida tiene unos giros bastante curiosos, pero que como seres humanos, tendemos a ver patrones y formas donde no las hay, pues nos ayuda a darle orden a la forma en que concebimos el mundo.

2. Uno de los cambios que he visto al venir aquí a Chile es que la Semana Santa básicamente aplica sólo para el viernes: de hecho, el jueves estuve en clase durante la mañana, si bien en la noche salimos a beber (en un giro irónico, me bebí una cerveza a la que llaman Beelzeboo). Hay la posibilidad, según me dijeron, de pedir también el jueves en las empresas, pero no es tan frecuente.

Algo que suele ocurrir en estos días todos los años, y que siempre me parece hasta graciosa, es que muchos creyentes intentan criticar a los ateos porque, según ellos, sin el catolicismo no se tendría Semana Santa para descansar y vacacionar, y si realmente quieren sacar a Dios de la Constitución, entonces deben eliminar todos esos festivos religiosos de los que se goza en el año.

Mi curiosidad es: ¿por qué nos reclaman a los no creyentes por “aprovechar” sus fiestas? ¿Qué hay de los cristianos evangélicos y todas las otras denominaciones religiosas que también utilizan la Semana Santa y los festivos religiosos para descansar? Digo, si quieren acabar con los festivos y todo eso, no hay problema, pero no nos achaquen a nosotros la culpa. Además, ya que se supone que los beneficios constitucionales, al menos en los países laicos, incluyen a todos los ciudadanos, ¿qué nos impide a nosotros aprovechar los días libres de Semana Santa?

Por otro lado, ya que hay muchos inventos y medicinas desarrolladas por personas nada católicas, bien podrían prescindir de utilizarlas todas, ¿no? Si nos queremos poner justos y rectos, mientras nosotros nos alejamos de la Semana Santa, ustedes deberían desechar todo aquello que ni inventaron ni crearon. Así queda todo muy correcto, ¿verdad?

Y no es como que Semana Santa fuera tan útil para todos. Hay empresas que dan toda la semana, algunos sólo el jueves y viernes. Hay países, como en Chile, donde únicamente el viernes es festivo, así que no hay un descanso tan largo como se pretende. Y cuando uno está en un empleo muy riguroso, o en una actividad que implica trabajo constante, tres días de descanso no los vas a sentir realmente. Que la quiten o no bien podría de hecho beneficiar a varias instituciones.

Pero bueno, eso quizás sería injusto. Yo estoy aprovechando el tiempo libre que tengo hoy, sábado al mediodía, para terminar estas líneas. Sin el viernes libre de ayer, tal vez tendría que estar hoy enterrado en un ensayo que debo preparar para el viernes. ¿Qué sería mejor o peor, entonces? No lo sé, pero creo que ponerse en ese plan de “si no eres de mi comunidad, no te beneficias” es una memez sin sentido. Saludos.

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