viernes, 26 de septiembre de 2014

Los mordaces insultos de mis colegas ateos me desesperan

Los mordaces insultos de mis colegas ateos me desesperan
                                                           Por Ariane Sherine



Conozco muchos, muchos ateos. Si tuviera que usar tres palabras para describirlos, escogería “graciosos”, “inteligentes” y “frustrados”. Mi línea de tiempo del Facebook está llena de ejemplos del último atributo: ateos describiendo a las personas religiosas como “idiotas”, “tontas”, “imbéciles” y el ocasional “gilipollas*” (muchos de mis 5000 amigos de Facebook son americanos).

Definirte a ti mismo por lo que no crees parece inútil

Definirte a ti mismo por lo que no crees parece inútil
Por Alom Shaha



¡Los musulmanes están destruyendo nuestro estilo de vida!” Este no es un encabezado del Daily Mail, sino algo que una miembro airada de la audiencia me gritó en una charla que yo estaba haciendo acerca de mi libro, El manual del joven ateo. Quedé sorprendido por su enojo, pero le pedí que me diera un ejemplo, sólo uno, donde los musulmanes hubieran hecho algo que causara que su estilo de vida cambiara, un ejemplo de algo que los musulmanes hubieran hecho que le hubiera causado a ella, personalmente, algún daño, o incluso algún inconveniente. No pudo hacerlo –fue evidente para mí que ella estaba simplemente repitiendo ese tipo de retórica que no sólo se encuentra en las páginas de nuestros tabloides, sino también entre muchas personas que llevan sus identidades de ateos con orgullo.

Tolerancia no significa silenciar la crítica

Tolerancia no significa silenciar la crítica
Por Terri Murray


Entre aquellos en la vanguardia de la arremetida contra los Nuevos Ateos hay muchos liberales de izquierda y muchos académicos del establishment*, un hecho que siempre he encontrado desconcertante. Las afirmaciones supuestamente “estridentes” de la talla de Dawkins, Harris y Hitchens han evocado reacciones más bien susceptibles entre los británicos que se autodenominan “liberales”. A muchos intelectuales del establishment se les ponen los pelos de punta ante cualquier muestra de confianza o, me atrevo a decir, coraje acerca de temas morales, ya sean los documentales argumentadores de Michael Moore o los discursos de Richard Dawkins sobre las virtudes de la evidencia empírica. El clima cultural que prevalece es uno en el cual alguna rama relativista y cobarde de “tolerancia” que es indiscriminada con respecto a los contenidos de expresión, creencia y opinión, es preferible a tomar una posición. Bajo la tutela cultural de los medios del establishment, la “tolerancia” se convierte en un mecanismo para proteger palabras falsas y malas acciones que contradicen las posibilidades de liberación, razón, justicia e igualdad para todos.

El Nuevo Ateísmo tiene a sus enemigos en alarmante retirada

El Nuevo Ateísmo tiene a sus enemigos en alarmante retirada
Por Tom Chivers



¡Hay una reacción violenta contra los Nuevos Ateos! O así nos han dicho repetidamente. El tono estridente, agresivo, presumido e intimidante de Richard Dawkins y sus compañeros “jinetes” –el difunto Christopher Hitchens, y los filósofos Daniel Dennett y Sam Harris- es contraproducente, aparentemente. Descubrimos que las personas están cansadas de que se les grite, y se les diga que son estúpidas si creen en Dios. El enojo ya no viene únicamente de religiosos, sino de otros ateos, que quieren empezar un debate más matizado acerca del lugar de la fe.

¿Es tiempo de dejar atrás el Nuevo Ateísmo?

En el número de invierno de 2013, la revista New Humanist invitó a sus miembros a un debate titulado: “¿Es tiempo de dejar atrás el Nuevo Ateísmo?”. El poeta y editor Tom Chivers inició el debate con un agudo artículo, y tres personajes más respondieron a su contribución con los suyos. Son escritos y observaciones muy interesantes, y como no las he encontrado en español, me tomé la libertad de traducirlas.



jueves, 25 de septiembre de 2014

Nuevamente, la indignación


Volvió a ocurrir. Una estudiante de la Universidad del Magdalena fue asesinada ayer en la tarde por desconocidos que buscaban robarla. Un compañero que la acompañaba resultó también herido. Aún no han pasado 24 horas del absurdo crimen, y ya es palpable en la gente el dolor y la frustración, al ver que ocurren estas cosas en una ciudad que se ufana a boca llena de caminar hacia el progreso.